Cómo saber si una promoción es realidad o un espejismo

Compare productos, revise que las cantidades y las calidades sean equivalentes. Detecte si hay alguna condición especial para acceder al descuento anunciado.

Promociones

Archivo Portafolio.co

POR:
Portafolio
noviembre 03 de 2017 - 07:17 p.m.
2017-11-03

Avisos de promoción o de “realización” inundan las estanterías y vitrinas. Pero, ¿son ciertos los anuncios, o solo se trata de un juego de palabras, máxime cuando se han vuelto tan cotidianos, y sobre todo en noviembre, un mes considerado de pretemporada, en el que el comercio acude a estrategias de mercadeo para zafarse de la mercancía quedada, con el fin de abordar diciembre con liquidez?

(Lea: ¿Fracasaron las tarjetas de puntos en Colombia?)

Luis Carlos Cadena, gerente de Objetivo-Consultora Latinoamericana S.A., firma especializada en estudios de mercadeo, explica que muchas veces los almacenes y supermercados acuden a rebajas en una parte de sus líneas para que actúen como gancho con el fin de atraer al cliente.

(Lea: Noviembre, clave para la tecnología)

“Lo vemos mucho en los retailers tradicionales, que sacan publicomerciales y reparten volantes con productos específicos, pero si se ve la canasta completa, la mayoría no está en rebaja”, añade Cadena.

Para evaluar un supermercado con respecto a otro hay que observar si en su portafolio de rebajas están atunes, pastas, arroz, carnes frías o pollo, que determinan el 35 o 40% de la canasta de los hogares. “Si pongo betunes, no hago nada, porque eso pesa 0,01 del mercado”, resalta el especialista. En carnes, se deben observar las distintas calidades y ver incluso las diferencias en presentaciones.

Otro truco, específicamente utilizado en alimentos y productos de hogar, es ofrecer presentaciones que son ligeramente menores en volumen que las dominantes en el mercado y pegándose de esa diferencia ofrecen también un precio mejor, generando una sensación de economía que termina siendo irreal. Por ejemplo, empaquetan bolsas de 450 gramos de frijoles en vez de los 500 gramos, que es lo normal, y aunque en la bolsa figura la cantidad real, el cliente no percibe a simple vista el ‘truco’ o solo lo hace cuando llega a la casa y analiza en detalle lo que compró.

Desde los primeros años de este siglo, la Superintendencia de Industria y Comercio fijó la obligatoriedad de publicar el precio por unidad de medida (por ejemplo, cada gramo o centímetro cúbico cuánto vale) y por esta razón es importante, a partir de eso, comparar solo pesos o cantidades iguales.

El desempeño o la calidad es otro factor y para ello vale la pena comparar una misma marca o referencia en distintos establecimientos, pero que tengan desempeños idénticos. Por ejemplo, para el caso de los aceites, habría que estar atentos a que el cotejo no sea de un frasco de producto vegetal contra uno de girasol o de soya, sino que corresponda a la misma materia prima.

El tema no siempre es tan fácil, como en la ropa, donde el la marca es un componente importante del precio. Para ilustrarlo, Jorge Jaller, gerente de la marca Éxito, advierte que existen camisetas tipo polo desde tres hasta cien dólares y todas son bonitas y de buena calidad. Además, en el segmento de tecnología de consumo masivo, al que pertenecen los electrodomésticos, los proveedores suelen entregarles a sus clientes referencias con ligeras diferencias para evitar comparaciones.

Eso hace todavía más importante que el comparativo se haga referencia contra referencia y contemplando cualidades específicas como la resolución, calidad de imagen o el consumo de energía.

De la misma manera, las cadenas ‘juegan’ con ofertas ligadas a campañas de fidelización y establecen rebajas para facturas con un determinado medio de pago (bien tarjetas de plástico propias o aliadas) y un comprador desprevenido que no esté ligado a ese privilegio puede percatarse solo en el momento de pasar por la registradora.

Tampoco faltan los que hacen promociones sectorizadas, es decir que solo se aplican a los locales ubicados en sitios específicos de la ciudad. Esto es así porque un elemento del precio son los costos operacionales, que resultan distintos dependiendo de la ubicación en un área específica. Verbigracia, en Bogotá no paga lo mismo un local en Usaquén que uno en Fontibón o Ciudad Bolívar, y es motivo de que la comparabilidad solo opere entre locales vecinos.

@nesperiodista

Siga bajando para encontrar más contenido