Uber o Airbnb: por ahora, entre la innovación y la ilegalidad

El modelo de negocios a través de plataformas tecnológicas llegó sin avisar y sorprende a un establecimiento, que apenas piensa en su reglamentación.

Uber seguirá operando, pese a que Gobierno lo declaró ilegal

Archivo Portafolio

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Negocios
POR:
JAVIER ACOSTA
agosto 27 de 2016 - 12:35 p.m.
2016-08-27

Innovación. Esa es una de las consignas de los Gobiernos para hacer sus economías más competentes. Sin embargo, ¿están preparados para eso? (Lea también: ¿Plan de choque contra Uber?). 

Mientras en Colombia se habla de que innovar es el camino a seguir para romper de una vez por todas con la dependencia de los ingresos petroleros, e impulsar la competitividad en sectores con un amplio potencial de crecimiento, el país se encuentra en una encrucijada por cuenta de varios modelos, que aunque son innovadores, tienen acorralados a sectores tradicionales como el turismo y el transporte, entre otros.

Uber y Airbnb son apenas dos ejemplos de este fenómeno, en el que no es muy claro el límite entre innovación e ilegalidad.

Y es que mientras las plataformas tienen buena acogida entre un buen número de personas, el Gobierno aún no se ha puesto de acuerdo sobre su futuro jurídico. En ambos casos, su funcionamiento es ilegal.

“La tecnología avanza a pasos agigantados proponiendo soluciones innovadoras a problemas cotidianos para hacer más fácil la vida de millones de personas alrededor del mundo. En el caso de Uber es la simpleza de oprimir un botón y acceder a un viaje seguro, confiable y transparente en cuestión de minutos, con la tecnología que las personas ya tienen en sus bolsillos; pero esto mismo está sucediendo en muchos otros campos. Es vital para el futuro de cualquier sociedad que sus regulaciones se orienten a garantizar el bienestar de los ciudadanos y privilegien el interés general sobre el particular", le dijeron a Portafolio.co los voceros de Uber en Colombia.

Para Rodrigo Arboleda, CEO de Fastrack Institute, y quien estuvo recientemente en Medellín hablando sobre innovación y la transformación de la educación en el futuro, el reto de los Gobiernos es hacer que esas aplicaciones, enmarcadas en los conceptos de aplicaciones virales, disruptivas y exponenciales, puedan entrar de manera armónica y en sintonía con la sociedad.

Según Arboleda, la existencia de las apps es “imparable” y no desaparecerán por no reglamentarlas sino porque pasen de moda, por lo cual conviene establecer reglas claras para hacerla justas frente a sus competidores.

La Superintendencia de Industria y Comercio ya tiene en sus manos una iniciativa con la que Uber y otras aplicaciones piden que se reglamente su uso y se tengan en cuenta las innovaciones disruptivas, conocidas así porque en lugar de mejoras incrementales a las que ya existen, estas implican una reestructuración en el mercado o la creación de una nueva legislación.

En pocas palabras, como su nombre lo indica, busca romper lo que se conocía hasta ahora, en cuanto a modelos de negocios. Por ahora, el tema está siendo analizado.

LA OTRA CARA DE LA MONEDA 

Como es bien conocida, la disputa entre Uber y taxistas radica no sólo en que los ‘amarillos’ están perdiendo mercado frente a los ‘blancos’ sino que no se equiparan las cargas tributarias.

Y es que mientras los conductores se ven obligados a pagar altos impuestos para prestar el mismo servicio –transporte- los vehículos que trabajan con Uber no lo hacen, lo que ponen la balanza en su contra.

La misma queja la hace el sector hotelero frente a Airbnb, innovación que está quitándole buena parte de la tajada a los hoteles legalmente constituidos.

Cotecol ha denunciado que por cuenta de este modelo, el sector pierde clientes y empleos (Lea también: Airbnb ya golpea la industria hotelera de Bogotá, Cartagena y Medellín).

TAMBIÉN LES HACEN ‘CONEJO’

Como en Colombia la innovación también se confunde con la ‘malicia indígena’, aplicaciones como Uber no han escapado del propio ‘conejo’ de algunos conductores que les piden a sus clientes llamarlos directamente a ellos en próximos viajes para evitar el pago del costo que cobra la aplicación en el servicio.

Esas son algunas de las ‘trampas’ que corren el riesgo de hacer carrera y que ponen frente a las cuerdas las buenas intenciones de innovar.

Esta situación está en manos del Gobierno, pero en la misma encrucijada se presenta en otros países: un problema que no es solo nuestro.