Trump y Clinton suman puntos claves
en primarias del 'supermartes'

Los resultados definitivos de las votaciones se conocerán solo hasta el miércoles a primera hora.

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marzo 02 de 2016 - 01:01 a.m.
2016-03-02

La demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump se anotaron puntos cruciales en las primarias del 'supermartes', según las primeras proyecciones de una jornada con doce estados en juego hacia las candidaturas a las presidenciales estadounidenses de noviembre.

"Gracias, Georgia", "Gracias, Massachusetts", "Gracias, Tennessee", "Gracias, Alabama", "Gracias, Virginia", "Gracias, Arkansas", "Gracias, Vermont", celebró Trump, en Twitter, su impresionante serie de victorias. El belicoso millonario, que divide al partido Republicano con su estilo abrasivo y su propuesta de levantar un muro entre Estados Unidos y México, cortó su racha en Texas y Oklahoma, que votaron por el senador ultraconservador Ted Cruz.

Como era esperado, Clinton ganó en Georgia, Arkansas, Virginia, Alabama, Massachusetts y Tennessee, al igual que en Texas, según las proyecciones de las cadenas de televisión, y se encaminaba a alejarse de su rival, el senador Bernie Sanders, al que aventaja por 17 puntos a nivel nacional según un sondeo de CNN/ORC.

"Felicito al senador Sanders por su fuerte campaña", dijo una exultante Clinton a sus seguidores en Miami.

Sanders, por su parte, consiguió cuatro victorias en la jornada del 'supermartes'. El senador socialdemócrata se impuso en Minnesota, Colorado, Oklahoma y Vermont.
Sin embargo, y aunque ni Trump ni Clinton están cerca todavía del número de delegados que les aseguraría la nominación de su partido (1.237 en el caso de los republicanos y 2.833 para los demócratas), el panorama para sus candidaturas quedaría más despejado tras los comicios de este martes.

En la carrera demócrata Clinton demostró que el triunfo de Sanders en Nueva Hampshire hace un par de semanas fue solo un susto sin mayor trascendencia y que sigue siendo la inmensa favorita para representar a los demócratas en las elecciones presidenciales de noviembre.

Además, el calendario de primarias que sigue le es muy favorable pues pronto votarán estados como Florida y Ohio, que pesan mucho en el conteo de delegados y donde Clinton es muy popular.

Si bien la carrera demócrata no ha estado exenta de drama, todos los ojos estaban puesto en la contienda republicana, donde Trump siguió avanzando, a paso de locomotora, rumbo a la nominación.

Eso pese a un esfuerzo de última hora del establecimiento republicano para tratar de descarrilar su marcha. Desde ex candidatos presidenciales (como Mitt Romney) hasta senadores, gobernadores y otras 'vacas sagradas' del partido salieron a los medios a criticar las posturas "extremas e irresponsables" de Trump y advertir que si era el nominado perderían la presidencia nuevamente.

Mientras tanto, sus rivales directos en la carrera, el Senador Marco Rubio y Cruz, le lanzaron brutales ataques que por momentos resultaron hasta groseros. Rubio, por ejemplo, insinuó que las partes íntimas de Trump eran "pequeñas", mientras que Cruz lo llamó "mafioso".

Nada de eso, sin embargo, pareció hacer mella en una segmento del electorado que esta harto de los políticos y donde el discurso frentero e irreverente de Trump ha tenido eco.
Lo que viene

"En el establecimiento republicano, y que incluye a la gente con plata, están muertos del susto que Trump sea el candidato. Los votantes, por el contrario, parecen estar muy cómodos con la idea. Lo que estamos viendo ahora es un ataque frontal y violento para destruirlo pero que, todo parece indicar, llegó muy tarde en la carrera", opina Russ Schriefer que fue asesor de Romney en la campaña de 2012.

Los analistas también destacaban los triunfos de Trump en estados tan diversos como Massachusetts -al norte- y otros en el sur del país, con lo cual mostraría que su fenómeno es nacional y no solo de segmentos de EE. UU. donde viven los votantes conservadores.

En gran parte, muchos en el partido evitaron antagonizar con Trump pensado que su candidatura era un chiste. Una decisión que, vista desde hoy, se ve fatal.

De acuerdo con los analistas, el único escenario bajo el que se podría detener a Trump es que Rubio gane Florida el próximo 15 de marzo y alguien distinto a Trump gané Ohio ese mismo día.

Dado la gran cantidad de delegados que está en juego en esos estados (más los de Texas que ganó Cruz), eso impediría que el magnate amase la mayoría que se necesita para convertirse automáticamente en el candidato.

Si eso sucede, la selección del candidato quedaría pospuesta hasta la Convención del partido este verano. Y allí nadie sabe qué pueda pasar. Pero es un escenario en el que podrían darse alianzas para sacar a Trump de la carrera.

Cruz, con seguridad, usará sus victorias en Texas y Oklahoma, más su triunfo en el caucus de Iowa, para reclamar el trono del candidato "anti Trump". Y le pedirá a otros como Rubio y el gobernador de Ohio, John Kasich, que se retiren cuanto antes para poder contrarrestar con sus votos y delegados el avance del multimillonario.

La ausencia de un triunfo de Rubio o Kasich en las 15 contiendas que ya van, reforzaría su argumento.

El Senador de Florida, por su parte, seguirá insistiendo en que es el candidato del establecimiento y único que puede derrotar a Clinton en las elecciones generales. Y pedirá, de seguro, un compás de espera hasta las elecciones de su estado en dos semanas.

Si bien Rubio ha recaudado fondos para seguir en la carrera hasta el final, una derrota en su propio estado sería sin duda el fin de sus aspiraciones.

Lo más sorprendente de la campaña republicana es que los dos punteros Trump y Cruz son candidatos anti establecimiento y de ideas bastante extremas. Y Rubio, que hoy es visto como la opción de centro, es igualmente radical pues llegó al Senado como parte del Tea Party, el movimiento nacionalista y anti establecimiento que irrumpió en la política de EE.UU. en las elecciones legislativas de 2010.

Sergio Gómez Maseri
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington