¿Cómo aprender a ahorrar a largo plazo?

Tome nota a las recomendaciones para que su planeación financiera sea más sólida.

¿Cómo aprender a ahorrar a largo plazo?

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¿Cómo aprender a ahorrar a largo plazo?

Ahorro
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octubre 25 de 2015 - 01:57 a.m.
2015-10-25

Un sondeo realizado por la firma Cifras y Conceptos para Old Mutual (a 1.075 personas) dejó en evidencia la mentalidad cortoplacista que caracteriza a los colombianos, para quienes planear para el futuro sus metas financieras significa que su cumplimiento no supere los cinco años.

Para César Caballero, gerente de la empresa que desarrolló la encuesta, el trabajo permitió reiterar que en el país hay bajos índices de bancarización, así como de educación y planificación financieras, y que es un fenómeno que no solo se asocia a niveles socioeconómicos bajos o a los jóvenes, sino que también está presente en personas de todas las edades de los estratos 4, 5 y 6.

El estudio reveló, además, que para el 73 por ciento de los colombianos el largo plazo son cinco años, mientras que en otras sociedades –como la de los Estados Unidos– pueden adquirir un crédito a 20 o 30 años. En Colombia esta opción casi no se contempla, y por eso “el único ahorro que aquí se hace a muchos años es el de la pensión, y es porque nos obligan”, dice Caballero.

Otros hallazgos de la encuesta señalan que la muerte es el riesgo para el que más se aseguran los nacionales, a través de seguros de vida y funerarios; que sí se ahorra una parte en el sector financiero, pero que también en cadenas o pirámides, grupos de oración y ‘debajo del colchón’.

“El país lleva más de 10 años tratando de bancarizar a la gente y darles educación y planeación financiera, y siempre se ha supuesto que lo que hay que hacer es con los más pobres y los jóvenes, y la encuesta lo que revela es que por ahí no es”, agrega Caballero.

Para él, hay que revisar cómo llegarles a esos tres grupos de personas que identificó la investigación: relajados, responsables y cautelosos, que están en todas las edades y niveles socioeconómicos –gente educada y no educada–, pero hay que entender que todos son distintos, y esto es un reto de política pública.

Para cambiar esa mentalidad, Manuel Felipe García, gerente de la Escuela de Planeación Financiera y Comercial de Old Mutual, recomienda definir un ahorro automático, lo que va a llevar a un aumento de los montos ahorrados. Es diferente hacer un descuento directo de la nómina a tratar de ahorrar luego.

Así mismo, dice, hay que incrementar la educación financiera en la población. El estudio muestra que los colombianos tienen bajo conocimiento financiero, y, en parte, por donde empieza a corregirse el cortoplacismo es que la población comprenda conceptos, temas de riesgo y de diversificación de inversiones, los cuales llevan a cumplir objetivos de largo plazo.

“Un punto importante es cambiar la percepción de rentabilidad (generalmente, de lo que hablan todos los inversionistas) por metas financieras. Parece un cambio sutil, pero es importante y tiene repercusiones gigantescas, porque en rentabilidad, la persona busca el activo que genere mayor retorno en períodos de corto plazo (lo cual puede llevar a equivocaciones sustanciales en el tema financiero), mientras que cuando se trazan metas, la rentabilidad es solo una de las muchas variables que entran en juego. Con las metas financieras, ya pasamos a una etapa más arriba que se denomina planeación financiera, en la cual ya no solo se tiene en cuenta la riqueza financiera, sino que entramos a evaluar otras variables como el capital humano, las condiciones del entorno, entre muchas otras, y se trazan planes para cumplir objetivos dependiendo de la etapa del ciclo de vida en la que se encuentre cada persona”, explica García.

Y si se habla de metas, para este experto es importante que estas sean concretas, medibles y alcanzables (realistas). Si no se cumple con estas tres características, muy difícilmente se podrá pensar en el largo plazo.

García también aconseja que si se ponen metas de largo plazo –como ahorrar para tener una cantidad X al momento del retiro–, y anualmente se chequean los logros, se estará más dispuesto a continuar que si no se siguiera el progreso.

De igual manera, se deberían crear mecanismos de premios cada vez que se logra algún avance y en tiempos establecidos y, de ser posible, buscar a un par que quiera lograr una meta en conjunto, y si es un grupo, mucho mejor.

Alejandro Ramírez Peña
Redacción Economía y Negocios