Un teleférico en el techo de América

El Alto y La Paz en Bolivia estrenaron el medio de transporte. La red de transporte público más alta del mundo.

La Paz luce su teleférico como si fueran sus mejores galas, esas que le dan un brillo de modernidad.

EFE

La Paz luce su teleférico como si fueran sus mejores galas, esas que le dan un brillo de modernidad.

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noviembre 24 de 2014 - 12:27 a.m.
2014-11-24

Los habitantes de La Paz presumen desde este año de contar con la red de transporte público más alta del mundo, un teleférico urbano cuyas cabinas se deslizan silenciosas sobre esta ciudad imposible que literalmente ‘cuelga’ de las laderas de Los Andes, a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar.

Desde que se inauguró en mayo pasado la primera de sus tres líneas, seguida por la segunda en octubre, el teleférico ha transportado a millones de viajeros. Solo en los primeros dos días de funcionamiento, subieron a él 57.000 personas.

Y aunque inicialmente fue ideado para mejorar el caótico transporte paceño, aún son muchas las familias que lo ven como una atracción turística de la que disfrutar en su propia ciudad.

“La gente sale como si hubiera subido en un platillo volante. Muchas son personas que jamás ha cogido un avión o el metro”, explica el ingeniero español Javier Tellería, presidente en Bolivia de la empresa austríaca Doppelmayr, responsable de la construcción del teleférico.

Al máximo responsable de las obras, en las que han trabajado 1.000 personas, le sorprende que los pasajeros bajen “muy tranquilos, sin vértigo”, a pesar de que las estaciones se encuentran a una altura mayor de lo habitual, ya que aquí están rodeadas de edificios.

Pero es que para los paceños, acostumbrados a los inhóspitos 4.000 metros de su ciudad, la altura no es problema.

DE CIENCIA FICCIÓN

Las torres metálicas de esta faraónica infraestructura se erigen casi como una escena de ciencia ficción entre las miles de humildes casitas que cuelgan de las laderas de La Paz, y las cabinas de colores verde, rojo y amarillo, como la bandera de Bolivia, dan un toque futurista a la que hace pocos años aún era una de las capitales más pobres de Latinoamérica.

Ahora, La Paz luce su teleférico como si fueran sus mejores galas, esas que le dan una pátina de modernidad.

Los expertos en urbanismo creen que el teleférico puede cambiar no sólo el paisaje urbano sino el propio funcionamiento de la ciudad, algo que ya ha ocurrido en otras urbes latinoamericanas, como en el caso de la colombiana Medellín.

Cuando esté completo, el sistema de transporte abarcará una red de diez kilómetros, con tres líneas, once estaciones y 77 torres, con una inversión total de 235 millones de dólares. Cada una de las líneas admitirá hasta 3.000 pasajeros por hora y sentido gracias a 443 cabinas con capacidad para diez personas.

Pero el teleférico no solo es patrimonio de los paceños, ya que en realidad une las vecinas ciudades de La Paz y El Alto. Entre ellas se desplazan a diario unas 440.000 personas y hasta ahora estas urbes solo estaban unidas por la única autopista del país, un punto tradicional de bloqueos y protestas ciudadanas.

INEVITABLES POLÉMICAS

Y como ocurre con las iniciativas de este calibre, no todos están contentos. Esta vez son los chóferes del transporte quienes se sienten perjudicados por el teleférico, porque afirman que les quitará trabajo e ingresos.

Su cuestionada solución ha sido exigir al Gobierno boliviano que les ceda la mitad de las acciones del teleférico entre La Paz y El Alto en compensación por la futura ampliación de las líneas de este medio de transporte por cable, algo que las autoridades han rechazado tajantemente.

EFE