Iván Duque Márquez
columnista

Jornada única, colegios modernos

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
junio 22 de 2016
2016-06-22 09:30 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c785f521195.png

Mucho se habla de la jornada única como el medio para lograr la gran transformación educativa. Lo que ocurre es el éxito de esta depende exclusivamente de las condiciones y el ‘ecosistema’ en el cual van a operar los colegios de la nueva educación.

Tal vez por esa razón vale la pena analizar las opiniones del gran experto en educación Ken Robinson, planteados brillantemente en su nuevo libro Escuelas creativas. Según el autor, ha llegado el momento de cambiar de mentalidad y darnos cuenta de cuál debe ser el papel de los colegios y de qué depende que sean capaces de formar individuos para un mejor desempeño en la vida.

El primer cambio que propone Robinson tiene que ver con vencer la estandarización.
Desde hace muchos años, los sistemas educativos han estado anclados en el objetivo de estandarizar todo desde la alimentación, el currículo y los exámenes hasta los contenidos propios de la enseñanza docente. Este esquema, llamado a recoger, tiene un elemento preocupante y es la obsesión por centrar el éxito de la educación en los exámenes de Estado y en el desempeño en las pruebas Pisa. Perpetuar esta forma de ver la educación es repetir infinitamente una mentalidad industrial de la educación, en la cual se producen egresados en serie sin darle prioridad a una formación integral pertinente para la vida.

¿Cuál es la alternativa? La respuesta está en un cambio orgánico del sistema. La educación a la cual debemos aspirar debe poner en el mismo plano la formación intelectual con la física, social y espiritual, además de fortalecer y promover talentos, dinamizar la creatividad y orientar el sentido de interdependencia social del individuo.

Bajo la lógica planteada por Robinson, los colegios deben ser vistos como auténticos centros comunitarios, donde su alma son los profesores. Entonces, la formación y orientación de los docentes debe estar fundamentada en que tengan las habilidades para activar la curiosidad, la innovación, el racionamiento crítico, la comunicación verbal y escrita, la colaboración y la responsabilidad ciudadana.

Entre la configuración curricular en el mismo plano de la ciencia, las matemáticas y el lenguaje es vital que estén las artes, la literatura, y la creatividad digital y análoga.

En Colombia tenemos que aceptar la realidad. Para que la jornada única funcione tenemos que despertar. Las pruebas Pisa no pueden ser el objetivo de la educación como medida de éxito de los ministros. Si nos damos cuenta que al sistema entra un niño y sale un ciudadano, y que a su vez tenemos grandes problemas derivados del comportamiento social, es el sistema el que tiene la obligación de formar ciudadanos para la vida, con las competencias indicadas.

Hasta ahora, el sistema no promueve el talento, las humanidades y la cultura como debería. La jornada única debe ser la oportunidad para lograrlo, pero eso solo ocurrirá si pensamos y actuamos con los colegios y con los maestros indicados para alcanzar los objetivos. Hasta el momento quienes promueven la jornada única desde el gobierno son prisioneros de la estandarización, profundizando el problema. Si no entienden que hay que cambiar, la jornada única será en vano.

Iván Duque Márquez
Senador
ivanduquemarquez@yahoo.com

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado