ACESCO, un modelo de desarrollo sostenible a seguir

Felipe González, presidente ejecutivo de la siderúrgica, destaca el liderazgo de la empresa y la proyecta como una industria sostenible.

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Felipe Gónzales presidente ejecutivo

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Portafolio
noviembre 27 de 2017 - 06:16 p.m.
2017-11-27

 

¿Cuál ha sido la contribución de ACESCO en la historia del acero en Colombia?

ACESCO tiene 47 años. Desde que se creó la empresa, hemos sido líderes en el fomento del uso de acero en Colombia. Empezamos importando teja de zinc, para luego pasar a ser industriales y a fabricar este producto en el país. Con el paso del tiempo entendimos que teníamos que ampliar nuestras operaciones y empezamos a traer procesos de galvanización en línea a gran escala. Desde un inicio hicimos mucho esfuerzo porque la calidad fuera una distinción real en nuestros productos. Trajimos a Colombia el primer laminador, equipo que se utiliza para adelgazar los rollos de acero importado, en su momento, una tecnología de vanguardia.

¿Por qué se considera a ACESCO como líder del acero plano?

Nos han reconocido en el mercado por el quehacer de la empresa en todos estos años. En la industria, incluso muchos de los que hoy son distribuidores y hasta competidores han tenido sus inicios de la mano de ACESCO, ya sea porque se les ayudó a formar sus negocios o porque los soportamos con la proveeduría. De modo tal que hemos sido un detonante de la industria metal mecánica en Colombia.
La gran contribución que proyectamos en la actualidad, es que nuestro modelo de desarrollo sostenible nos convierta en una empresa de referencia, no solo por la calidad de los productos, sino porque llevamos a mayor efecto nuestro impacto social y ambiental de una manera muy positiva con todos los grupos de interés.

¿Cuál es la promesa de valor de ACESCO y cómo trabaja con la industria para lograrlo?

En esencia, queremos ser el mejor aliado de nuestros clientes, los cuales están distribuidos en tres segmentos con características distintas y promesas de valor diferenciadas. Uno es el segmento de los aliados comerciales o red de distribuidores, la promesa de valor con ellos es tener mecanismos para ayudarlos a crecer de manera rentable y sostenible y obviamente a través de soluciones en acero con productos, servicios al mercado, soporte técnico y una plataforma muy fuerte de atención. Otro de los segmentos son los constructores en acero; son las empresas que trabajan en la industria de la construcción y hacen las estructuras de acero que van en los edificios. En ese caso estamos trabajando en generar soluciones constructivas y competitivas,con materiales que tengan atributos diferenciadores y muy alineados con los modelos de construcción sostenible que están tomando mucha fuerza en el mundo.
Por último, la industria metal mecánica que nos compra el acero para transformarlo. Con ellos, buscamos ser los líderes en relacionamiento colaborativo. Más allá de venderles los productos, les ayudamos en sus procesos para que el uso del acero que les vendemos sea el de mejor eficiencia, la mejor productividad y obviamente, que soporte la calidad.

¿Cuáles son los productos con mayor demanda nacional?

Tenemos un catálogo relativamente pequeño pero muy sólido. En cada producto somos líderes. La teja de zinc, sinónimo de calidad, es el producto emblemático de la compañía.
Otra categoría son las cubiertas metálicas que se fabrican con la máquina galvanizada y la galvanizada prepintada con tejas sin traslapo, plana o curva, productos que se usan en la construcción, principalmente en áreas industriales.
Tenemos una variedad muy importante de colores y soporte técnico e instalación. El acero plano galvanizado y el acero prepintado, son los que más se usan en metal mecánica, y de mayor reconocimiento en el mercado nacional, como fuera de país. Recientemente, estamos incursionando en tubería estructural.
Finalmente, el producto estrella de la compañía: el metaldeck. Se trata de una solución de entrepiso metálico que se usa para construir los pisos en los edificios. Nosotros trajimos ese sistema a Colombia hace aproximadamente 20 años, hoy somos líderes en ese tipo de soluciones, tanto así que el año antepasado, la Superintendencia de Industria y Comercio nos dio el grado de notoriedad de marca, lo que significa que nuestra marca es la más importante en esa categoría en el mercado.

Háblenos de la participación de la compañía en mercados extranjeros.

ACESCO ha sido una empresa exportadora en distintos momentos. La proporción de exportación ha variado porque depende mucho de los mercados internacionales del acero. Hemos podido hacer una estrategia muy importante en los últimos años con un ritmo de crecimiento enfocado en lámina galvanizada, el metaldeck y las tuberías. Atendemos los países de la región andina y del caribe, además de Estados Unidos. El 10 por ciento de la producción es para exportación. Aunque creemos en la actividad exportadora del país, le damos prevalencia al mercado nacional.

En un principio mencionó un modelo de desarrollo sostenible, ¿de qué manera aporta ACESCO al cuidado del medio ambiente?

Desde su fundación ACESCO ha sido muy responsable con los efectos ambientales. En la actualidad, tenemos enmarcado un modelo de desarrollo sostenible. Somos los únicos que generamos las autodeclaraciones ambientales de producto, y las empresas que hacen esto, son las que se toman muy en serio el tema ambiental. Tenemos un proceso de fitorremediación para filtrado de agua, con el que recuperamos 85 mil litros cúbicos de agua residual al año. Innovamos constantemente y llevamos estos sistemas de control ambiental a nuestro grupo de interés. Queremos convertirnos en un referente de desarrollo sostenible porque en la medida que trabajemos con decisión por lo ambiental, el resto del mercado nos va a seguir

¿Y en el ámbito social?

En lo social tenemos un brazo muy fuerte con la Fundación ACESCO, que por más de 25 años trabaja en tres ejes: el encadenamiento productivo, en el que ayudamos a campesinos del oriente de Caldas que cultivan café, cacao, caucho y plátano, con asesoría y asistencia técnica para que accedan a los programas del Gobierno; el otro eje es la educación y el arte para la vida, con el que apoyamos a más de 800 niños con programas de arte y música en el Atlántico, y con el Centro Educativo Huellas, en Malambo, atendemos la educación de más de 200 niños vulnerables. Finalmente, el programa de desarrollo comunitario para madres de familia que viven en situación de maltrato. Durante el programa, denominado “Colchas de amor”, se ofrecen charlas de emprendimiento, autoestima y mejor relacionamiento con los miembros de sus familias, mientras bordan algunas colchas.

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