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Comercio de Colombia tendrá una nueva era con el TLC
Mayo 13 de 2012 - 4:43 pm
El acuerdo no es la panacea, solo una herramienta para el desarrollo. Su puesta en marcha es un campanazo para acelerar las tareas que se vienen desarrollando en materia de competitividad.
Solo hicieron falta cuatro días para poder decir que pasaron exactamente ocho años entre el día que iniciaron las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y su puesta en marcha.
Mañana, con la llegada del ‘día D’, termina un largo proceso lleno de compromisos, expectativa, inquietudes e, incluso, frustraciones.
Pero al mismo tiempo, trae oportunidades no solo para vender más y atraer más inversión, sino para mejorar en competitividad.
En términos prácticos, esta fecha apenas marcará la diferencia en las aduanas.
En otras palabras, esto quiere decir que mañana no habrá un trancón de contenedores en los puertos, en unos casos esperando a que les den salida rumbo a Norteamérica, y en otros, esperando a ser descargados para inundar de mercancías el mercado colombiano.
Esto es apenas el ‘banderazo’ inicial de una nueva herramienta con la que cuentan los empresarios para competir y que estaba anunciada desde hace años.
Aunque es bien sabido que gran parte de las ventas a Estados Unidos ya tenía acceso preferencial, pues estaban amparadas por los beneficios arancelarios del Atpdea, desde ahora, los empresarios tienen un marco que regula las reglas de juego.
Así las cosas, lo importante no es tener TLC, sino saberlo aprovechar. La lista de tareas es larga, pues hay cientos de retos que deben asumirse desde el Gobierno, en los sectores y cada una de las empresas.
Sin desconocer los avances que se han hecho, esta fecha es un nuevo campanazo sobre la necesidad de hundir el acelerador.
Lo importante es, –y lo muestra la experiencia de otros países que nos han precedido en este camino–, que no se puede sobredimensionar la importancia de los acuerdos.
Evidentemente, estos ayudan a aumentar el comercio y las inversiones y más en momentos en que la competencia por llegar a nuevos mercados es cada vez más fuerte.
No obstante, no son la única pieza que obra dentro del engranaje del desarrollo económico del país.
Más allá de menores aranceles o reglas claras para la inversión, se necesitan muchas medidas para que los sectores sigan creciendo, se genere empleo y, en general, para irradiar bienestar.
A DIVERSIFICAR LA CANASTA DE BIENES Y SERVICIOS QUE INTERCAMBIAN
De lejos, Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia. El año pasado, ese país representó el 38 por ciento de las exportaciones colombianas (21.705 millones de dólares) y el 30 por ciento de los bienes que el país compró (13.595 millones de dólares).
De todas maneras, el grueso de estos valores se concentra en pocos bienes.
Por ejemplo, la mayor parte de los envíos desde Colombia corresponde a combustibles, café, flores, y perlas y piedras preciosas.
Mientras tanto, las importaciones estadounidenses están concentradas en bienes industriales como maquinaria.
Por eso, el reto del acuerdo es ampliar el abanico de productos.
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