Consumo de aguardiente sufre un declive difícil de parar

Un análisis de los importadores de licores muestra que el año pasado la venta de ‘guaro’ bajó en un 32,7%. Productores nacionales hablan de un 27,5%.

En la cata de aguardiente que se hará en el Hotel Tequendama de Bogotá participarán 400 asistentes.

Las ventas aumentaron 12% en el primer semestre y el gremio espera que se mantengan así.

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Portafolio
septiembre 07 de 2016 - 10:29 p.m.
2016-09-07

El aguardiente, el producto insignia que anima las festividades en las capitales y los rincones más lejanos del país, está de capa caída (Lea también: Los verdaderos enemigos del aguardiente).

Un análisis estadístico realizado por la Asociación Colombiana de Importadores de Licores (Acodil) muestra que el año pasado el consumo de esta bebida disminuyó en un 32,7% con relación al 2014, al pasar de 7’331.735 cajas (cada una de 12 botellas de 750 cc) vendidas a 4’929.571. Y si se mira un poco hacia atrás, se advierte que el descenso llega al 40,5% en solo cuatro años, pues en el 2012 fueron 8’298.388 cajas expendidas.

Y aunque la asociación de licoreras nacionales, Acil, reporta cifras menores, estas reflejan una realidad igualmente preocupante para las finanzas de los departamentos, si se tiene en cuenta que esta es la principal bebida embriagante en el mercado colombiano y de sus impuestos y las ganancias de las compañías productoras se derivan parte de los recursos que las regiones destinan a deporte, salud y educación.

Datos aportados por este gremio indican una reducción del 27,57% entre el 2014 y el 2015, pasando de 87’075.165 botellas de 750 cc (7,25 millones de cajas) a 63’070.134 botellas (5,25 millones de cajas).

Según Acodil, las que más bajaron sus ventas fueron la Licorera del Chocó (102,3%), la del Valle (68,8%), la del Meta (60%), y la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) con 47,3%.

Mientras esta agremiación parte de comparar los reportes de las secretarías de Hacienda, Acil toma sus datos directamente de las empresas. Y si bien ambas cifras deberían coincidir, la directora administrativa de Acil, Lina María Loaiza, explica que una de las falencias, justamente es la ausencia de datos consolidados.

¿CUESTIÓN DE GUSTO?

Las explicaciones de por qué la bebida insignia de los colombianos llegó a una etapa crítica son igual de disímiles (Vea además: El aguardiente colombiano quiere 'romper' un récord).

Loaiza acepta que con la apertura económica y, sobre todo desde que el peso se devaluó frente al dólar comenzaron a ingresar vinos y otros licores del exterior a precios módicos y eso fue cambiando el gusto de la gente.

“Al joven le gusta la variedad, y, obviamente, busca lo innovador. También ha habido un repunte muy importante en tequilas y del vino, que está muy ligado a la gastronomía, la cual ha tenido un repunte evidente en el país”, anotó la presidenta de Acodil, Martha Patricia González.

El presidente de la Federación de Departamentos, Amylkar Acosta, le echa la culpa a la ilegalidad, pues se considera que de cada cuatro botellas consumidas en el territorio nacional, una es adulterada o de contrabando. “Aunque se han dado golpes muy importante por parte de la Polfa (Policía Fiscal y Aduanera), todavía ese flagelo nos está afectando fuertemente”, agregó el dirigente.

González sostuvo que si la ley que modifica el impuesto a los licores pasa su cuarto y último debate en el Senado, la situación empeorará, no solo para los importados sino para los nacionales, como el aguardiente. Dicha posición no es compartida por Acil, que dice que confía en la eficacia de los mecanismos que trae el proyecto así como en la Ley Anticontrabando para controlar este problema.

La buena noticia de los productores locales de ‘guaro’ es que el 2016 va mejorando y en eso coinciden con los importadores. El primer semestre, de acuerdo con Acil, se vendieron 23’294.084 botellas (1,9 millones de cajas), lo cual significa un crecimiento de 12% frente a 20’757.601 (1,72 millones de cajas) del mismo periodo del 2015. Y si bien el plan es mantener la tendencia en el segundo semestre, cuando se celebra la mayoría de las rumbas y por tanto el consumo suele crecer más, Loaiza acepta que esto no alcanza para volver a la bonanza del pasado y que es difícil parar el declive del aguardiente.

Por eso, las licoreras luchan a brazo partido por sacar nuevos tipos de aguardiente y por mejorar su participación en los rones, que son su otro fuerte.

EN UNA SEMANA SERÍA EL DEBATE SOBRE LICORES 

La Presidenta de Acodil confirmó que el proyecto de licores ya está agendado para ser discutido el próximo miércoles, en último debate, por la plenaria del Senado.

Este gremio afirma que el recaudo para las regiones decaerá por el contrabando y por la reducción del consumo, mientras que el Gobierno sostiene que, por el contrario, aumentará.

A Antioquia por ejemplo, llegarían cerca de 55.055 millones de pesos más en el 2017, Cundinamarca contaría con unos 87.074 millones más, Valle podría contar con cerca de 24.371 millones de pesos adicionales, Caldas recibiría más de 6.336 millones de pesos adicionales, Cauca 6.114 millones de pesos más y a Boyacá ingresaría un recaudo adicional por impuesto a los licores de más de 4.705 millones de pesos”, dijo este miércoles el Ministerio de Comercio en un comunicado.