Tensiones en el Medio Oriente: Israel e Irán están cerca de un conflicto

El riesgo de un conflicto entre las principales potencias es mayor que en cualquier momento desde el final de la Guerra Fría.

Benjamin Netanyahu

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, amenazó con actuar directamente contra Irán y sus representantes.

EFE

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febrero 23 de 2018 - 08:34 p.m.
2018-02-23

La Conferencia de Seguridad de Múnich de este año volvió al tema del conflicto entre las grandes potencias, que muchos pensaron que había terminado con la Guerra Fría hace casi tres décadas.

Ante el mórbido telón de fondo de tres aviones –rusos, turcos e israelíes– derribados sobre Siria, Wolfgang Ischinger, presidente de la reunión entre encargados de política de defensa y seguridad, dijo que “en ningún momento, desde el colapso de la Unión Soviética, el riesgo de un conflicto armado entre las principales potencias ha sido tan alto como lo es hoy”.

Eso parece cierto. En Siria existe un riesgo real de enfrentamientos entre los aliados de la OTAN, Turquía y EE.UU., y entre EE.UU. y Rusia. Probablemente se puedan contener mediante el uso de guerras subsidiarias, o “proxy”, que fue la forma en que EE.UU. y la Unión Soviética lucharon entre sí en África, Asia y América Latina durante la Guerra Fría.

Sin embargo, las crisis del Medio Oriente tienen el hábito de rebasar la región. Después de alcanzar el balance del terror nuclear de la Guerra Fría, las dos partes manejaron los riesgos: notablemente durante la guerra árabe-israelí de 1973 y el enfrentamiento de 1982 entre Israel y Siria.

Pero en la era de los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin, en la que desde los protocolos diplomáticos hasta las líneas directas para la prevención de conflictos están en tela de juicio, es difícil ser optimista.

Dos semanas después de que los ataques aéreos estadounidenses en el este de Siria mataran a un número desconocido de “contratistas” rusos, el secretario de Defensa de EE.UU., Jim Mattis confiesa estar desconcertado por lo sucedido. El Kremlin al principio fingió ignorancia, pero el martes reconoció que ciudadanos rusos fueron heridos en el incidente.

En una región de “agrupaciones de conflictos”, como lo plantea Joost Hiltermann, director del Medio Oriente del International Crisis Group, “los conflictos dentro de una agrupación han comenzado a desangrarse en conflictos en otra agrupación; y los conflictos individuales en el Medio Oriente se han ampliado para absorber, primero, los poderes regionales y, luego, a los actores globales como resultado del vacío de poder y seguridad creado en el caos de la guerra”.

Dejando atrás al Levante mediterráneo y mirando al Golfo, ¿qué pasaría si uno de los cohetes lanzados periódicamente desde Yemen a Arabia Saudita por rebeldes hutíes respaldados por Irán penetrara el escudo de misiles del reino y causara bajas masivas? Si los saudíes no han podido derrotar a las fuerzas hutíes después de tres años y decenas de miles de millones de dólares, es poco probable que les vaya mejor contra Irán.

Mientras que el Sr. Trump, en una cumbre en Riad en mayo del año pasado, instó a Arabia Saudita a encabezar el campamento árabe sunita contra el Irán chiita (y persa), los propios saudíes parecen más felices de que Israel tome la delantera.

Y la amenaza del fin de semana del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en Múnich de actuar directamente contra Irán y sus representantes, para impedir que se atrincheren en una nueva línea de frente en Siria, es un temeroso augurio de una nueva guerra que podría convertir gran parte de la región en una gran agrupación sangrante.

La guerra civil siria ha permitido a Irán, junto con aliados paramilitares como Hezbolá de Líbano y con el apoyo de la fuerza aérea rusa desde 2015, echar raíces y completar un arco árabe chiita a través de Irak y Siria hasta el Mediterráneo. Israel, más allá de bombardear lo que dice son depósitos de armas iraníes y convoyes en Siria destinados a Hezbolá, se ha mantenido al margen de esta guerra.

Pero ha estado diciendo durante dos años que lanzará su propia guerra si ocurre cualquiera de estas dos cosas: si Irán, Hezbolá y otras milicias alimentadas por la Guardia Revolucionaria de Irán establecen una presencia militar permanente en Siria, abriendo un nuevo frente contra Israel junto a la frontera libanesa al norte; o si Hezbolá, que luchó contra Israel en la guerra del Líbano en 2006 que terminó en estancamiento, continúa construyendo un arsenal de cohetes suministrados por Irán que pudieran llegar a Israel.

Otros factores parecen estar facilitando esta guerra. La administración de Trump en EE.UU. no tiene una visión para la región y ha actuado imprudentemente en el Medio Oriente.

Sin embargo, el asesor de seguridad nacional, HR McMaster, visto por algunos como un freno a los excesos Trumpianos, dijo en la conferencia de Múnich que “el momento es ahora, creemos, para actuar contra Irán”.

Irán, que replica activamente a Hezbolá en Irak, Siria y Yemen, está tratando de disuadir a Israel (y a los saudíes) advirtiéndoles que respondería regionalmente ante cualquier ataque, pero que podría ser excesivo. Además, dos líderes de la milicia chiita iraquí visitaron recientemente Beirut y la frontera del Líbano con Israel.

Eso ya era provocativo antes de que un avión teledirigido iraní cruzara de Siria a Israel, desencadenando la serie de eventos que condujeron al derribo de un avión israelí y un bombardeo de represalias israelíes. Cualquier otro error de cálculo podría ser fatal.


David Gardner

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