Cuando 'volver al nido' no es un paso hacia atrás

Le ahorraría el 70 % de sus gastos; lejos de ser un fracaso, regresar a la casa paterna podría ser una oportunidad financiera, pero tiene sus riesgos.

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Mis finanzas
POR:
ana maría gutiérrez
junio 21 de 2016 - 07:37 a.m.
2016-06-21

Vivir con sus padres, o en la casa paterna, reduciría sus gastos en un 70 %, un dinero que podría ahorrar o invertir. Entonces, ¿regresar 'al nido' se puede analizar como un fracaso?

Salir de la casa paterna es un grito de independencia, un logro, una señal de madurez y el inicio de una verdadera. Sin embargo, en ocasiones, esa independencia es más costosa de lo que se imagina, en especial cuando tiene que destinar casi el 70 por ciento de sus ingresos en sus gastos básicos.

Las facturas no paran de llegar, las deudas crecen y el crédito se vuelve una alternativa de primera mano. Hay un par de salidas: compartir gastos con compañeros de vivienda o apretarse el cinturón y reducir al máximo sus gastos. Si ninguna de las anteriores le funciona y sus deudas crecen y superan el 30 % de sus ingresos, no lo dude: empacar maletas y ‘volver al nido’ es una alternativa rentable, siempre y cuando entienda, que parte de la independencia lograda, correrá cierto riesgo, pues las reglas ya no las pondrá usted, exclusivamente.

Ricardo Gonzáles, representante de la firma Resuelve tu Deuda en Colombia explica que estas situaciones responden a una pésima educación financiera, característica de los países latinoamericanos.

Según el experto, casi el 50 % de sus clientes los busca porque no sabe cómo manejar su dinero y el 43 % acude a sus servicios ante la pérdida de empleo, quiebra y reducción de ingresos.

Para Gonzáles, hay dos claves que podrían evitar su regreso a casa: tener un presupuesto con el cual usted sepa en qué se va su plata y mantener un colchón de ahorros de entre 3 y 6 meses de sueldo para que pueda mantenerse a flote en caso de que una situación no esperada ponga en riesgo sus finanzas.

Si no hay de otra que tocar la puerta de sus padres, lejos de verlo como un fracaso, puede ser una buena alternativa. Recuperar más de la mitad del dinero que se estaba gastando hace que ahorrar e invertir deje de ser un imposible. El experto le recomienda que asuma su estadía en casa paterna como un lapso para capitalizarse.

Otra ventaja es que ahora que no tiene la presión mensual de pagar ciertos rubros, como arriendo y servicios, tiene la flexibilidad financiera para conseguir un mejor empleo.

Para que esta situación funcione como impulso y no como freno, se deben tener en cuenta ciertos factores.

Primero, es importante que no caiga en la tentación de gastar en ‘antojitos’ ese jugoso 70 % de plata que le está sobrando. El riesgo es bastante alto. Según Resuelve tu Deuda, el 40 % de los ingresos de la gente se va en los famosos ‘gastos hormiga’. El entretenimiento suele ser tan importante para los consumidores que el dinero destinado a este rubro es tres veces mayor que el que se ahorra.

Otro aspecto indispensable: continúe con su mismo ritmo de vida. No recaiga en aquellos gastos que evitaba cuando era independiente. Esa plata podría robustecer sus inversiones.

Un tercer ‘tip’ para que no fracase en su retorno es tener un plan. Este es su ‘as’ bajo la manga que le garantiza no estancarse y recuperar su independencia. Trabajar en pro de un proyecto reducirá las tentaciones y la tendencia a errar en esta etapa de su vida. Si se porta bien, podrá partir de nuevo en seis meses, según cálculos de Gonzáles.

DESAPRENDER LO APRENDIDO

Aunque todo depende desde la arista con la que se miren las situaciones, el representante de Resuelve tu Deuda no oculta que ‘volver al nido’ tiene su lado oscuro.

Lo cierto es que el haberse obligado a independizarse enseña a distribuir y administrar los ingresos para mantener el estilo de vida deseado… y ajustar dicho estilo a las posibilidades financieras actuales.

Regresar a la casa de los padres pone en peligro lo aprendido y puede ser la oportunidad para cultivar malos hábitos que, una vez lograda la independencia, saldrán muy caros, si es que estas indeseadas costumbres no evitan la tan anhelada independencia.

Vivir solo nos enseña a administrar y distribuir nuestros ingresos para tratar de mantener el estilo de vida deseado. Volver al hogar pone en peligro el asunto, cultiva malos hábitos.

Es en este punto donde los padres entran a jugar un papel fundamental para que usted no se sienta tan cómodo que decida quedarse en casa nuevamente y para siempre.

‘EDUQUE FINANCIERAMENTE AL NIÑO, Y NO TENDRÁ QUE MANTENER AL ADULTO’

Si el hijo tuvo que regresar al hogar, los padres ya se pueden anotar un ‘autogol’.

Si bien es cierto que la mala educación financiera de la que se padece en América Latina viene de varias generaciones atrás, no es excusa para no buscar ayuda y asesoría.

¿Desde qué edad es oportuno enseñarles? Gonzáles asegura que desde el momento en que empiezan a desear algo.

El aprendizaje puede empezar con pequeños hábitos que se cultivan en los pequeños. “Cuando acompañaba a mi mamá al mercado, me daba la lista de las cosas que había que comprar y un presupuesto. ‘Si tu logras comprar lo mismo y te sale más barato, lo que sobre es tuyo y puedes comprarte lo que quieras’, me decía. A mí me encantaba ir por los pasillos comparando precios y cosas”, ejemplifica el representante de Resuelve tu Deuda. “Ese tipo de pequeños ejemplos puede hacer que las personas tengan mucho más claro cómo controlar su bolsillo en un futuro”, añade.

Si 25 años después los padres se dan cuenta que no hicieron la tarea, no todo está perdido. Pueden ayudar a su hijo a recuperar su independencia –y de paso se ayudan a recobrar la suya-.

Para Gonzales, lo peor que se podría hacer es no darle responsabilidades financieras al hijo. No hay que volverlo un mantenido. El que aporte hará que valore el que le estén dando la oportunidad de regresar a casa.

En pro de una sana convivencia, también hay que exigirle que ayude con los quehaceres del hogar y que respete las reglas. No importa a qué estaba acostumbrado viviendo solo. Tiene que convivir de acuerdo a los parámetros de donde vive. ‘Adonde fueres, haz lo que vieres’.

QUE REGRESE COMO UN APOYO, NO COMO UNA CARGA

Ernesto Martín, director de la maestría en psicología de la salud y la discapacidad en la Universidad de la Sabana, concuerda con Gonzáles en que el retorno al hogar puede ser tanto un fracaso como un triunfo.
Apoyarse en los padres para reconstruir un proyecto de vida no es malo, si se tiene en cuenta que uno también debe ser un apoyo para ellos.

En este punto, hay que tener en cuenta que, si bien una vez fueron una sola familia separaron sus caminos y construyeron dinámicas distintas. Al regresar a casa, el trabajo es descubrir cómo hacerse agradable y necesario.

Reforzar la convivencia, aportar y respetar las reglas puede convertir el regreso al nido en un favor que todos se hicieron y no en un sacrificio temporal –o, en el peor de los casos, permanente- para todas las partes.

Ana María Gutiérrez
Portafolio.co