Germán Umaña Mendoza
columnista

La ‘nueva economía’

La actual situación de la economía colombiana es la consecuencia de haber priorizado el espejismo y temporalidad de los precios de los commodities. 

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
agosto 31 de 2016
2016-08-31 09:01 p.m.
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El desarrollo de los ramos productivos en los sectores industriales, agropecuarios y servicios, así como su complementación con el aumento de la competitividad con las obras de infraestructura de transporte multimodal genera crecimiento, pero, sobre todo, desarrollo sostenible, empleo, distribución equitativa del ingreso, innovación e incorporación de progreso técnico.

La actual situación de la economía colombiana es solo la consecuencia de haber priorizado el espejismo y temporalidad de los precios altos de los commodities, generando gastos permanentes con recursos que no lo eran, sin prepararnos para la sustitución de estos ingresos con la promoción de la ‘nueva economía’, que ahora se encuentra en el centro de las propuestas, incluida la generación de política industrial y productiva.

En efecto, el PIB nacional para el 2016, en el mejor de los casos estará en una tasa de crecimiento que podría fluctuar entre el 2,5 y el 3 por ciento, se mantendrán los déficits sobre el PIB en balanza comercial por encima del 4,5 por ciento, de cuenta corriente del 6,5 por ciento y, la balanza financiera y de capitales podría ser insuficiente para responder a estos faltantes, causando dificultades para mantener un saldo positivo en la balanza de pagos.

De otra parte, las cuentas fiscales nos indican que al final del 2016 estaremos en un déficit del orden del 3,5 por ciento del PIB, superior a lo establecido por la denominada ‘regla fiscal’. Una de las alternativas es utilizar los ahorros (reservas internacionales), pero estas alcanzan solo para unos 4 0 5 meses de importaciones y, además, para responder las obligaciones de intereses y abono a capital a nuestra creciente deuda externa. En su defecto, mayor endeudamiento externo e interno, gastando hoy, pero generando nuevas obligaciones hacia el futuro.

La tasa de interés, como instrumento de control de la inflación, se incrementa, y ya se conoce que no será suficiente para cumplir las flexibles metas que ha propuesto el Banco Central, pero, eso sí, ha contribuido a generar una ralentización en la demanda y la inversión e, incluso en el empleo. Sin embargo, es verdad que la decisión parecería ser la de no continuar incrementado la tasa de interés y que el incremento de la inflación cederá durante el segundo semestre del 2016.

Por lo tanto, lo fundamental es promover el fortalecimiento del mercado interno, de los mercados ampliados andinos y latinoamericanos y, responder con medidas de política comercial a las prácticas anticompetitivas a las que se ven sometidos los productores nacionales, generadores de empleo y de riqueza.

El capital no es plastilina, y generar y fortalecer de nuevo nuestra capacidad de producir bienes y servicios es una tarea de mediano plazo. Es la economía real, lo demás es una falacia. Una sana política macroeconómica (fiscal y monetaria) es necesaria, pero no suficiente. El reto no es menor, los cambios no dan espera y adoptar una ‘nueva economía’ de desarrollo y sostenibilidad es lo único que permitirá responder a las obligaciones que se están adquiriendo hacia el futuro.

Germán Umaña Mendoza
Profesor universitario
germanumana201@hotmail.com

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