¿Gasta más de lo que puede? ¿No conoce sus deudas? Pare y arme su presupuesto

Planificar es la mejor manera de ahorrar y poder invertir algún día. Conozca sus ingresos, sus gastos, sus deudas y empiece un plan a mediano plazo.

Chequeo financiero

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mayo 16 de 2016 - 11:11 a.m.
2016-05-16

Cada vez más ciudadanos están adquiriendo conciencia frente al beneficio que les genera el hecho de asumir buenas prácticas en el manejo de los ingresos económicos, en el control de las deudas y sobre todo, la capacidad y disciplina para ahorrar.

Tener objetivos claros le permitirá organizar sus gastos y replantear la manera en que vas a utilizar sus ingresos. Para no caer en esas malas prácticas, como consecuencia de no saber manejar su dinero ni sus productos financieros, es importante que aprenda a estructurar un presupuesto.

Algunas veces la falta de previsión o el exceso de confianza en sus cuentas alegres son los motivos por los cuales no ha iniciado la planificación de una estrategia de ahorro o inversión a mediano o largo plazo, con la desventaja de que ese sería el mejor método para lograr sus metas o el progreso de su familia.

Las razones para gastar e invertir de la mejor manera el dinero que recibimos por nuestro trabajo son muchas, empezando por el hecho de que la estabilidad laboral nunca está garantizada y es mejor estar preparados y tener un ‘colchón’ que sirva por si llegan los días de aterrizajes forzosos.

También es clave tener en cuenta que si nuestro ingreso laboral es el único medio para poder cumplir los objetivos económicos, pues es indispensable planificar bien la manera en la que gastamos esos recursos.

SEÑALES DE ALERTA

Una señal clave para detectar que es necesario definir un presupuesto, puede ser ese momento en el que usted piensa que la plata que recibe no le está alcanzando, a pesar de que sabes que sus ingresos son mayores que sus obligaciones.

Hay momentos en la vida financiera en los que es necesario entender que es preciso replantear ciertos procedimientos o maneras de hacer las cosas. Crecer significa asumir nuevas responsabilidades.

Manejar cuenta de ahorros, cuenta corriente, tener tarjetas de crédito, o pagar al menos un crédito, por ejemplo, son responsabilidades que requieren mayor compromiso y no solo se debe cumplir con el pago de las deudas, también es necesario definir un plan para el ahorro, que parta desde un presupuesto organizado y que tenga como punto de llegada la consecución de las metas financieras.

Las siguientes son frases características de quien debe mejorar su vida económica y requiere construir su presupuesto: “estoy atrasado en el pago de mis deudas”, “olvidé que este mes debía pagar impuestos y me descuadré”, “tengo poco cupo en la tarjeta de crédito y pago una cuota muy alta”, “gasto excesivo en comida por fuera del hogar o domicilios”, “no estoy generando ningún ahorro mensual”, “la plata extra que me ingresa se va en gastos y no la veo”, “no he analizado opciones como refinanciar deudas o vender la cartera para mejorar la liquidez”, “Tengo más crédito del que necesito”, “no se cómo mejorar el flujo de caja”, “No se qué gastos puedo recortar para poder invertir”, “unos meses defino un presupuesto y otros no”, “estoy pagando un arriendo costoso y no se si sería mejor que esa plata fuera para el crédito de una vivienda propia para mi familia”, “no se cómo pagar el siguiente semestre de universidad de mi hijo”.

HORA DEL PLAN INICIAL 

Haber caído en malas prácticas financieras tuvo su origen en el momento en que se perdió el control tanto de los ingresos como de los gastos. Esta situación lo único que genera es tener que aplazar los planes y proyectos de inversión.

La nueva casa, el viaje soñado, la salud y educación de sus hijos, o una especialización en otro país, son metas que requieren una planeación financiera. Empieza por el presupuesto.

MALAS PRÁCTICAS

- Mensualmente, gasta más de lo que recibe por salario o prestación de servicios

- Se atrasa en el pago de sus deudas o créditos

- Olvida algunos pagos mensuales y acumula cuotas que generan intereses por mora

- No ahorra ningún porcentaje de sus ingresos o, si pasa, no tiene un objetivo de inversión

- No conoce las tasas de sus créditos, no le interesa analizar las opciones de 
refinanciar deudas o vender la cartera, entre otras

- Recibe su salario, paga sus deudas y se queda ilíquido. Por eso empieza a usar la tarjeta
de crédito para cubrir otros gastos fijos

- No sabe en qué fechas debe pagar impuestos de vehículo, predial o declarar renta, por
ejemplo, y la obligación siempre lo encuentra desfinanciado.

- Tiene muchos planes en mente, pero no los has aterrizado para saber cuánto tardaría en poder financiarlos.

- Tiene la oportunidad de ampliar su fuente de ingresos, pero no hace esfuerzos adicionales.

- Vive el día a día. Gasta sin control ni orden y acude al crédito por urgencia o lujo 
innecesario.

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