Así es el negocio de las máquinas dispensadoras en Colombia


El mercado crece en un 30% anual. Mientras que en Japón existe un dispositivo por cada 25 habitantes, en Colombia hay uno por cada 7.900 en promedio.

Máquinas dispensadoras

Las máquinas se han sofisticado hasta poder recibir incluso tarjetas débito y crédito.

Las máquinas se han sofisticado hasta poder recibir incluso tarjetas débito y crédito.

Negocios
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Portafolio
octubre 11 de 2016 - 10:03 p.m.
2016-10-11

Las máquinas dispensadoras de productos diversos aún son un negocio incipiente en Colombia, pero con un gran potencial de crecimiento.

Basta decir que en Japón el promedio de ellas es de uno por cada 25 habitantes, mientras que en nuestro país la proporción es de 1 por 7.900, con un total de 13.000 instaladas, según cifras suministradas por Javier Ossa, gerente de Inssa, la principal proveedora en el mercado local de esta tecnología. De hecho, el crecimiento de las dispensadoras es de 30% por año.

(Lea: Máquinas dispensadoras, un negocio en auge)

“En el mundo moderno el tiempo es lo más valioso. Las nuevas generaciones viven a la carrera y por eso las dispensadoras se proponen como canal de distribución para atender a velocidad”, anota el Gerente de Inssa, que detenta el 67% del mercado nacional.

Explica que en muchas empresas y escenarios públicos aún no hay dispensadoras, además de que en Colombia todavía no hay de estas máquinas en las calles debido a que las violentan por robarles el producido o la mercancía.

El negocio para Inssa y las empresas de su sector consiste en expender las máquinas a firmas que a su vez se encargan de surtirlas con diversos productos o las ubican en compañías que les subsidian los productos a sus trabajadores.

Su costo promedio son 25 millones de pesos. De acuerdo con Ossa, antes de este año la inversión se recuperaba en 14 a 18 meses y ahora, por la inflación que ha aumentado los costos, se hace en promedio a los 20 o 22 meses, en tanto que duran de 30 a 35 años en uso.

El empresario cuenta que una evolución importante ha sido la incorporación de la telemetría y el sistema biométrico dactilar (huella). El primero permite que el proveedor de los productos a la venta haga seguimiento a los faltantes en surtido a control remoto y en tiempo real, de manera que evita desplazamientos que resultan engorrosos, sobre todo en ciudades, como Bogotá, que sufren de fuertes congestiones.
El segundo, facilita, por ejemplo, poder asignar un monto de crédito a una persona dentro de una empresa que esta se puede gastar en el mes.

En la actualidad existen 126 operadores vending (así se identifica a la modalidad en inglés) con telemetría, y 84 de biométrico dactilar.


Y aunque hasta ahora estos dispositivos s han generalizado más para alimentos y bebidas, la adaptación de mecanismos para recibir tarjetas débito y crédito, lo mismo que para pagar con billetes y devolver en la misma denominación ha permitido distribuir automáticamente libros, cosméticos, juguetes de tecnología, billetes de transporte, medicamentos y productos de aseo personal. Incluso, ya algunas cuentan con impresoras para expedir facturas y monitores para hacer activaciones de marca.

Otro uso que les ha dado Inssa es la entrega controlada de elementos de protección personal y herramientas en empresas.