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Trump y el poder de las armas en EE. UU

Tras la masacre en Las Vegas, el Presidente está siguiendo al pie de la letra los pasos descritos en el manual de la Asociación Nacional del Rifle.

Armas en Estados Unidos

Los líderes demócratas han pedido reabrir el debate de incrementar el control de armas.

AFP

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octubre 06 de 2017 - 06:49 p.m.
2017-10-06

Tras el más mínimo rumor de un ataque terrorista en Europa, Donald Trump siempre tiene una respuesta lista. “La prohibición de viajar a EE. UU. debe ser mucho más amplia, firme y específica”, escribió en Twitter después del atentado con bomba en el Metro de Londres el mes pasado, donde nadie perdió la vida. La Scotland Yard debería haber sido más “proactiva”, agregó.

(Lea: Tiroteo en Las Vegas es el más grave de la historia de EE.UU.

En contraste, Trump recurrió a las oraciones después del mayor tiroteo masivo en la historia moderna de su país, en el que murieron 59 personas. Todos sus pensamientos de proactividad quedaron desterrados.

“Es nuestro amor lo que nos define hoy”, le dijo el mandatario a EE. UU. tras la matanza del pasado domingo en Las Vegas. “Y siempre lo será. Siempre”.

Cuando Trump le pide a Dios que “nos de la gracia de la sanación”, no busque en la Biblia. Busque en el manual de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), la cual ayudó a financiar su victoria el año pasado.

Con más de US$30 millones gastados en la campaña, y millones de miembros activos, la NRA fue el mayor grupo externo que lo apoyó. Por todo esto, no es una exageración decir que la NRA ayudó a inclinar la balanza en favor de Trump.

Un anuncio de televisión mostraba a una mujer asesinada porque Hillary Clinton le había robado sus medios de legítima defensa. Semejantes esfuerzos fueron importantes en una elección donde la brecha entre la derrota y la victoria fue de apenas 77.000 votos.

Cuando alguien le hace un favor a Trump, él muestra su gratitud. “Ustedes me apoyaron”, aseguró el funcionario en la convención de la NRA de este año, la primera vez que un presidente estadounidense en funciones se presentaba en una de estas convenciones. “Y yo voy a apoyarlos”.

Y eso es exactamente lo que está haciendo. Poco después de asumir el cargo, revocó una regulación de la era de Obama que les dificultaba a los enfermos mentales comprar armas. De igual forma, esta semana le brindó un mayor servicio al grupo de presión de armas de fuego.

Al encabezar los “pensamientos y oraciones” del país, Trump convirtió una epidemia nacional en un alegato en favor de una tranquila reflexión. Ésa es la regla número uno de la NRA: insistir en que la tragedia no es el momento para la política. La regla número dos es enfocarse en el monto fijo de la maldad humana; de ahí la extraña referencia bíblica de Trump.

No son las armas las que matan a las personas, son las malas personas las que matan a las personas. Por otro lado, la regla número tres es que las buenas personas deben armarse. Ya sean pilotos, maestros o asistentes a conciertos, los estadounidenses inocentes deben poder protegerse del mal.

Esta última regla de la NRA Trump todavía no la ha promovido y, eso sí, aseguró que podría ser necesario el control de las armas de fuego “con el paso del tiempo”. Pero eso puede descartarse. Hay que recaudar dinero para la campaña de mitad de período de 2018.

La industria de las armas quiere promulgar una ley que les facilitaría a los estadounidenses comprar silenciadores de armas de fuego. En consonancia con las habilidades mercadotécnicas de la NRA, el proyecto de ley se denomina Ley de Protección Auditiva. ¡No más armas ruidosas!

La Cámara de Representantes estaba planeando votar - y quizá aprobar - el proyecto de ley esta semana, pero Paul Ryan, el presidente de la cámara, ha retrasado la votación mientras la masacre de Las Vegas aún está fresca. “El proceso de recuperación va a llevar mucho tiempo”, selañó Ryan.

Así las cosas, una vez que se empiecen a curar las heridas de EE. UU., resurgirá el proyecto de ley sobre las armas. También resurgirá la caja de recaudación. Se trata del dinero.

Se trata además de los partidarios de Trump. Los encuestadores debaten sobre la composición y el tamaño de los grupos de apoyo más leales del Presidente. Deberían comenzar con los 5 millones de miembros de la NRA, ya que estos son los más férreos partidarios de Trump.

Y son también los más organizados. La única gran hazaña legislativa de Trump hasta la fecha fue impulsar en la Corte Suprema la nominación de Neil Gorsuch, quien respalda firmemente el derecho a portar armas.

La NRA dijo que era una “excelente opción”. Fue fundamental para su aprobación unánime en el senado. La Asociación también está desempeñando un papel cada vez mayor en impulsar la agenda más amplia de Trump.

La industria de las armas se benefició enormemente de la presidencia de Barack Obama. Cada vez que había una masacre, aumentaban las ventas de armas por temor a que las prohibiera.

En la práctica, Obama apenas pudo endurecer las comprobaciones de antecedentes para los compradores. Esa edad de oro del reclutamiento terminó con la victoria de Trump. Ahora, la NRA se está diversificando y su nueva estrategia es fomentar un clima de paranoia. En toda su amplitud, su canal de televisión es difícil de distinguir de Breitbart, Newsmax y otros sitios de derecha.

En realidad, los estadounidenses propietarios de armas de fuego no tienen nada que temer. La NRA tiene un lugar en la mesa y las ventas de armas semiautomáticas están seguras bajo la actual administración. Ninguna masacre lo puede inmutar.

Pero es preocupante pensar qué ocurriría si un musulmán asesinara a personas en suelo estadounidense con Trump a cargo. Sus instintos están preparados. Además de su llamada a la oración el lunes, el Presidente ordenó que la bandera estadounidense se izara a media asta. Quizás debería quedarse allí.

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