Los campamentos tecnológicos de la ‘súperpoderosa’

Tras salir de la selección colombiana de fútbol femenino, Ilana Milkes está enseñando a crear ‘apps’ y plataformas web.

Ilana Milkes, creadora de World Tech Makers.

Ilana Milkes, creadora de World Tech Makers.

Archivo particular

Emprendimiento
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Portafolio
julio 09 de 2016 - 12:36 p.m.
2016-07-09

Para definir qué es emprender, Ilana Milkes cita al fútbol: un arduo trabajo que exige disciplina, constancia, entrega y “aguante mental”.

Milkes, quien hizo parte de la generación por la que apodaron a la selección colombiana de fútbol femenino ‘las chicas súperpoderosas’, renunció al balompié para crear su emprendimiento: World Tech Makers (WTM).

Esta joven de 27 años –quien además es una de las pocas emprendedoras que tiene Colombia- es hoy la creadora y directora de esta ‘startup’ especializado en dictar cursos intensivos de programación tanto presenciales como virtuales, para que cualquier persona –no interesa su experiencia- adquiera la habilidad de desarrollar aplicaciones web y móviles.

Los estudiantes tienen clases con profesores con más de diez años de experiencia en la industria y pueden tomar cursos desde seis meses hasta dos años, creando carreras con los contenidos más relevantes y obteniendo certificaciones que les permiten incrementar la credibilidad de su conocimiento y capacidad. Los ‘campamentos’ se imparten en Bogotá y Medellín; en la capital paisa, se realizan de la mano de las autoridades locales y de Fundación EPM.

¿Por qué alguien querría aprender a programar? No solo se trata de que hacer ‘apps’ está de moda. Según cifras de la Universidad Unam de México, cerca del 60 % de las personas pierden oportunidades laborales por no tener los conocimientos tecnológicos suficientes. Sin ir tan lejos, el déficit de programadores y personas con el conocimiento técnico necesario excede los 200.000 en Colombia según MinTIC y en 1,5 millones en Estados Unidos según code.org. De hecho, de acuerdo con Ruta N, el perfil más buscado por las empresas del sector privado en tecnología es el de desarrollador junior.

Identificando esta necesidad, WTM también ubica a nivel laboral a quienes capacita o los conecta con inversionistas interesados en sus creaciones ‘tech’.

Y las clases no solo se tratan de enseñar a programar. Más allá de lo técnico, Milkes asegura que es importante ver el aspecto global de los proyectos, aprender metodologías hábiles, validación del mercado y herramientas de diseño que permiten moldear una experiencia del usuario atractiva y adecuada.

Los ‘bootcamps’ presenciales cuestan $4’500.000 más IVA, por tres meses y cuatro horas al día, de lunes a viernes. En total, son 280 horas, casi lo que equivale a un diplomado. La membresía más económica para las clases ‘online’ –que se lanzan a finales de junio- cuesta 75 mil pesos.

Desde julio del 2014, el emprendimiento ha capacitado a más de 300 personas entre Colombia, Chile y Brasil y la empleabilidad de WTM es más del 90 %. Dentro de sus clientes corporativos están Ruta N, la Secretaría de Medellín y el Banco Mundial, instituciones que han permitido que decenas de jóvenes se capaciten prácticamente gratis.

Incluso, World Tech Makers tiene varias medallas en su perchero: estuvo en Startup Chile, ganó el MassChallenge (la mayor aceleradora de empresas emergentes del mundo y una de las competencias de emprendimiento con más prestigio a nivel global), recibió inversión de Tim Draper, quien apostó su dinero por Skype, Tes La y Hotmail, y fue elegido como una de las ‘startups’ más creativas de América Latina por el Banco Interamericano de Desarrollo.

Hasta el momento, este emprendimiento ha facturado más de 600 millones de pesos, con una inversión inicial de 10 millones de pesos. Quieren cerrar el año –como mínimo- cotizando un millón de dólares.

Pero la ‘súperpoderosa’ no se cree el cuento. Hoy tiene tres ‘goles’ planeados: además de la ‘app’ y plataforma web que permitirá acceder a los talleres de WTM en la web, Milkes espera que, a finales de junio, también esté lista remoto online, una bolsa de empleo ‘TIC’. Otro proyecto que tiene entre manos es Nativo Digital, una aplicación que le enseñará a los niños a programar jugando.

