Trump no puede sacar ventaja política del repunte económico

Los republicanos se preparan para las elecciones de noviembre con un crecimiento económico boyante pero un presidente impopular.

Estados Unidos

La pregunta es si ese contexto económico durará, y cómo afectará al Partido Republicano.

AFP

POR:
Portafolio
enero 19 de 2018 - 08:15 p.m.
2018-01-19

Donald Trump disfrutó de mejores condiciones económicas en 2017 que cualquiera de sus predecesores recientes en su primer año en el poder, pero su impopularidad podría impedir que los republicanos aprovechen las elecciones de noviembre, según los analistas.

(Lea: Todavía hay desacuerdos que no dan luz verde al presupuesto de la administración Trump)

El presidente de EE.UU. cerró 2017 con una tasa de desempleo más baja que sus predecesores contemporáneos en sus primeros 12 meses. Al mismo tiempo, los precios de las acciones están en un nivel récord, los valores de las viviendas están, en términos nominales, acercándose a sus picos anteriores, y el crecimiento económico anualizado está a punto de alcanzar tres trimestres consecutivos que superan el 3 por ciento.

(Lea: Terminar con TLC de América del Norte llevaría a un mejor acuerdo para EE.UU., asegura Trump

En contraste, Barack Obama y George W. Bush pasaron sus primeros años en el cargo lidiando con recesiones económicas.
Si bien la creciente economía debería augurar una ventaja para los republicanos en las elecciones legislativas de noviembre, analistas como William Galston, investigador del grupo de expertos Brookings, dicen que la historia sugiere que el nivel de aprobación del presidente actuará como contrapeso.

“Los republicanos están mirando con nerviosismo a una Casa Blanca cuyo habitante principal no se ha mantenido por encima de 40 por ciento de aprobación”, dijo. “Eso no es compatible con una gran victoria republicana en el otoño si la historia es una guía”.

(Lea: Calificadora china rebaja a Estados Unidos al mismo nivel de Colombia

La revitalizada economía en el primer año de Trump confundió las expectativas de algunos economistas, ya que las compañías continuaron contratando y aumentaron sus inversiones a pesar de las luchas internas de la Casa Blanca, la retórica anticomercial y una represión inmigratoria que es impopular entre las grandes empresas.

Los economistas atribuyen una gran parte del crédito por las benignas condiciones del año pasado a las políticas anti-recesión durante la presidencia de Obama, y una encuesta reciente de la Universidad de Quinnipiac encontró que los votantes también lo hacen. Si bien el crecimiento salarial sigue siendo moderado, EE.UU. está siendo impulsado por un aumento económico que se está ampliando a nivel mundial.

No obstante, parte del crédito por revivir los espíritus animales pertenece a Trump, de acuerdo con los economistas. La gran victoria política para el Partido Republicano no llegó hasta fines de diciembre con la reforma tributaria, pero la administración se ganó el aplauso de las corporaciones por sus esfuerzos por reducir las regulaciones.

Además, la victoria de Trump, junto con el control del Partido Republicano tanto de la Cámara de Representantes como del Senado, ayudó a desencadenar un aumento en la confianza empresarial y del consumidor que sobrevivió a un año de tórridos titulares de prensa para el presidente. El último informe de confianza del consumidor del Conference Board mostró el índice más fuerte para diciembre desde 2000.

“Una de las preguntas hasta ahora ha sido hasta qué punto ese aumento de confianza se traducirá en una actividad económica real”, dijo Lewis Alexander, economista principal para los EE.UU. de Nomura. “Fuimos escépticos al principio; probablemente demasiado escépticos”.

La pregunta ahora es si ese munificente contexto económico durará, y cómo afectará al Partido Republicano en las elecciones de 2018 y 2020.
Bill Dudley, el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, presentó un caso pesimista de las implicaciones a largo plazo de las políticas impositivas del presidente.

Advirtió que si bien es probable que haya un aumento del crecimiento a corto plazo, las reducciones en impuestos también aumentarán el endeudamiento del gobierno y podrían recalentar la economía, lo que obligaría al banco central a asumir tasas de interés más ajustadas.

Las políticas de inmigración de línea dura de la administración también pueden socavar los esfuerzos para abordar uno de los grandes obstáculos para el crecimiento potencial: la lenta expansión de una fuerza de trabajo que envejece, así como la capacidad de los empleadores para contratar personal calificado de otras partes del mundo.

De hecho, aunque se espera un crecimiento de alrededor del 2,5 por ciento este año, de acuerdo con el pronóstico mediano de los formuladores de política de la Fed, la estimación de la Fed de la expansión a largo plazo sigue estancada en 1,8 por ciento, y no se espera que los recortes fiscales generen un aumento perceptible. Dado el envejecimiento de la población, se necesitará una aceleración en la productividad para brindar un impulso real al crecimiento potencial.

Harm Bandholz de UniCredit argumenta que las bases económicas de EE.UU. no pueden respaldar una tasa de crecimiento del 3 por ciento en el largo plazo. Si bien es posible que el gasto haya aumentado porque los crecientes mercados bursátiles de Trump han hecho que las personas se sientan más ricas, esto es a expensas de una tasa de ahorro decreciente.

“Estamos recibiendo un estímulo en el peor período posible”, agregó, refiriéndose a los recortes fiscales. “Tenemos una economía con pleno empleo y con una brecha de producción cerrada, y estamos agregando estímulo e inflando el déficit”.

Para los republicanos que se preparan para las elecciones de noviembre, los recortes de impuestos de un billón de dólares confieren la capacidad de reclamar crédito por los fuertes titulares económicos que esperan continúen en los próximos meses.

Pero como los propios demócratas aprendieron en 2016, una economía firme no necesariamente se traduce en un éxito electoral. Mientras que un récord de 63 por ciento de los estadounidenses encuestados por Quinnipiac en una encuesta de diciembre calificaron a la economía de “excelente o buena”, más personas desaprobaron del manejo de la economía de Trump de los que lo aprueban.

“La fortaleza relativa de la economía será un plus para el partido en el poder; eso significa los republicanos en este ciclo. Pero realmente es cuestión de cuán grande será el efecto dado todo lo demás que está sucediendo”, dijo Alexander. “La economía no es el único factor clave cuando se trata de estas cosas”.

Sam Fleming
Columnista de Financial Times

Siga bajando para encontrar más contenido