Las mieles de Baco

En la antesala de las fiestas de fin de año, llegan a Colombia vinos franceses y espumosos brasileños de excelente calidad y buen precio.

Vinos

Con la traída de los vinos franceses a buen precio se reactiva en Colombia la empresa familiar, La casa del vino’.

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Portafolio
noviembre 10 de 2016 - 06:53 p.m.
2016-11-10

Dionisio, el dios griego de la vendimia y el vino, hijo del gran Zeus, que gobernaba a los Dioses del Olimpo y a quien los romanos bautizaron como Baco, acaba de aterrizar en Bogotá de la mano de tintos franceses y de espumosos brasileños de excelente calidad y buen precio.

Lo sobresaliente en los franceses, con una añeja tradición de calidad, es que los importadores Camila y Darío Sarmiento no solo le están apostando en la competitividad y calidad en el mercado colombiano sino a los vinos ecológicos, sin químicos ni preservativos.

“Algo que está cambiando el consumo del vino es la importancia que hoy se le da a la agricultura biológica y es en lo que nos vamos a concentrar. Mucha gente se queja de que el vino les da dolor de cabeza o les produce otros malestares pero eso tiende a desaparecer con el consumo de vinos ecológicos y es a lo que estamos apostando”, explica Darío Sarmiento.

Con la traída de los vinos franceses a buen precio se reactiva en Colombia la empresa familiar, ‘La casa del vino’, que fue fundada en 1940 por el importador Darío Sarmiento (padre) y que funcionaba en Nicaragua desde el año 2000. También se activa una antigua relación familiar entre las vinícolas francesas ETS Seignouret Fresres y la Domaine de Fontavin con la colombiana.

“Los padres de mis proveedores lo fueron de mi padre y, ahora, sus hijos son los nuestros. Es una antigua relación de trabajo y amistad”
, afirman Camila y Dario Sarmiento

EL MILAGRO DE BRASIL

En cuanto a los espumosos brasileños, el importador Jorge Restrepo, que representa en Colombia a la vinícola Salton, con 106 años de historia y reconocida como la más antigua bodega privada de Brasil, enfrenta el reto de dar a conocer un nuevo producto en el mercado colombiano, pero dice que cuenta con calidad y precio.

“Conozco bien este producto y estoy seguro de que terminará por imponerse en nuestro medio. Es una cuestión de educación y de presentarle a Colombia una de las caras menos conocidas pero más importantes de Brasil: su industria vinícola. Queremos que en Colombia se conozcan más los espumosos brasileños y que se les dé la importancia que tienen a nivel internacional donde son catalogados al mismo nivel de los espumosos más renombrados del mundo”, explica Restrepo.

Cuenta que Brasil dispone de una importante y antigua industria del vino que se remonta al siglo XVI con el descubrimiento y posteriormente con el traslado de la Corte Portuguesa a ese país. A finales del siglo XIX, con la llegada de los primeros emigrantes italianos y alemanes se sentaron las bases de la industria vinícola brasileña, que despegó formalmente en los años 70, junto con el llamado ‘milagro brasileño’.

En 1976 se creó la Asociación brasileña de enología (ABE) y en la década de los 90 los espumosos brasileños empezaron a ganar premios internacionales y a ser reconocidos y apreciados en el mundo. En la actualidad le hace fuerte competencia a las champañas más famosas del mundo, según expertos

CALIDAD Y BUENOS PRECIOS 

Los vinos franceses y los espumosos brasileños que están llegando al mercado colombiano no solo son de excelente calidad sino que tienen buenos precios.

Antiguamente adquirir un buen vino francés, por ejemplo, implicaba una inversión de, por lo menos, 80 o 90 mil pesos pero ahora, es factible adquirirlos a menos de la mitad.

“Lo que ha cambiado desde el año pasado es el valor del Euro frente al dólar. Antes se pagaba entre 1,50 y 1,60 dólares por Euro y ahora la proporción está entre 1,10 y 1,15 dólares. Eso favorece en precio a los vinos franceses en el mercado internacional”
, explica Sarmiento.

Sostiene que debido a eso, “Chile y Argentina han perdido su ventaja frente a precio pues ahora Francia vende calidad y buen precio pues sus vinos han bajado entre un 20 y 30 por ciento”, pero no han perdido calidad. Los vinos franceses tienden a ser mucho más suaves que los latinoamericanos que, aunque se hacen con cepas francesas, cambian completamente su composición por la calidad del suelo y el trato que se da a los cultivos. Por eso, un cabernet sauvignon o un merlot francés son muy diferentes a los mismos latinoamericanos”, añade.

En cuanto a los espumosos brasileños llegan a nuestro mercado precedidos de premios y de una muy buena fama internacional.

Los precios por botella de los dos vinos (franceses y espumosos brasileños) rondan los 35 mil pesos. Restrepo dice que el reto es grande pero que confía en que su calidad conquistará rápidamente el mercado colombiano.

Explica que “la calidad de la uva depende del clima y de la composición de la tierra, entre muchachas otras cosas pero que, con los avances de la tecnología, es posible compensar hoy algunas deficiencias de la naturaleza”. La famosa casa Chandon, por ejemplo, tiene tierras en Brasil y produce allí un espumoso.

Por todo lo anterior vale apostarle a los buenos vinos en estas fiestas pues, al fin y al cabo, el famoso director italiano de cine, Federico Fellini tenía razón: “un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y, como ocurre en las películas, nace y renace en cada sabor”.

Gloria Helena Rey
Especial para Portafolio