Miguel Gómez Martínez
columnista

Inventario de sapos

Votaré NO porque creo que el modelo de país que se acordó es inviable. El acuerdo crea un ‘paraestatalidad’ que hará ingobernable a Colombia.

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
septiembre 20 de 2016
2016-09-20 08:32 p.m.
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Me da pena con mis pacientes lectores, pero dedicaré esta y la próxima columna a explicar mi voto en el plebiscito. Lo hago porque quiero que el día que mis nietos –que no han nacido– me pregunten por mi posición en este triste momento de la historia de Colombia, tenga cómo demostrarles lo que guiaba mi reflexión. Quiero advertir que, a diferencia de la inmensa mayoría de los entusiastas del SÍ, leí el acuerdo en su totalidad.
Fue un sacrificio enorme porque se trata de un texto escrito por los burócratas de ambos bandos, con un pobre lenguaje y la insoportable jerga de género.

Votaré NO porque creo que el modelo de país que se acordó es inviable. El acuerdo crea un ‘paraestatalidad’ que hará ingobernable a Colombia. Las decenas de comités que se crean, en los cuales participarán cuanto lagarto exista disponible, harán que la toma de decisiones necesarias para garantizar el progreso nacional sea imposible. El Estado quedará subordinado a estas instancias cuya vida será, en principio, de diez años. No sobra recordar que lo pactado en La Habana se incorporará en la Constitución, lo que lo hará inmodificable. Estimo que este modelo nos llevará a la parálisis institucional y será necesaria una constituyente para intentar ordenar el caos que se producirá.
Votaré NO porque ni las Farc ni el gobierno pueden cumplir lo pactado. Las Farc, porque no dejarán el narcotráfico que es la verdadera causa de la violencia en Colombia. El gobierno, porque en su afán irresponsable de lograr la firma definitiva accedió a unas peticiones que no ha cuantificado y para las que nunca habrá suficientes recursos. Este será el futuro argumento de la ‘paz frustrada’, por el incumplimiento de lo pactado, que servirá para seguir enarbolando las banderas políticas que nos han llevado al desastre actual.

Votaré NO porque al aceptar, como lo estamos haciendo en el acuerdo, que las Farc ganaron la guerra y que sus razones para la violencia son válidas, estamos justificando hacia delante que cualquier pequeña minoría cuestione el orden legal e imponga a la mayoría su forma de pensar y sus exigencias.

Votaré NO porque de gente mala, culpable en muy buena parte de la crisis nacional, no puede salir el bien. Cuando reviso el listado de los fervorosos partidarios del SÍ encuentro a Samper, Serpa, Teodora, Gaviria, Roy, los conservadores enmermelados, los gremios, los periodistas prepago, que son los causantes de la crisis nacional y que ahora posan de salvadores. Con ese grupo no quiero estar.

Votaré NO porque creo que las Farc son coherentes. Este no es el fin, sino el comienzo de una fase que los llevará al poder que han buscado durante cincuenta años con paciencia y admirable resistencia. Gracias a Santos están más cerca de lograrlo que nunca, en medio del aplauso de un país que no lee y que no sabe de historia.

Votaré NO porque con juicio hice una columna con los sapos que tenía que tragarme y una con los que se tragarían las Farc. La mía se llenó de sapos enormes, grandes, medianos y pequeños. La de las Farc permaneció vacía. En esa contabilidad de sapos, mi balance es muy rojo, mientras el del otro lado es negro.

Miguel Gómez Martínez
Asesor económico y empresarial
migomahu@hotmail.com

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