Ricardo Villaveces P.
columnista

Las cartas están jugadas

El reto, ahora, es ser capaces de salir de este barrial y entender que lo que tenemos que defender es la democracia.

Ricardo Villaveces P.
Opinión
POR:
Ricardo Villaveces P.
octubre 02 de 2016
2016-10-02 08:49 p.m.
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Los colombianos somos unas personas muy raras. Hemos sido capaces de enfrentar retos tan complejos como el del narcotráfico, y con todos los problemas que subsisten vamos saliendo adelante. Ahora que estamos a punto de pasar la página de una de las más grandes y prolongadas tragedias nacionales, como ha sido el conflicto con las Farc, recordaba un episodio que nos describe bastante bien.

Hace unos años tuve la oportunidad de escuchar a una persona que había estado involucrada en las negociaciones con el IRA, en Irlanda, que había sido invitada para que opinara sobre el conflicto colombiano. Decía este señor, cuyo nombre no recuerdo, que después de una semana de viajar por el país y de hablar con diversas personas, concluía que este era un conflicto muy particular, pues no había logrado entender entre quién y quién era la lucha, y menos saber por qué seguían peleando. Esos eran tiempos de auge de los carteles, de los paramilitares y de otros grupos y grupúsculos guerrilleros; entonces, tal vez, la cosa era más confusa. Él se preguntaba, sin embargo, por qué si aquí no hay conflictos religiosos, ni étnicos, ni fronterizos, ni tampoco culturales, sino que por el contrario teníamos tantas cosas en común, seguíamos matándonos. Interrogantes muy válidos que ponen de presente nuestras particularidades y paradojas. Nos hacen encuestas y salimos como uno de los países más felices del mundo, y no es casual que los extranjeros se enamoren de Colombia por la hospitalidad, amabilidad y alegría de nuestros compatriotas; y, a la vez, las estadísticas en las grandes ciudades muestran que el día más violento del año, en nuestro país, es el Día de la Madre. ¿Quién entiende esos contrastes?

Pues bien, fieles a nuestra tradición, el actual proceso de paz es otra muestra de nuestra locura. ¿Cómo puede ser posible que el país haya llegado al nivel de polarización en el que estamos, por cuenta de un tema como la paz? Eso no lo entiende ningún observador externo y, tampoco, lo entenderán nuestros descendientes cuando lean los libros de historia y encuentren que sus padres o abuelos estaban enfrentados por este tema. Explicaciones y justificaciones para lo que está ocurriendo, habrán muchas. No obstante, llámese como se llame, lo que ha pasado, este absurdo enfrentamiento, no tiene justificación ni sentido.

El reto, ahora, es ser capaces de salir de este barrial y entender que lo que tenemos que defender es la democracia, y es de su esencia respetar los resultados de las urnas y aceptar la posición de las mayorías. A estas horas, solo queda conocer los resultados del plebiscito, que, espero, sea ampliamente mayoritario por el Sí, pues estoy convencido de que nuestros hijos deben tener la oportunidad de vivir en una paz que a nosotros no nos tocó, y vale la pena asumir los riesgos del proceso antes de quedarnos con el escenario que ya conocemos. Y si gana el No, pues hay que reconocer y pasar esta página buscando a futuro consensos frente a temas tan de fondo. A los responsables de esta polarización, la historia los juzgará.

Ricardo Villaveces
Consultor privado
rvillavecesp@gmail.com

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