'El contrabando de licor importado es un tema serio; aunque es bajo, hay que acabarlo': Domecq

Vender el Brandy Domecq a Ecuador, Chile y Perú, inicialmente, es una prioridad en la agenda de Casa Pedro Domecq.

Daniel Picciotto, Presidente de PDC

Daniel Picciotto, Presidente de PDC.

FOTO: SANTIAGO SALDARRIAGA

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agosto 03 de 2016 - 10:39 p.m.
2016-08-03

Vender el Brandy Domecq a Ecuador, Chile y Perú, inicialmente, es una prioridad en la agenda de Casa Pedro Domecq.

Así lo señala el presidente de PDC Vinos y Licores, Daniel Picciotto, al explicar los proyectos de crecimiento de la compañía colombiana, fundada en 1954, y que este año espera llegar a ventas superiores a los 65.000 millones de pesos.

La firma, con sede en Cali, anuncia que es la primera del sector en recibir dos certificaciones de buenas prácticas de manufactura, por parte del Invima y de SGS.

¿Cuáles son las perspectivas de los negocios para este año?

Tendremos un crecimiento del 10 al 12 por ciento. Pensamos que va a ser un buen año. Si bien hay empresas que se están quejando o hay sectores de la economía que se quejan por la devaluación, nosotros, al ser industria nacional, nos beneficiamos porque nos hemos abaratado respecto al producto importado.

¿Con cuánto esperan cerrar el año en ventas?

Espero que pasemos, sin impuestos, a los 65.000 millones de pesos. Y en cajas, 250.000 de brandy y unas 140.000 de vino, entre nacionales e importados.

¿Cuáles son los planes de exportación?

Estamos trabajando desde hace un par de años por buscar abrir mercados de exportación. Nos interesan Chile y Perú, no son mercados grandes, pero se puede ir trabajando comercialmente. Creemos que hay un potencial grande en Ecuador. Quisiera concentrarme en esos tres países para luego pensar en el resto de Suramérica y Centroamérica. También hemos tenido solicitudes para Asia y lo estamos contemplando seriamente. Se empieza por cantidades pequeñas y con estrategias para entrar a esos mercados. Son procesos que pueden tardar 7 u 8 años.

¿Las exportaciones son una prioridad?

Para mí sí lo es. Me parece que se trata de abrir las posibilidades del brandy y las posibilidades de la empresa. Creo que tenemos un producto espectacular y, por lo tanto, se puede vender en todo lado. La relación precio- calidad es perfecta y no veo por qué no se puede exportar.

¿Qué significa para Pedro Domecq tener certificados de buenas prácticas de manufactura?

La ley en Colombia exige hoy certificarse con buenas prácticas de manufactura. Y pienso que, no obstante la exigencia, era un asunto para nosotros muy importante. El personal de la planta se ha comprometido y ha entendido su responsabilidad respecto al producto final y al consumidor. Hemos desarrollado eficiencias y al mismo tiempo hemos empezado a entender que nuestros procesos de producción no dependen solo de máquinas, sino de las personas que trabajan en equipo y que pueden garantizar calidad, inocuidad.

¿Qué hicieron para recibir la certificación?

Invertimos más de 2.500 millones de pesos en los últimos tres años más o menos. Son importantes porque hemos tenido que adecuar la planta, hemos tenido que montar equipos y capacitar el personal.

¿Estas adecuaciones amplían la capacidad de producción?

No vamos a aumentarla, pero sí la vamos a hacer más eficiente, vamos a garantizar es que la calidad va a ser pareja y vamos a tener un mejor sistema de control de calidad.

¿Qué capacidad de producción tiene la planta?

Estamos produciendo para vender 250.000 cajas de brandy, digamos 3 millones de botellas al año y unas 600.000 botellas de vino nacional. La planta podría duplicar prácticamente su producción.

¿Cómo ve los cambios tributarios que se han anunciado para las empresas de licores?

Nosotros esperamos que el proyecto de ley que está en el último debate en el Congreso logre los equilibrios que hemos solicitado siempre. Se quejan los importadores de que hay una discriminación a sus productos por el sistema impositivo, y nos quejamos los nacionales de que también tenemos impuestos que afectan al producto local y no al importado. Entonces ambos actores se sentían perjudicados por el sistema actual. El proyecto pretende acabar con esas desigualdades. Los impuestos en Colombia siempre han sido altos para los licores por varias razones. En primer lugar, porque siempre el país ha luchado contra el consumo de alcohol con impuestos. En segundo lugar, porque hemos financiado a los departamentos y a los sectores de salud y educación con los impuestos de las bebidas alcohólicas. En ese orden de ideas, tener un impuesto alto no debe sorprendernos. La idea es que las tarifas de este proyecto de ley logren darle al mercado el equilibrio que está necesitando. Un producto importado y uno nacional deben tener las mismas tarifas de impuestos y el producto más caro debe pagar algo más que un producto más barato. No es normal que una champaña francesa que se vende en 500.000 pesos pague lo mismo que una nacional con precio de venta de 15.000 pesos.

¿El proyecto está en la dirección correcta?

Creo que se puede corregir. Me parece que las tarifas están un poco altas porque se va a aumentar el recaudo, pero al mismo tiempo el impuesto alto puede afectar el consumo o la venta, y eso me preocupa. Creo que debe haber una diferenciación del impuesto de los licores con el de los vinos. Me gusta que el proyecto de ley ratifique el monopolio de las industrias licoreras oficiales. El monopolio es un tema nacional y hay que defenderlo y regularlo para que pueda servirles a los departamentos para que puedan producir las rentas que necesitan.

¿Cómo está hoy el fenómeno del contrabando de licores?

El contrabando de licor importado es un tema serio, pero realmente la importación de licores en el consumo del país es pequeña. Aunque es mínimo hay que acabarlo pero eso requiere de decisión política porque muchas veces se trata de tomar decisiones que pueden ser complicadas en zonas de frontera, pero eventualmente se van a tener que tomar. El tema del contrabando de licores importados pasa a un segundo plano si tenemos en cuenta que hay un sector grande de ilegalidad en el país que se va a corregir con el proyecto de ley actual, eso espero.

¿De qué manera se ha acomodado Domecq al consumidor de hoy?

Llevo trabajando con mi padre desde el año 79 y he sido el director de producción desde esa época, y diría que el brandy no ha cambiado. Hemos ido mejorando la destilación, los procesos de control de la destilación, hemos ido mejorando en embotellado. Creo que si en algo hemos cambiado es en que el brandy está más fino que hace 25 o 30 años porque hemos ido aprendiendo, hemos ido madurando y el brandy ha ido madurando.

¿Cómo es el consumo de este licor en Colombia?


El aguardiente es lo que más se consume. Sigue el ron y luego los importados como el whisky y los vinos. Después está el brandy.

congom@portafolio.co
Cali