¿Quiere comenzar un emprendimiento? no olvide que hay riesgos legales

Relación entre socios, constitución de la sociedad, propiedad intelectual, relación con el consumidor, temas que soportan modelo de negocio exitoso.

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Son saludables las relaciones claras y ajustadas a las normas con clientes, proveedores y trabajadores.

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Portafolio
noviembre 04 de 2016 - 06:54 p.m.
2016-11-04

En el desarrollo y consolidación de un emprendimiento, el futuro empresario debe abarcar todos los aspectos necesarios para garantizar que su iniciativa sea exitosa. Justamente, una de esas condiciones es evitar que la idea corra riesgos legales.

Una demanda por el incumplimiento de una norma o la falta de rigor en la constitución de la sociedad pueden acarrear costos que, para una empresa naciente, puede significar hasta la liquidación.

Sobre eso alerta Paola Yáñez, abogada asociadade 4Solutions, compañía que se ha concentrado en la asesoría jurídica a emprendedores.

Un empresario en formación corre serios riesgos legales si no se informa y no permite que un experto lo acompañe en el desarrollo de su iniciativa, señala Yáñez.

La relación con socios, el manejo del capital del trabajo, la propiedad intelectual, la definición de la razón social, son aspectos que se deben tener en cuenta y que deben ser manejados por conocedores del tema y no por la consulta informal de parte del emprendedor como suele ocurrir.

Si el obstáculo es la falta de recursos como es usual en estos casos, la asesoría por horas de un experto en temas jurídicos puede ser una solución, dice Paola Yáñez al explicar que su empresa diseñó ese esquema de cobro para ajustarse a las necesidades de este tipo de clientes.

La ventaja es que crecen y nosotros seguimos siendo sus abogados”, explica la experta que trabaja con instituciones como el Cesa. En estos temas , 4Solutions ha asesorado cerca de 100 emprendedores en sus seis años de operaciones.

Al analizar la realidad y el día a día de quienes emprenden proyectos, la abogada dice que existen factores de riesgos que no contemplan los emprendedores al iniciar una empresa y por eso el fracaso se puede ver máximo a los cinco años de operaciones.

No formalizar la relación con los socios o asociados en temas que tienen que ver con derechos, obligaciones, prohibiciones o repartición de utilidades no es aconsejable. Tampoco es correcto mantener relaciones informales con colaboradores, proveedores y clientes.

La ausencia de una política eficiente en materia de recaudo de cartera y la falta de registro de marcas, derechos de autor y registros sanitarios ante las autoridades correspondientes también puede generar riesgo a la empresa naciente.

Que todo esté en orden vale la pena porque puede abrir las puertas del sector financiero y tener las credenciales suficientes si su interés en conseguir un ángel inversionista que apueste recursos para darle músculo financiero a su idea. Igualmente, la puede blindar frente a los competidores.

Otra de las ventajas de tener la casa en orden es que puede participar en licitaciones públicas y privadas, participar en ferias internacionales y beneficiarse de programas oficiales de estímulos al emprendimiento.

Paula Yáñez explica que, según las estadísticas el 50 por ciento de las empresas fracasan a los tres años de creadas.

A su juicio, en un 60 por ciento influyen factores legales. Mientras tanto, las fallas en los frentes impositivos y regulatorios se evidencia en el 40 por ciento.

LAS RECOMENDACIONES

Según lo indica, un punto fundamental es saber con quién se va a asociar el emprendedor. Más allá de los sentimentalismo hay que definir qué funciones van a cumplir las partes, cómo compartirán las utilidades, cómo desbloquearán un empate en toma de decisiones, de qué manera resolverán conflictos y cuál será el mecanismo en caso de que decidan ‘partir cobijas’.

Muchas veces todo se maneja verbalmente y varias decisiones no se consignan por escrito, lo que puede dar lugar a malos entendidos en detrimento del negocio. Desde el comienzo, el protocolo interno de comunicación, el estatuto de accionistas y el protocolo de familia - si ese es el origen de la empresa- son fundamentales.

En materia de propiedad intelectual es importante el registro de las marcas como intangibles de las compañías, el registro de obras y la negociación de las regalías de las mismas.

En esa misma línea, es necesario que se fijen términos y condiciones, y políticas de privacidad en negocios basados en la Web, tan en auge.