Conozca cómo seguir vigente durante la cuarta revolución industrial

Al menos el 35% de las competencias laborales actuales cambiarán. Lo rutinario perderá vigencia y  se impondrán otras habilidades como la creatividad.

Análisis / La próxima revolución industrial

La competencia por un trabajo no se circunscribe a enfrentarse a candidatos de la misma ciudad donde se reside, sino a gente de todo un país y hasta de lugares distantes del mundo.

archivo portafolio.co

Negocios
POR:
Portafolio
octubre 28 de 2016 - 05:47 p.m.
2016-10-28

La primera gran revolución de la humanidad se dio cuando el hombre comenzó a desarrollar la agricultura y la ganadería con herramientas básicas, cambiando su estado nómada hacia la vida sedentaria. La segunda vino con la invención del motor de vapor y la electricidad. La tercera, desde la década del 60 del siglo pasado, tuvo que ver con el inicio de los computadores y la era digital.

Según Simbad Ceballos, market leader de Mercer en la región Andina, esos tres hitos en la historia del hombre transformaron el cómo se realizaban las cosas. Pero a diferencia de ellos, la llamada cuarta revolución, que se está gestando ahora cambia todas las esferas de la vida.

La diferencia con las anteriores es que será una revolución más rápida, va a tener un mayor impacto en cuanto a amplitud y profundidad, porque no solo cambia el qué hacemos y el cómo, sino el quién y eso es fundamental”, apunta.

Dicho en otras palabras, esta está ocasionando –y producirá aún más– un revolcón en el mundo laboral.

Ceballos presentará el martes una exposición sobre ‘El futuro del trabajo en la Cuarta Revolución industrial’, dentro del ‘10° Foro de Recursos Humanos’, que realiza la consultora internacional Mercer con sus colaboradores y allegados.

En esta exposición mostrará cómo esta Cuarta Revolución tiene que ver con la aplicación simultánea de varias tecnologías. En primer lugar, se relaciona con el uso de nuevos materiales, como el carbono, que permite mayor resistencia siendo más liviano.

“Por ejemplo, el grafeno es un material 300 veces más fuerte que el acero, más duro que el diamante, más ligero que cualquier otro material en la tierra, es flexible y es un súper conductor, por lo cual es la fuente para la creación de nuevas tecnologías en baterías y lo están usando industrias como la aviación.  Además, absorbe monóxido de carbono y óxido de nitrógeno, por lo cual si se mezcla con el cemento o el concreto va a limpiar el aire y puede producir un cambio increíble e impredecible en la industria de los materiales”, explica.

Y ni qué hablar de la impresión 3D que se está usando hasta para construir casas y desarrollar órganos artificiales para el cuerpo humano.

Otro cambio importantísimo, en la visión de Ceballos, es el uso de la energía solar, que abre la posibilidad de tener una mayor carga en las baterías en menor tiempo, con lo cual habrá aparatos digitales portátiles, especies de microrrobots, que podrán ser insertados en el cuerpo y serán las pastillas del futuro con el fin de tratar enfermedades.

Otra referencia importante es la de las tecnologías blockchain, que, al permitir hacer de manera segura transacciones entre dos personas a través de internet, revolucionará el comercio, el sistema bancario, la venta de seguros, el mercado de los bienes raíces, la venta de boletos para eventos, etc. Y yendo más allá, asegura Ceballos que al crear un sistema global de confianza se les “meterá al rancho” a los abogados.

Y entrando ya directamente en el campo de su experticia, advierte que el hecho de que ya haya experimentos con carros autónomos, sin conductor, muestra que en el futuro se prescindirá de una buena cantidad de taxistas. Según él, hay cálculos de que en dos décadas los productores podrán reemplazar con esta tecnología hasta 2.000 millones de autos que hoy ruedan por el planeta.

Labores calificadas

Pero inclusive, la expectativa es que a punta de tecnología se reemplazarán labores muy calificadas que existen en la actualidad.

Destaca que Google, Microsoft, IBM y otros gigantes de la informática están trabajando de manera colaborativa en sistemas más inteligentes detectar la voz con un grado de confiabilidad mucho mayor que el presente.

Eso implica que, por ejemplo, una máquina sea capaz de ver un partido de fútbol y hacer un artículo periodístico. ¿Qué pasará entonces con los periodistas deportivos? Es la pregunta que salta de inmediato.

Además, los avances en el internet de las cosas y el internet de las ‘nanocosas’ harían posible inyectar un mecanismo en la sangre para transmitir información y de esta manera hacer un diagnóstico más certero y combatir enfermedades. Eso, sin duda, no reemplaza al médico, pero plantea un cambio sustancial en su desempeño.

Todo el panorama anteriormente expuesto implica, de acuerdo con Ceballos, que por lo menos el 35% de las competencias laborales actuales deben cambiar, indefectiblemente. Lo rutinario perderá vigencia mientras que se impondrán otras habilidades que tienen que ver con la creatividad, el contacto con los demás, la negociación y, sobre todo, la inteligencia emocional, que cobrarán un valor inusitado.

En algunos casos, incluso, no habrá más remedio que migrar hacia otras actividades para ganarse la vida.

“Tenemos que hacer que la gente cambie y los responsables de eso son los padres, los colegios y las universidades, pero también las compañías”, sentencia el experto.

Y no obstante que la realidad se impone aunque no se quiera demasiado, todavía existen barreras que hacen que unos países estén más preparados que otros para asumir el grandioso reto.