Anei: el delicioso café de la sierra nevada de Santa Marta para el mundo

La comunidad Arhuaca vende al exterior unas 2.000 toneladas del grano orgánico cultivado en la región, con sellos de origen y de comercio justo.

Anei

Anei es la marca de café producido por los indígenas arhuacos de la sierra nevada de Santa Marta.

Pedro Vargas

POR:
Portafolio
diciembre 14 de 2017 - 10:13 a.m.
2017-12-14

Es un café orgánico que cultivan los indígenas de la sierra nevada de Santa Marta y exportan a países como Estados Unidos, Japón, Canadá, Nueva Zelanda y Alemania, pero que paradójicamente no se vende en Colombia.

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Jorge Páez Izquierdo, director comercial y él mismo perteneciente a la etnia arhuaca, asegura que la idea comenzó cuando se plantearon el objetivo de organizarse como una economía propia de los pueblos indígenas de la sierra nevada de Santa Marta, “y también como un rescate a todo nivel: el cultural, social y educativo”.

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Aunque en la Sierra siempre se ha cultivado el café, no fue hasta hace 22 años que los Mamos (guías espirituales) decidieron que era hora de tecnificar el cultivo para que fuera más eficiente y mejorar la calidad de vida de los habitantes de la zona.

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Páez cuenta que fue Aurora Izquierdo, la primera mujer indígena Arhuaca que estudió en Bogotá, regresó con la idea de organizar la economía propia de las comunidades indígenas y campesinas de la Sierra Nevada.

“Se arrancó con 20 familias y ahora pertenecen 715 que producen 2.000 toneladas de café orgánico al año, las cuales aportan unos cinco millones de dólares, que se reparten de acuerdo a lo que produce cada una de ellas”, explica Páez.

El director comercial de Anei afirma que en el mercado internacional la libra de café Anei,
que significa delicioso en lengua arhuaca, se vende a un sobreprecio hasta 40% más que el grano estándar, dependiendo de la calidad y características del grano con estos tipos: café tradicional, con una amplia gama de perfiles de taza, debido al tipo de relieve, acompañada de las buenas prácticas en finca y diferenciación de los suelos; café orígenes, cultivado en los distintos microclimas y en los que se pueden ver diversas comunidades indígenas con sus características socio-culturales (Arhuacos, koguis, wiwas y kankuamos); café premiun, separan lo más selecto de los cafés de algunos de los productores que han logrado una alta calidad en el grano y el café femenino, producido por mujeres líderes de las comunidades.

Estos cafés son cultivados en la zona norte de Colombia, entre 1,400 y 2.100 metros de altitud y corresponden a las variedades típica, Colombia, F6, tabi y caturra.

Agrega que debido a los diferentes pisos térmicos de la Sierra Nevada se cultivan diferentes variedades del grano, por lo que su misión es conseguirle clientes a nivel internacional a cada una de ellas. “A los estadounidenses les gusta cierto tipo de café, a los asiáticos otros y nosotros vamos investigando donde se puede vender una u otra variedad”, dice.

El objetivo de que el cultivo sea orgánico tiene que ver con la fuerte relación que guarda esa cultura indígena con la tierra. “Para nosotros es un componente espiritual, cada vez que se hace el cultivo se hace un pagamento, un tributo a la madre tierra porque vamos a extraer sus energías y los nutrientes por intermedio del café. Y creemos que el consumidor tiene todas estas energías de la Sierra Nevada de Santa Marta”, añade Páez.

Pero eso no es todo, este café tiene además un sello de ‘Comercio justo’ y otro de ‘Origen’.

Con el primero se garantiza por intermedio de auditorías que a cada productor se le pague lo justo, “Todos los años verifican que el grupo sea democrático y que las inversiones y decisiones que tome la asamblea se vean reflejadas en la comunidad”, explica.

El sello de origen garantiza que la producción y los sabores del café de la Sierra Nevada son únicos en el mundo: ligeramente dulces, cuerpo y acidez media, aroma y sabores a vainilla, cítrico, frutos rojos, chocolate.

Curiosamente este café no se vende en Colombia debido a que, según Páez, los colombianos todavía no quieren y valoran ese trasfondo cultural, social y ambiental de este tipo de cultivos. Pero el año entrante harán el intento que el café Anei entre al mercado local. “Hay un margen que necesitamos avanzar en Colombia en cuanto a la conciencia e importancia de consumir productos orgánicos, por el impacto en la salud y el ecosistema. El costo influye en la decisión de compra de los colombianos. Es un ejercicio más de conciencia”, opina Páez.

El empaque fue diseñado pensando en lo que representa toda la cultura arhuaca: están los picos sagrados, los cultivos y los Mamos.

Pedro Vargas Núñez
Editor Portafolio.co

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