Juan Manuel Ramirez M.
columnista

Medalla: ¿y qué?

El deporte debe ser un tema que, junto a la mayor inversión en educación y salud, nos permita transformar socialmente al país.

Juan Manuel Ramirez M.
Opinión
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
agosto 30 de 2016
2016-08-30 09:55 p.m.
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Creo que todos coincidimos en Colombia cuando nos referimos, con orgullo a los medallistas olímpicos que regresaron al país con tres preseas doradas, dos de plata y tres de bronce. Uno de ellos, además, con casa para la mamá, luego del show, lamentable impulsado por la televisión (y lo digo porque no había que llegar al extremo de poner al deportista a llorar ante las cámaras para reconocerle sus logros). Las competencias permitieron dejar en evidencia a un grupo de compatriotas sacrificados que, en algunos casos, entrenan en el tiempo libre de su trabajo y no cuentan con escenarios aptos para prepararse. En pocas palabras, nos acordamos de ellos –como país– cuando el locutor narra que estamos a punto de ganarnos la medalla.

Si uno analiza la relación entre crecimiento económico, población y, por supuesto, porcentaje del presupuesto público que los países participantes destinan para el deporte, a los que debería darnos ganas de llorar es a nosotros (como país). Estados Unidos, China, Corea del Sur, Alemania o Rusia –por mencionar a los grandes–, giran, en promedio, entre 2 y 3 por ciento de su presupuesto anual para los deportistas. El rubro incluye la construcción o fortalecimiento de escenarios de entrenamiento, becas de estudio, seguridad social y salarios (porque allá ser deportista es un oficio, no una actividad ad honorem como en Colombia). Claro, esos países conciben el deporte como un tema de dignidad; se trata de exponer la marca país en todas las disciplinas posibles (o sea, que la prensa mencione al país), pero, además, con una competencia seria (apostando a ganar y no solo a participar).

Otras naciones, con condiciones económicas más similares a Colombia, como México, Argentina y Chile, con crecimientos del PIB cercanos al 3 por ciento, en promedio, y poblaciones entre 30 y 100 millones de habitantes, destinan el 1 por ciento para sus deportistas. Y lo hacen, tanto estos como los desarrollados, porque perciben el ejercicio deportivo como una inversión y no un gasto. En resumen, una apuesta de recursos que dejará retornos importantes para el país.

El tema no se soluciona aumentando el monto de dineros girados por cada medalla (entre 70 y 165 millones de pesos por cada presea), o brindándole una casa al deportista que pase por una difícil situación. Es mucho más que eso, se requiere un cambio estructural; se trata de la dignificación del deporte, entendiendo que este puede ser una esperanza para un país en guerra que busca cambiar las armas por un balón, un remo o una raqueta. Los deportistas merecen tener las condiciones apropiadas (infraestructura, remuneración y seguridad social) para dedicarse a entrenar, sin más preocupación que tener un espíritu altamente competitivo.

Por supuesto, hay que destacar que hoy Colombia participa en más disciplinas que hace cuatro años y que, por primera vez en la historia, tenemos tres medallas de oro. Pero cuando estamos ad portas de ingresar a la Ocde, el deporte debe ser un tema que, junto a la mayor inversión en educación y salud, nos permita transformar socialmente al país.

Juan Manuel Ramírez Montero
CEO de Innobrand
j@egonomista.com

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