Para los Juegos Olímpicos que se jugarán en Brasil, ella y sus colaboradores están trabajando en un juego móvil gratuito que busca destacar al equipo futbolístico con más éxitos del país: la selección femenina, una que no necesariamente tiene tanta visibilidad como el equipo de Pékerman.

Por ahora, se encuentra en el programa ‘Promesas Endeavor’: WTM tiene nueve meses de asesorías para convertirse en un emprendimiento de alto impacto de la mano de esta aceleradora de ‘startups’, Endeavor.

MILKES DECIDIÓ HACER GOLES DESDE LA TECNOLOGÍA

Milkes, cuando era parte de la selección colombiana de fútbol femenino.

Milkes, cuando era parte de la selección colombiana de fútbol femenino.

Archivo particular

Aunque ser parte de las ‘súperpoderosas’ durante cuatro años fue lo mejor que le pudo haber pasado, Ilana Milkes lo asumió como su trampolín al mundo del emprendimiento.

Junto con algunas compañeras del equipo, se enteraron de becas que ofrecían universidades estadounidenses a deportistas de alto rendimiento y decidieron publicar sus perfiles en la web. En dos semanas tenían más de 50 ofertas para escoger su rumbo.

Estudió Negocios, Historia y realizó un MBA en los cuatro años que la becaban. Luego trabajó para la Bolsa en Nueva York y tuvo otro empleo como inversionista en Chicago. Tras un recorte de personal, la despidieron de este último puesto y fue ahí cuando decidió emprender.

Como si la vida la hubiese escuchado, Milkes conoció en un evento de impacto social a los fundadores de los ‘bootcamps’ en Estados Unidos y decidió que ese era su destino. Volvió a la universidad para estudiar Sistemas, materia en la que también realizó una maestría. Su primera ‘app’ fue una plataforma para conectar a la ciudadanía con los políticos.

Tras sus estudios, empacó maletas y regresó a Colombia con una idea en la cabeza: ser pionera de los ‘bootcamps’ en América Latina.

Fue en San Francisco donde conoció a su ‘ángel’ inversionista: fue seleccionada en el programa ‘Cómo ser emprendedor en dos meses’, de Tim Draper. Compitió contra 74 emprendedores y, después de seis meses, ella fue la ganadora. El premio, que Draper invirtiera en su proyecto.

Este largo trasegar define a Milkes. Para ella, cualquiera puede crear una empresa como Apple sin importar su ubicación, lo único que hace falta es creerse el cuento.

Rechaza las críticas porque “no suman” y está convencida de que lo que se sueña, se hace. Las cosas son tan sencillas como estar a un mail de un potencial inversionista.

Incluso, aunque tiene clara la discriminación que sufren las mujeres en el medio –más del 98 % del dinero de los inversionistas va a parar a manos de hombres y la mayoría de los altos cargos en el sector TIC son para ellos- asegura que es más útil hacer las cosas diferentes que sólo alzar la voz en contra de la problemática. De ahí surge su idea del juego móvil para destacar el trabajo de las ‘súperpoderosas’.


Y es que Milkes lo ha padecido en carne propia. Aun con incredulidad, pues con timidez dice que no sabe “si es por ser mujer”, confiesa que en las reuniones de emprendedores le preguntan si tiene novio, en vez de los proyectos que tiene entre manos. Han desprestigiado su trabajo, cuestionando su capacidad de programar y sabe que ha tenido más problemas que sus pares masculinos para lograr que inviertan en sus ideas.


Pero la exfutbolista sigue, incansable, sabiendo que, a diferencia del fútbol, su nuevo estilo de vida le exige mucho más que 90 minutos de lucha.

TRES LEYES DEL BUEN EMPRENDEDOR

Milkes compartió con Portafolio.co lo que, para ella, son los principios básicos de este camino ‘startup’:

- Pensamiento TED 10X: ¿quiere solucionar un problema? No piense local, piense global y las salidas menos convencionales. Soñar en grande siempre funciona.

- Tenga la actitud correcta: no existe lo imposible. Hay que combatir las ‘trabas’ que no permiten avanzar y creerse capaz de todo, solo así todo se realiza.

- Celebrar las pequeñas victorias, pero no quedarse en ello. La lucha es diaria y continúa después de la celebración. Esos éxitos son solo el comienzo de un largo camino por recorrer.