Horizonte despejado

La disminución de algunos tributos especiales despejan el futuro de este sector clave para la competitividad del país.

Zona franca

La inserción de nuevos Estados asociados a la Alianza del Pacífico pueden aportar a proyectos generados en las zonas francas.

Archivo particular

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Portafolio
septiembre 07 de 2017 - 03:53 p.m.
2017-09-07

En el marco dela XII Cumbrede la Alianza del Pacífico, que se realizó en Cali, el pasado mes de julio, y en la cual se celebró la inclusión de Canadá, Australia, Singapur y Nueva Zelanda como Estados asocia- dos, se eliminó la doble tributación a los fondos de pensiones y se analizó el actual funcionamiento de la iniciativa. Estas decisiones causan diversos impactos en la economía nacional y tocan a actores relevantes como las zonas francas y, sobre todo, proyectos innovadores que llegan al país, como Zonamérica, la primera zona franca de servicios en Colombia.

La Alianza del Pacífico ha sido un motor de integración regional que ha incentivado el interés en inversionistas, incrementado la posibilidad de exportar y promovido el empleo en el país. Por ejemplo, durante los cuatro primeros meses del 2017, las ventas colombianas a este bloque alcanzaron los 700,1 millones de dólares, al tiempo que, a junio pasado, se implementaron 73 proyectos, cuya in- versión se acerca a los 3.330 millones de dólares y generaron 23.625 empleos.

Aunque en el 2016 ya era clara la necesidad de diversificar los bienes de exportación hacia sectores diferentes a los minero-energéticos, y que en el primer trimestre de este año se logró, aún hay un gran reto por enfrentar.

(Lea: En Cali construyen zona franca de servicios)

A mayo del 2017, de acuerdo con el Dane, las exportaciones colombianas desde las zonas francas apenas alcanzaron los 170,4 millones de dólares FOB, y por eso el protagonismo de los cuatro nuevos Estados asociados puede significar mayor inversión extranjera con nuevos proyectos, y escenarios con posibilidades de exportación, si se tiene en cuenta la caída del primer semestre.

700,1
 millones
de dólares alcanzaron las ventas externas de la Alianza del Pacífico en los cuatro primeros meses del 2017.

Con esta realidad surgen dos cuestionamientos: ¿está lista Colombia para satisfacer la demanda de los Estados asociados? y ¿está la economía nacional lo suficientemente diversificada para no depender del sector minero-energético en su relación con estos nuevos actores? Claramente, el panorama involucra múltiples desafíos. No obstante, la evolución de proyectos como Zonamérica es un gran aporte en dos sentidos claves.
Por un lado, está la zona franca de servicios, en la cual empresas nacionales einternacionales podrán instalarse en espacios con tecnología de punta y contarán con beneficios tributarios y aduaneros, como la tarifa única de impuesto a la renta del 20 por ciento y la importación sin IVA de Activos Fijos Reales Productivos (AFRP).

A mayo, en la zona
franca de servicios, las empresas nacionales e internacionales podrán instalarse en espacios con tecnología de punta y contarán con beneficios tributa-rios y aduaneros.

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En estos espacios, las compañías encontrarán todas las herramientas para cumplir con las demandas de sus actuales y nuevos clientes.

(Lea: Zonas francas incrementarían 20% sus inversiones con su nueva legislación)

Como segundo aspecto, y teniendo en cuenta que las compras de Colombia están enfocadas en mercancías y que han bajado las ventas minero-energética, Zonamérica se convierte en un actor diferencial, cuyo enfoque en servicios diversificará tanto las importaciones como las exportaciones en el país.

Zona franca

A mayo del 2017, de acuerdo con el Dane, las exportaciones colombianas desde las zonas francas apenas alcanzaron los 170,4 millones de dólares.

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En ese sentido, los ser- vicios son una gran oportunidad para equilibrar el funcionamiento de la economía en un contexto orientado a mercancías y bienes mineros. Esta realidad debe ser analizada por las zonas francas para desarrollar modelos de negocio más efectivos y que respondan a la expansión de libre comercio en la que está basado el bloque de la Alianza del Pacífico.

Como conclusión de la cumbre cabe destacar, además, que uno de los objetivos del pacto es establecer un arancel de 0 por ciento para las exportaciones, en contra del actual 8 por ciento. Este objetivo es una oportunidad para que las zonas francas nacionales puedan fortalecer fácil- mente sus flujos comerciales con los Estados miembros y asociados.

(Lea: ‘Zonas francas, motor de desarrollo en los países de la región’)

Y es que pertenecer a estas alianzas comerciales fortalece la economía nacional y les da protagonismo a las zonas francas. Los beneficios que estas obtienen desde este acuerdo son una mayor inversión extranjera, mejor flujo comercial entre los miembros y fortalecimiento de las compañías nacionales y de sus respectivas exportaciones.

Sin embargo, es importante que comprendan que su papel debe aportar a la diversificación equilibrada de la economía y a la estructuración de escenarios y modelos de negocio capaces de responder a la demanda internacional. 









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