Tres síntomas llaman a prevenir un recalentamiento del país

Precios de vivienda en niveles históricos, producción cerca del tope, y mayor endeudamiento.

Archivo Portafolio.co

Nicolas Eyzaguirre

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mayo 04 de 2011 - 12:26 a.m.
2011-05-04

Los precios de la vivienda cerca de sus mayores niveles de la historia, las empresas produciendo cerca del tope de su capacidad y familias y empresas tomando cada vez más deudas son razones para que el Banco de la República suba sus intereses para evitar en el futuro que la economía se recaliente.

Ayer, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió, justamente, sobre “evidentes” riesgos de sobrecalentamiento en América Latina. Sobre Colombia señaló que la vivienda se encarece más que en países emergentes de Asia, y menciona al país, junto a Chile y Perú, porque en las acciones “hay señales de valoraciones excesivas”. Junto al aumento de precios de activos como vivienda y acciones, el FMI señala que el riesgo de recalentamiento en la región se evidencia en la inflación que sube en gran parte de los países; los déficits en cuenta corriente, que aumentan en varios estados por la fuerte demanda, y el aumento en los niveles de crédito.

 En Colombia, analistas coinciden en señalar que el Emisor está subiendo las tasas justamente para evitar el recalentamiento y consolidar el crecimiento. Los tres síntomas advertidos por el Banco de la República se presentan en los recuadros de abajo.
1. ‘Los diferentes indicadores de precios de la vivienda siguen aumentando y ya se encuentran en niveles cercanos a sus máximos registros históricos’.
Los precios de la vivienda llegan a niveles de 1995. Para el director de Investigaciones Económicas de Correval, Daniel Velandia, es un tema complicado de entender, pero puede deberse a dos factores: o a la demanda y algo de especulación, o más bien a la escasez de suelo para construir.
2. ‘Se incrementó la probabilidad de que el nivel del producto se encuentre cercano a su potencial’.
Andrés Escobar, de Econcept, explica que la producción está en los niveles en que debe estar cuando la economía avanza a un ritmo normal como el actual. Según la encuesta de opinión industrial, el indicador de la utilización de la capacidad instalada está en 76,7 por ciento, por debajo del 2007, cuando llegó al 85 por ciento, el más alto desde 1990.
3. ‘Los componentes del crédito siguen creciendo a ritmos importantes’.
La Superintendencia Financiera señala que el crédito total crece al 19 por ciento. El microcrédito creció 27,41 por ciento; el comercial, 20,8 por ciento, y el de consumo, 18,2 por ciento. Mauricio Reina, investigador de Fedesarrollo, advierte que crece más que la economía, por la política expansiva de 5 años. Por eso es prudente ir frenándolo con el aumento de tasas.  

A. Latina presenta grave riesgo de sobrecalentamiento de economías

Lo anterior, según el FMI, debido al aumento de la inflación, el crecimiento de los déficits de cuenta corriente, el incremento del crédito bancario y el precio de los activos en algunos países. Así lo señala el último informe regional de perspectivas económicas sobre América, titulado ‘Las Américas: atentos al sobrecalentamiento’, del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Para el organismo internacional, la región crecerá a un ritmo más uniforme y moderado este año (4,7 por ciento) respecto al año pasado, pero todavía se “sitúa por encima de la tasa de crecimiento potencial”, debido al “doble impulso generado por el alto nivel de precios de las materias primas de exportación y las condiciones favorables de financiamiento externo, junto a una orientación aún expansiva de las políticas macroeconómicas”.

La institución financiera señala que “la demanda interna ha crecido a un ritmo incluso más rápido” que el del Producto Interior Bruto (PIB) de la región, “impulsada no sólo por las favorables condiciones externas, sino también por políticas macroeconómicas expansivas, que están normalizándose sólo gradualmente”.

El organismo también se muestra preocupado tanto por el crecimiento del crédito, especialmente el endeudamiento externo de las empresas, como por los precios de ciertos activos, algunos de los cuales muestran signos de ‘burbuja’.

Particularmente, preocupan los precios de las acciones que están “por encima de los niveles tendenciales” en la mayoría de los países, y hay señales de “valoraciones excesivas” en países como Chile, Colombia y Perú.

Para el Fondo, los altos índices de inflación que se presentan en la región aunque “relativamente cercana a las metas establecidas”, también inquietan y recomienda a los gobiernos trabajar en lo que plantea como “un grave desafío social que afecta a los segmentos más vulnerables de la población”, lo que hace que los Estados deban emplear programas sociales y concentrar su atención en los más pobres, pero evitando los “subsidios universales que suelen ser muy costosos y regresivos”.

Para el 2011, el FMI afirma que el motor de crecimiento en la región para este año seguirá siendo la fuerte demanda interna, “en consonancia con un deterioro del déficit en cuenta corriente”.

Lo que supone “un retiro considerable del estímulo de las políticas macroeconómicas y una desaceleración del crecimiento de la demanda privada”, en aquellos países que no son grandes exportadores de materias primas.

Mientras en la economía mundial predominan los riesgos a la baja, en América Latina los riesgos sobre las perspectivas de corto plazo se inclinan más al alza.

Entre estos figuran las tensiones en el Medio Oriente y el Norte de África, una crisis más prolongada en la recurperación económica de Japón, o los altos precios del petróleo, “lo cual generaría una baja de los precios de otras materias primas y generaría perjuicios adicionales para los exportadores de materias primas no petroleras en la región”.

El organismo multilateral también valora la frágil situación financiera y económica en Europa y su impacto en la región, especialmente si España sufre el contagio.

En cuanto a Centroamérica y el Caribe, el FMI asegura que el crecimiento está mejorando gracias al repunte gradual de la economía en Estados Unidos y de la demanda interna, aunque muchos de ellos seguirán enfrentando restricciones derivadas de las magras perspectivas de empleo en las economías avanzada, términos de intercambio menos favorables y, en ciertos casos, los altos niveles de deuda públicas.

En el Caribe, la actividad económica está empezando a recuperarse tras una profunda recesión, aunque en la mayoría de los países el PIB aún está por debajo de los niveles previos a la crisis.

Políticas macroeconómicas para contrarrestar las crecientes presiones

Para el FMI, el principal desafío de política económica de América Latina consiste en normalizar y luego adoptar una política fiscal y monetaria más restrictiva para evitar una dinámica de auge y caída en el futuro.

Para la región Suramericana, el organismo recomienda que las políticas macroeconómicas se ajusten para contrarrestar las crecientes presiones de sobrecalentamiento, sobre todo teniendo en cuenta el estímulo externo que implican en la demanda los términos de intercambio favorables y las buenas condiciones de financiamiento externo.

“La posibilidad de ampliar el conjunto de instrumentos de política para limitar el crédito y los excesos por parte del sector privado debe ser considerada. En algunos países, continúa siendo imprescindible eliminar las restricciones de oferta que limitan el crecimiento potencial”, agrega el estudio del FMI.

Con el fin de evitar que el precio de los combustibles y alimentos afecten el crecimiento económico el organismo multilateral afirma que la política monetaria debe ajustarse para evitar que el alza de precios de esos productos repercuta en la inflación subyacente y en las expectativas de inflación.

Respecto a la intervención del mercado cambiario para evitar la reevaluación de las monedas, el FMI afirma que puede servir, pero los efectos disminuyen con el grado de apertura financiera.

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