Sin ajustes al mercado laboral, se enreda acceso a pensiones

Según estudio del Banrepública, en las condiciones actuales solo el 8,7 % de los trabajadores cumplirá los requisitos para una mesada en el régimen público y 11,1 % en el privado.

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octubre 05 de 2012 - 03:59 a.m.
2012-10-05

En Colombia, solo el 23 por ciento de las personas con 65 años o más recibe una pensión.

De mantenerse las condiciones actuales del mercado laboral, el panorama podría tornarse aún más complicado para cumplir los requisitos de una mesada mínima.

Es más, de la población que está entre los 18 y los 55 años de edad, solo el 8,7 por ciento podría obtener una pensión en el régimen de prima media, que es administrado por Colpensiones.

En el caso de los fondos privados de pensiones (AFP), la proporción llegaría al 11,1 por ciento.

Así lo revela un estudio realizado por los investigadores Hugo López y Francisco Lasso, del Banco de la República en Medellín, teniendo en cuenta las condiciones que regirán en el año 2015, es decir un incremento en la edad de pensión, la cual quedará en 62 años para los hombres y 57 años en las mujeres.

Por nivel de educación, la brecha es amplia.

De los trabajadores que no tienen educación superior, solo el 1,6 por ciento podrá pensionarse en el régimen de prima media y 1,4 por ciento en los fondos privados.

En contraste, el 35,7 por ciento de quienes tienen estudios superiores completará las condiciones para obtener una mesada en el régimen público, mientras que el 47,9 podrá hacerlo en las AFP.

Estos resultados tienen que ver con que las personas con más bajo nivel de escolaridad suelen estar en el empleo informal, lo cual impide que hagan aportes para pensión con regularidad.

Así las cosas, al cumplir la edad de pensión, no alcanzan a completar el mínimo de semanas exigidas.

Según el Emisor, el empleo se ha volcado hacia los trabajadores más educados, de tal manera que dos tercios de quienes no tienen educación superior son informales.

A esto, añade que los jóvenes sin educación empiezan como asalariados, pero con alta rotación y por ende, desempleo. Al pasar los años, terminan laborando de manera estable en empleos independientes informales.

“Durante su fase asalariada temprana perciben ingresos relativamente mejores y, salvo en los periodos de desempleo, cotizan más al sistema pensional; durante su fase madura como informales perciben ingresos más bajos y dejan de cotizar”, dice.

LAS PROPUESTAS

Como se necesita elevar la cobertura de las pensiones, en especial para la gente con menor formación, el Emisor plantea unos ajustes al mercado laboral.

La primera propuesta es que se formalicen los empleos asalariados, es decir que todos los empleadores paguen el mínimo legal y que los empleados coticen a pensiones, así como la creación de un seguro de desempleo que cubra la cotización.

La segunda es modernizar el mercado de trabajo, que haya mayor participación laboral de las personas sin educación superior y que haya menos puestos de trabajo no asalariados.

Para mejorar la participación, hay que reducir la cantidad de trabajadores entre los 12 y los 16 años, para que puedan estudiar, y mejorar la calidad del empleo de las personas de menos educación, para que puedan mejorar sus ingresos y aportar para pensiones.

El tercer planteamiento es ampliar el acceso a la educación superior.

En el mejor de los escenarios, es decir si se logra cumplir con estas condiciones, en el mediano plazo el 25,1 por ciento de los trabajadores reuniría los requisitos para una pensión en el régimen de prima media y un 18,2 por ciento en los fondos privados.

EFECTOS DE LOS BEPS

Los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS) son un esquema en el que el Gobierno subsidia una parte de las pensiones de las personas que no alcanzaron a completar los aportes al sistema.

Los investigadores del Banco de la República señalan que el 54 % de las parejas en las que el hombre es mayor de 65 años se beneficiarían de este esquema, según lo aprobado por el Conpes, con pensiones equivalentes al 40 % de un salario mínimo.

No obstante, señala que “no vale la pena abrir la posibilidad de adquirir pensiones ultramínimas.

Esa población puede ser atendida vía los subsidios a la vejez indigente del programa PPSAM. Ello ahorra costos fiscales al Estado”.

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