Wall Street desconfía del vacío informativo de Venezuela

Firmas han creado estadísticas para ayudar a los inversores a entender la gravedad que reviste la escasez de efectivo venezolana.

Las probabilidades de que el vecino país se quede sin dinero en el 2016 son de 50 %.

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Las probabilidades de que el vecino país se quede sin dinero en el 2016 son de 50 %.

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abril 27 de 2015 - 12:11 a.m.
2015-04-27

Los inversores en bonos sospechan que el gobierno venezolano tiene muy poco dinero. Qué tan poco, sin embargo, es una pregunta compleja.

Después de todo, es un país que ha dejado de difundir hasta los datos económicos más básicos –cosas como la inflación y el gasto gubernamental– de forma puntual y regular.

Dado que es mucho lo que está en juego, ya que muchos inversores se preparan para un inminente impago, los analistas de Wall Street se esfuerzan por llenar el vacío. Firmas como Bank of America Corp. y Barclays Plc han creado su propia serie de estadísticas en un intento de ayudar a los inversores a entender el nivel de gravedad que reviste la escasez de efectivo del país. “Hemos tenido que crear esas series sobre la base de todo lo que pueda imaginarse”, dijo por teléfono, desde Nueva York, Francisco Rodríguez, un venezolano que cubre el país para Bank of America. “Me siento un detective privado. Hay que tratar de descubrir los datos. La policía al menos tiene facultades para reunir pruebas. Yo no las tengo”.

Si bien la falta de datos –o la falta de datos confiables– afecta a los inversores desde hace años, en países desde Argentina hasta Grecia, en Venezuela el vacío ha pasado a ser particularmente problemático debido a que la caída de 50 % de los precios del petróleo desde junio asfixia la fuente de casi el total de los ingresos en dólares del país. Dado que hasta febrero hay vencimientos de unos US$ 10.000 millones de pagos de bonos, los operadores de derivados apuestan a que la probabilidad de que el país se quede sin dinero para pagar deuda el año próximo es de casi un 50%, el nivel más alto del mundo después del ucraniano y del griego.

Bloomberg