Germán Umaña Mendoza
columnista

La historia se repite

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
julio 07 de 2016
2016-07-07 10:48 p.m.
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En el pasado, el paro campesino y el de transporte se presentaron al mismo tiempo y el país estuvo al borde del colapso. Durante el mes de junio de este año, se solucionaron temporalmente los conflictos con campesinos e indígenas, pero inmediatamente después se inicia la parálisis de los transportadores.

Ahora, los campesinos y agricultores no pueden enviar sus productos para la venta y pierden el resultado de su esfuerzo y sus cosechas, los transportadores paran sus camiones y pierden por el lucro cesante.

El país sufre la escasez, aumenta la inflación. La agroindustria no recibe sus insumos, la carga de importación se represa en los puertos y la de exportación no puede ser despachada. Las pérdidas económicas son inmensas, inclusive mayores que el costo de las soluciones. Es un juego donde todos pierden y sorprende la incapacidad de negociación de las partes.

En la actualidad todos reconocen que el país desperdició la bonanza de los precios internacionales de los commodities, que nos comportamos como nuevos ricos y despilfarramos los recursos y que no generamos nada para las épocas de ‘vacas flacas’ (sorprendente en un país que lee más la Biblia que el Quijote).

Se rasgan las vestiduras todos aquellos que contribuyeron a la actual situación y pontifican sobre lo que se debe hacer con el mismo cinismo del pasado, pero al revés.

Pero tal vez lo más grave es el reconocimiento de la pérdida de capacidad intelectual del conjunto de los que nos gobiernan (Ejecutivo, Legislativo, Banca central), que acogen las recomendaciones de las instituciones multilaterales como el FMI y la Ocde en materia macroeconómica y no se percatan de que le están regando gasolina a un incendio.

En la contraparte están organizaciones de la sociedad en las que priman los intereses políticos sobre los de la sociedad en su conjunto.

Parecería que todos los ‘negociadores’ con algún atisbo de cordura se quedaron en Cuba y sorprende la incapacidad para proponer y llegar a soluciones de consenso.

No hay ningún equilibrio entre el Ministerio de las finanzas y los sectoriales. La negociación es al interior del Gobierno y siempre pierden los segundos. Simplemente los que van no pueden acordar nada.

Si la situación no fuese tan dramática, hasta parecería una comedia repetida. Más de lo mismo en el paro del transporte, en la agricultura, en la salud.

Todo indica que el modelo se agotó, que los que lo implementan no entienden el problema y se quedan ‘súpitos’ ante las dificultades.

Otra vez es evidente que los costos de no negociar son mayores que los de llegar a los acuerdos.

La historia se repite, los actores no cambian y la cordura desaparece. Aspirinas para una enfermedad terminal.

Cuando esto ocurre, los equivocados son los que realizan los diagnósticos. ¿Qué hacer?
Será necesario cambiar de médicos pero, más que nada, a aquellos que continúan pensando que el palo está para cucharas. Es decir, los economistas que defienden un establecimiento que hace agua. ¡Cambiadles la receta!

Germán Umaña M.
Profesor universitario
germanumana201@hotmail.com

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