Venezuela: la harina de maíz  y el cine son un lujo para sus ciudadanos

El salario mínimo en el país vecino alcanza difícilmente para sobrevivir.

El salario mínimo en Venezuela es de 15.051 bolívares.

El salario mínimo en Venezuela es de 15.051 bolívares.

Archivo particular

Internacional
POR:
AFP
mayo 24 de 2016 - 09:12 p.m.
2016-05-24

El precio de la harina de maíz -ingrediente base de la arepa, plato típico de Venezuela- fue aumentado este lunes en 900% el kilo, dentro de una actualización de precios para incentivar la producción y reducir la grave escasez de alimentos básicos.

Congelado desde hacía 15 meses, el precio por kilo de este producto básico en la dieta del venezolano pasó de 19 a 190 bolívares (19 dólares a una tasa reservada por el gobierno para la importación de alimentos y medicinas), informó la Superintendencia de Precios Justos.

En Venezuela, el gobierno socialista aplica un férreo control de precios sobre los alimentos y otros bienes de primera necesidad y servicios, que según los empresarios ocasiona que no se cubran los costos de producción y tengan que trabajar a pérdida.

La harina es uno de los productos de la canasta familiar que más escasea, por lo que la Asociación Venezolana de Industriales de Harina de Maíz venía reclamando un ajuste de precios.

El país petrolero tiene la inflación más alta del mundo; 180,9% en 2015 y proyectada en 700% por el FMI para 2016. La Superintendencia también incrementó el precio del pollo, que pasó de 65 a 850,37 bolívares el kilo (13 veces más).

Este valor también estaba congelado desde el 20 de febrero de 2015.

El vicepresidente de Economía, Miguel Pérez Abad, anunció a comienzos de mayo una actualización de precios de productos regulados que reconocerá estructuras de costos a los empresarios.

La denominada "ley de Precios Justos" fija un margen máximo de rentabilidad de 30% para todos los bienes y servicios.

Pero en el caso de alimentos y medicinas, el ministro dijo que se "comprimieron" esos porcentajes a entre 14 y 20 puntos de ganancia.

El gobierno espera que los nuevos precios -y recientes modificaciones en la política cambiaria- ayuden al flujo de materias primas para reanimar la actividad industrial, que según el principal gremio del sector tiene ociosa 55% de su capacidad productiva por falta de divisas, incertidumbre política y los cortes eléctricos.

La crisis económica se ha visto agravada por la caída del precio del petróleo, generador del 96% de las divisas en este país dependiente de las importaciones.

LOS ‘LUJOS’ DE LOS VENEZOLANOS

En Venezuela el salario mínimo es de 15.051 bolívares y con un subsidio del Gobierno para casi todos los trabajadores se eleva a casi 18.600 bolívares. Pero sin importar cómo se gaste, difícilmente alcanza para vivir.

Bajo la rígida tasa de cambio oficial decretada por el Gobierno -de 10 bolívares por dólar- el salario mensual equivale teóricamente a 1.500 dólares. Pero esta tasa está reservada para la importación de bienes básicos, como alimentos y medicinas esenciales.

Existe otra tasa flotante llamada Dicom, que se aplica a las compras con tarjetas de crédito internacionales, por ejemplo. Esta alcanza a 452,08 bolívares por dólar. Para los venezolanos comunes, que no pueden importar alimentos ni tienen una tarjeta de crédito extranjera, la tasa de cambio que encuentran en las calles es de lejos muy superior: 1.000 bolívares por dólar.

Esta costosa tasa de cambio es aplicada a casi todo lo importado o lo que requiere ingredientes foráneos. Esto significa la mayoría de los bienes en Venezuela, que ha dependido por mucho tiempo de su riqueza petrolera para adquirir lo que necesita.

Bajo esta tasa, el salario mínimo se reduce a menos de 20 dólares al mes. Incluso para los venezolanos que ganan más que eso la hiperinflación golpea sus bolívares, haciendo que las cosas sean inimaginablemente caras. Esto hace que la clase media, que está cayendo a la pobreza, vea todos los bienes, salvo los alimentos, como un lujo. Comprar una hamburguesa, ir al cine o una noche de hotel está simplemente fuera de su alcance.