Suiza objeta acusaciones de su plaza financiera

Pide que se establezca claramente la diferencia jurídica y moral entre la evasión fiscal y el lavado de dinero. Actualmente, 11 bancos de ese país son investigados.

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mayo 29 de 2014 - 01:07 a.m.
2014-05-29

Casi el 30 por ciento del patrimonio financiero mundial está administrado por bancos suizos, lo que ha brindado al país una reputación de paraíso fiscal y de lavado de dinero. ¿Qué tan reales son estas acusaciones?

A nivel internacional, los banqueros suizos tienen fama de colaborar con la delincuencia económica, sobre todo para la evasión fiscal y el lavado de dinero de procedencia criminal (dinero sucio). Hace algunos años, el país estaba en riesgo de ser uno de los paraísos fiscales según una lista negra de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Actualmente, 11 bancos suizos están siendo investigados por del ministerio de justicia norteamericano (Department of Justice, DOJ), que alega conspiración con contribuyentes estadounidenses para la evasión de impuestos (entre estas, la segunda institución financiera más grande del país, el banco Credit Suisse). De hecho, recientemente se llevó a cabo una conciliación entre las partes y allí Credit Suisse se declaró culpable, con lo que tendría que pagar una multa superior a 2.800 millones de dólares.

Comúnmente se relaciona a los banqueros suizos con personas ávidas, a las que poco les importa el origen del dinero. Mientras en el mundo persiste esa imagen, en Suiza el asunto es muy diferente. En un nuevo libro que se publicó en marzo pasado, la economista y periodista financiera Monica Fahmy expone el rol de Suiza en varios casos a nivel internacional y llega a la conclusión de que “Suiza no es un paraíso para el lavado de dinero”.

El libro fue presentado esta semana en Zurich, en medio de una discusión entre la autora y el banquero Hans-Peter Portmann, quien desde hace un mes también es miembro del parlamento, del consejo nacional suizo.

Para ambos hay una diferencia jurídica y moral entre la evasión fiscal y el lavado de dinero. Recordemos que hasta hace pocos años en Suiza se calificó el ‘olvidar’ declarar ingresos al fisco cómo un delito de menor cuantía, para el cual las autoridades de esta nación no brindaron asistencia jurídica a autoridades extranjeras. La evasión fiscal solamente asciende en rango de crimen si involucra otros delitos fraudulentos como falsedad de documentos. Entonces deja de ser evasión fiscal y se convierte en fraude fiscal.

Para los contribuyentes suizos, esa diferencia sigue en pie; aunque fue suprimida en los tratados con algunos países como Alemania y Estados Unidos, ahora Suiza esta dispuesta a brindar asistencia jurídica en todos los casos de evasión fiscal y este año se comprometió con la OCDE a participar en un sistema de intercambio de datos bancarios.

HABERES BANCARIOS COLOMBIANOS

Entre Colombia y Suiza existe un convenio de doble imposición, pero según fuentes diplomáticas el Gobierno colombiano no está buscando afrontar la evasión fiscal por medio de cambios en los acuerdos bilaterales. La posición oficial de Colombia es esperar que se materialice el estándar de intercambio automático de datos de la OCDE.

Cifras del banco nacional suizo indican que los haberes de personas naturales y jurídicas colombianas en Suiza solo suman 545 millones de francos (cerca de 1,1 billones de pesos).

A diferencia de la evasión fiscal, el lavado de dinero está calificado por un delito anterior grave, penalizado con más de tres años de cárcel, explicó Fahmy.

Eso incluye recursos financieros obtenidos por corrupción, extorsión, robo o narcotráfico. Suiza está orgullosa de tener una legislación contra el lavado de dinero desde los años 80. “Hoy en día ningún banco suizo acepta clientes con una alta cantidad de dinero en efectivo”, manifestó Portmann, quien trabaja para la sucursal del banco LGT de Liechtenstein en Zurich y también es director de la organización bancaria de la ciudad.

Cuando un agente bancario tiene la mínima duda sobre la legitimidad de un depósito, los recursos se bloquean de inmediato y se informa a la oficina encargada de asuntos de lavado de dinero.

A pesar de esas medidas, tanto Fahmy como Portmann, están de acuerdo con que el problema ya no se deja solucionar, aunque haya mucha prudencia de parte del sector financiero. “Ya no podemos hacer más aquí”, dijo Portmann, y añadió: “Antes los criminales llegaron con billetes, pero hoy día el dinero de procedencia criminal está infiltrado en una actividad económica legítima”. Para ilustrar su argumento dio un ejemplo, que aunque sea ficticio es muy realista: un narcotraficante suramericano no va a Suiza a abrir una cuenta bancaria. El primero busca una empresa internacional con un volumen de ventas muy elevado y la obliga a aumentar las cifras en sus facturas. Así, cuando el dinero llegue al banco, aparece perfectamente relacionado como una actividad económica legítima.

La única forma de no incurrir en lavado de dinero, manifestó Fahmy, sería evitar la acción criminal de antemano. Ambos dijeron que una legalización de las drogas ayudaría erradicando la primera fuente de ingresos de dinero sucio.

El debate aclaró que Suiza se siente denunciada injustamente. Los ataques del extranjero no se basan en las medidas insuficientes contra el lavado por parte de las instituciones financieras, sino en el hecho de que un pequeño país de 8 millones de habitantes haya logrado convertirse en el tesorero de los más adinerados del mundo, lo cual molesta a los países más poderosos.

Traducción: Lina García

Florian Schwab

Redactor de Weltwoche

Zurich-Suiza.

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