‘Trump quiere abordar los problemas’

el economista estrella de Stanford, John B. Taylor, apoya al candidato republicano. Estas son sus razones. 

John B Taylor, profesor de economía de la universidad de Stanford.

John B Taylor, profesor de economía de la universidad de Stanford.

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Portafolio
octubre 05 de 2016 - 11:00 p.m.
2016-10-05

El profesor de Economía estadounidense John B. Taylor defiende una idea que en la última década, aparentemente, ha dejado de estar de moda: el Estado debería limitarse a sus deberes esenciales y perseverar por tanto en instaurar una política programada y orientada hacia el largo plazo.

Usted es el padre de la regla de Taylor que deja poco espacio para aventuras a los bancos centrales en sus políticas monetarias. ¿Cómo nos encontramos en estos momentos?

En este momento en Estados Unidos, en la Eurozona y en Gran Bretaña no se está funcionando según las reglas establecidas, algo que sí se hacía anteriormente y durante un largo periodo de tiempo. Por suerte, la mayoría de los bancos centrales desean volver a esta senda. Incluso la presidenta de la Fed, Janet Yellen, lo ha manifestado expresamente.

Los bancos nacionales se dan cuenta de que durante la crisis (o incluso, antes) se apartaron de los principios correctos. La confianza que tiene la gente en que esto se puede conseguir permite también mantener la cohesión del conjunto.

¿Hay en Europa una cierta envidia hacia Estados Unidos porque ha salido un poco mejor de la recesión que siguió a la crisis financiera?

Estoy convencido de que estas diferencias pueden explicarse a través de las correspondientes recetas de política financiera. En Europa también hay excepciones como Alemania o Polonia. En conjunto sin embargo, la política europea no se orienta al crecimiento económico.

En muchos lugares, los mercados de trabajo son rígidos y los gobiernos han perdido la oportunidad de realizar reformas estructurales, por ejemplo en materia de impuestos.

En Estados Unidos el panorama es algo mejor pero el rendimiento es escaso comparado con épocas pasadas: dos por ciento de crecimiento económico, con bajas tasas de empleo y un escaso aumento de la productividad. Si la política entra en deriva, la cosa se complicará.

¿Qué calificación otorga a la política financiera de Obama?

No muy buena. La actividad regulatoria se ha incrementado, con lo cual se ha perdido la perspectiva de los costes y beneficios. En materia de impuestos no se han acometido reformas significativas, más bien al revés. El presupuesto es una gran preocupación. Las deudas crecen, así como las prestaciones sociales (entitlements).

Hemos retrocedido en todos aquellos aspectos de la libertad económica que yo defiendo: crece el sector público, la política es imprevisible y pretenciosa. Esta tendencia ya había empezado antes de 2009, en parte con el 11 de septiembre en 2001 y después con el cambio en el Congreso en 2006.

¿Qué opinión le merecen las perspectivas de la próxima presidencia?

Ambos candidatos quieren retirarse del libre comercio internacional, lo que es negativo. Pero en el tema de las reformas, hay diferencias muy claras.

Trump quiere abordar los problemas estructurales, sobre todo con su reforma impositiva. Hillary se muestra más vaga, menciona que quiere mejorar la educación. Los planes que se acaban de presentar deberían revisarse con cuidado, en política al final siempre se trata de lo que se va a ejecutar.

Muchos economistas manifiestan reservas contra los caros planes de Trump en relación con las inversiones en infraestructuras. ¿Cómo lo ve usted?

Los dos candidatos quieren destinar mucho dinero a las infraestructuras, pero es un debate que todavía no ha tenido lugar. La gente está decepcionada con la política y buscan nuevas recetas. La dirección de las reformas debería orientarse hacia el presupuesto, los impuestos y una menor regulación. Los grandes paquetes de medidas en torno a las infraestructuras no van a hacernos avanzar.

¿Cuál sería la clave de una reforma de los impuestos?

Muy sencillo: rebaja de las obligaciones fiscales y ampliación simultánea de la base impositiva (menos excepciones y deducciones), tanto en personas físicas como jurídicas. Trump ahí tiene una propuesta.

¿Y Hillary?

Ninguna.

Entonces, ¿el programa de Trump es mejor en las reformas estructurales?

Sí, absolutamente.

Cuando observa a los consejeros de política económica de ambos candidatos, ¿a qué conclusión llega?

En el caso de la gente de Trump se oye hablar sobre todo de Steve Moore y de Ed Feulner, de la Fundación Heritage, que han influido en la propuesta impositiva. Con Clinton están los mismos que tienen Obama y su equipo. Hasta cierto punto se trata de buenos economistas, pero tienen otra filosofía.

Si Trump llega a presidente y le propone subir a bordo: ¿aceptaría? ¿O sus ambiciones políticas se han acabado definitivamente?

Digámoslo así: Por suerte nunca me infecté del todo con el virus de Washington. Siempre quise volver a California. Pero me hice economista porque me interesan las cuestiones políticas. Dependería de cuál fuera el planteamiento. Lo bonito de los Estados Unidos es que es sencillo alternar entre la universidad y la práctica. Así que sí, definitivamente me lo pensaría.

Florian Schwab
Especial para Portafolio