La renovación urbana llega a proyecto en el Polo Club

Tras la alianza de varias firmas constructoras se creó una estrategia para revitalizar esta zona del norte de Bogotá.

El Decreto 621 expedido por la actual administración permite construir en altura en la avenida Norte Quito Sur (NQS) y en el eje de la calle 80.

El Decreto 621 expedido por la actual administración permite construir en altura en la avenida Norte Quito Sur (NQS) y en el eje de la calle 80.

Cortesía Urbanum y D.O.M.

POR:
Portafolio
agosto 24 de 2017 - 09:46 p.m.
2017-08-24

Las firmas D.O.M. y Urbanum sellaron una alianza con la cual fortalecerán la estructuración de proyectos inmobiliarios, especialmente en vivienda de estratos medio y medio-alto.

(Lea: ‘En Bogotá se debe impulsar la renovación urbana con las APP’

Así lo anunció el socio fundador de la empresa Urbanum, Andrés Arango, quien agregó que la apuesta de esta unión está en la compra de varias propiedades, no solo para construir, sino para consolidar comunidades y hacerlas partícipes del proceso.

(Lea: Inmobiliarios mueven otros negocios para enfrentar la desaceleración

Según el empresario, la idea es acercarse a grupos de 20, 30 u 80 dueños de inmuebles residenciales con el fin de involucrarlos en los proyectos.

(Lea: Despega la renovación urbana en Bogotá

“Con esa figura estamos trabajando para lograr consensos en una zona del Polo Club, calle 80 con carrera 28, en el norte de Bogotá que, de hecho, se beneficia con el Decreto 621 expedido por la actual administración, ya que permite construir en altura en la avenida Norte Quito Sur (NQS) y en el eje de la calle 80”, dijo el directivo.

La idea, en la que también participa la constructora Arpro, es ofrecerles varias opciones a los propietarios: por ejemplo, que vendan y se lleven su dinero, o que se queden allí.

La segunda alternativa es la que más se maneja en este tipo de casos debido a que se trata de personas que están en el sector desde hace cuarenta o más años y no tienen intención de desplazarse a un sitio diferente.

ARRIENDO TEMPORAL


“En este caso nosotros les pagamos una renta promedio que les permite estar en alquiler en algún proyecto de su elección mientras desarrollamos la obra nueva”, explicó Arango, quien agregó que de esa forma viven dos a tres años, en promedio.

Según la necesidad del vendedor, se le da un inmueble de la misma área o, si lo prefiere, se le entrega uno de menos metros cuadrados y el excedente proporcional en dinero. A pesar de que se trata de un proceso dispendioso, el socio fundador de Urbanum considera que la clave está en tener una buena propuesta y, claro, lograr consensos con la comunidad.

En el caso del proyecto del Polo Club, que ocupa un área de 7.000 metros cuadrados, el directivo recordó que inicialmente la iban a tramitar como un plan parcial, pero se logró incorporar al Decreto 621 gracias a la gestión de varios representantes de la copropiedad.

“Con esta labor adelantada nos dimos a la tarea de afinar los detalles de lo que implica una intervención de tal magnitud, ya que de 80 apartamentos se pasaría a 321. Esto, por lo tanto, nos obliga a trabajar con la demografía que existe, pero creciendo en altura”, enfatizó.

Para Diego Felipe Ordóñez, socio director de D.O.M., proyectos de estas características se pueden reproducir sin inconvenientes siempre y cuando se trate de desarrollos urbanos incluyentes, en los cuales las comunidades sean partícipes.

“Ahí, precisamente, radica el éxito de este tipo de intervenciones que, además, deben contar con una evaluación y un seguimiento del impacto”, enfatizó.

TRABAJO SOCIAL

De hecho, para sacar adelante la construcción, sus gestores realizaron un censo de la población; incluso, hace siete meses una firma especializada en trabajo social se encargó de evaluar las necesidades de los residentes y, de esa forma, lograron entender sus expectativas. “Ha sido todo un proceso, ya que actualmente viven 250 personas, lo que implica mucha gestión para lograr la unanimidad”, reconoció Ordóñez.

Al consultarles sobre proyectos futuros, los empresarios coincidieron en que, a pesar de la evidente desaceleración de la economía y de la industria edificadora, aún hay oportunidades.

En el caso de Bogotá –anotó Arango–, las posibilidades son inmensas. “Específicamente, con el Decreto 621 ya estamos evaluando otras cuatro iniciativas en el norte y en el sur de la ciudad, donde hemos analizado temas como el uso del suelo y cuál es la mejor forma de ejecutar los proyectos. En su momento, veremos cómo evolucionan los procesos para hacer los respectivos anuncios, que apuntan a impulsar el desarrollo urbano”, enfatizó Arango.

En Twitter: @GabrielFlorezG

Siga bajando para encontrar más contenido