El mensajero que pasó a codearse con grandes empresarios del país

El autor del libro ‘El kínder de los cacaos’ cuenta su propia historia. Qué lo llevó a ser periodista empírico.

J. Enrique Ríos, director del Noticiero Económico Antioqueño y autor de ‘El kinder de los cacaos’.

J. Enrique Ríos, director del Noticiero Económico Antioqueño y autor de ‘El kinder de los cacaos’.

César Melgarejo /CEET

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Portafolio
agosto 01 de 2017 - 08:48 p.m.
2017-08-01

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, confesó hace una semana, en el homenaje al periodista económico antioqueño J. Enrique Ríos, ofrecido en Bogotá, que él y sus hermanos no conocían varias de las cosas que su padre, Jorge Cárdenas Gutiérrez, contó en la entrevista publicada en el libro El kínder de los Cacaos.

En las 40 historias que figuran en la publicación, contadas en un lenguaje coloquial, los empresarios y líderes entrevistados cuentan cómo eran antes de figurar entre los personajes destacados del país.

Portafolio habló con su autor, J. Enrique Ríos, un periodista empírico de origen campesino, caracterizado por hablarles al oído a decenas de personajes de la política, la economía y las empresas.

¿Cómo empezó su vida como periodista?

En 1958, yo era mensajero. Entonces me mandaron a dejar un comunicado de ciclismo al periódico El Correo, de Medellín, a la redacción deportiva. Cuando llegué allá, un domingo, me encontré en las escaleras con Adolfo León Gómez, quien era el director de ese medio. Entonces me preguntó que para dónde iba y yo le dije que a entregar un comunicado. Me dijo que le habían faltado tres periodistas y que si yo le podía ayudar con una pequeña introducción a una nota.

Yo no sabía escribir en máquina, pero me senté y por supuesto no pude. Luego me preguntó que cuál era mi oficio. Yo le dije que era ciclista y trabajaba como mensajero.
Me preguntó qué decía el comunicado y le dije que hablaba de los resultados de una carrera de ciclismo en la que yo había participado y me había ganado. Me pidió que si le escribía una nota sobre la carrera. Me dijo que si yo era ciclista, debía saber cosas que sus redactores no sabían. Y así empecé.

¿Y hasta qué curso había estudiado?


Hasta segundo o tercero de primaria. Apenas sabía leer y escribir. A duras penas multiplicaba y la división me costaba trabajo.

Y ¿cuánto duró en ese puesto?

Entre el 1958 y 1965. Después pasé a la revista Vea Deportes, en Medellín hasta 1972. Luego viajé a Bogotá donde busqué un trabajo como técnico en el sistema offset de medios impresos.

En 1973 me mandaron a la Voz de Barranquilla. Y luego regresé a Medellín y busqué trabajo en El Colombiano, pero Darío Arizmendi me dijo que no recibían periodistas empíricos.

Entonces me fui para El Clarín, un noticiero de radio. Después de varios días de insistir se aburrieron conmigo y me dijeron que había una opción como periodista de crónica roja. Acepté y empecé a trabajar cubriendo temas judiciales.

¿Y cómo se volvió periodista económico?

Un día me llamaron para hacer un programa de radio en otra emisora de Caracol. Yo dije que quería hacer un noticiero económico, pero no les quise decir el tema. Aceptaron y así inicié con el programa llamado Reportero Económico Caracol.

¿Y usted que sabía de economía?

Nada. Nunca había tocado esos temas.

¿Y cuál era la característica de ese noticiero?

Mi idea era muy sencilla: hacer un noticiero didáctico. Enseñarle economía a la gente.

Entonces me asesoré de expertos de la Nacional de Chocolates, la Andi, Suramericana y Proantioquia. Yo recibía las inquietudes de la gente y ellos respondían al aire. De esa manera yo también iba aprendiendo. El programa gustó mucho, hasta el punto de que el noticiero aún existe. Lleva 42 años, pero hoy se emite por la emisora de la Cámara de Comercio de Antioquia y se llama Noticiero Económico Antioqueño. Antes fue emitido por Caracol, RCN y Súper.

En un momento dado, el noticiero se volvió experto en cubrir asambleas de empresas. Es más, he asistido como periodista a 27 asambleas del Fondo Monetario Internacional.

¿Pero luego hizo algún estudio sobre economía?

Me gané una beca para estudiar seis meses en Londres. Y esa fue una experiencia muy buena. Allá hice una corta pasantía en el Financial Times, y aprendí mucho.

De ahí nació la idea de hacer un programa de notas confidenciales. Este material se envía a empresarios a través de correo electrónico. Ellos pagan una suscripción. Este servicio sigue vigente.

¿Cómo se originó el libro?

Yo hice un curso sobre historias periodísticas, y el profesor Juan José Hoyos nos dijo que la nota ganadora sería publicada en un libro. Y ganó la mía. Yo escribí mi propia historia. Cómo fue mi niñez.

Ese libro fue el que me dio la idea de contar la vida de los grandes empresarios y líderes del país, pero haciendo énfasis en su niñez.

¿Y cuál es su historia de la niñez?

Yo nací en el corregimiento de Virginias en el municipio de Puerto Berrío (Antioquia). Mi papá era un arriero que trabajaba en una finca que no era de su propiedad, sino que era lo que se llama el agregado, es decir, una persona que trabaja en la finca. Mi mamá les hacía de comer a los trabajadores de esa finca.

Yo fui el menor de 10 hermanos. Por ser el menor, no me pusieron a trabajar en oficios de la finca, sino que me quisieron entrar al seminario para convertirme en sacerdote, en Yarumal, pero no pude porque exigían hasta quinto de primaria. Luego me llevaron a Medellín y allá empecé a trabajar como mensajero.

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