Empresas siguen en deuda con la equidad de género

Estudio de Mercer sostiene que los logros de las mujeres en América Latina parecen estancarse. Costo económico de la exclusión puede ser grande para las corporaciones.

Mujer
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Portafolio
diciembre 08 de 2017 - 05:30 p.m.
2017-12-08

Aunque los empresarios de América Latina suelen resaltar la importancia de la participación de la mujer en el mundo corporativo, la realidad parece contradecirlos con severidad.

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When women thrive (Cuando las mujeres progresan), un estudio realizado por la multinacional Mercer con la asesoría de la Edge Certified Foundation, indagó sobre la diversidad de género en el mundo. En el 2016 este había evidenciado que los resultados de Latinoamérica eran las más alentadoras frente a la situación global. En particular, menciona que la tasas de participación femenina en el mercado laboral pasó del 44% al 54% entre 1990 y el 2014, un hecho atribuido a su mejor preparación y a la disminución de la fecundidad.

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Por eso en el 2017 decidieron centrarse en dicha área y entrevistar a más empresas (202 en total). De esta manera, los expertos se encontraron que si bien hay muchas cosas que han mejorado en las últimas tres décadas, en otras no se hallan progresos significativos.

Entre los aspectos positivos se destaca la mejor preparación de las mujeres, que les ha facilitado entrar con más fuerza en el mundo laboral y tomar ventaja con relación a zonas del mundo como Asia.

No obstante, en otros aspectos se muestra un congelamiento o un leve retroceso de los logros en el ámbito corporativo. De acuerdo con el informe del 2017, ellas tienen un 16% de participación en cargos altos de dirección, (1% menos que en el 2016), 25% en el de gerentes senior (1% menos) 31% en los de gerentes (bajó 1%) y 39% en plazas para profesionales (subió 1%, mientras que en plazas de profesionales de soporte su peso continuó estable, con un 36%.

La CEO de Mercer en Colombia, Adriana González, explica que hay una barrera cultural que las mujeres deben superar con respecto a creer que su rol laboral se vuelve incompatible con compromisos como la maternidad y el de ser cuidadoras, pero también, el rezago se relaciona con la ausencia de políticas flexibles de trabajo en las organizaciones para que ellas puedan ejercer esas facetas. Solo el 31% ofrecen empleos de tiempo parcial, 56% tienen puestos de trabajo flexibles (desde casa o trabajo compartido, por ejemplo), 57% ofrece programas de maternidad y 44% de paternidad.

COLOMBIA EN LA REGIÓN

En lo que tiene que ver con Colombia, se advierten altibajos con relación a la situación global y regional. Un primer indicador es que apenas 14 firmas del país aceptaron estar en la medición y sería una muestra de que o a muchas no les interesa o temen mostrar sus falencias.

Curiosamente, en muchos de los indicadores el país está por encima de América Latina o a la par. En cuanto a participación de las mujeres en niveles gerenciales, Colombia tiene un índice de 39%, en línea con el promedio del vecindario. A nivel local, ellas ocupan el 20% de cargos de alta dirección, cuatro puntos más que el promedio del área, según Mercer.

En el ámbito del gobierno corporativo, ellas se sientan en el 14% de las sillas de las juntas directivas, número que si bien sigue siendo bajo, es significativamente mayor a México, donde solo son el 5%.

“Nuestra investigación muestra que la mayoría de las compañías latinoamericanas se encuentran dando sus primeros pasos en lo referido a la diversidad de género, pero lo más sorprendente es que aunque el 64% de las organizaciones encuestadas entienden que es un imperativo comercial contar con una fuerza de trabajo más diversa, es un porcentaje muy inferior al mismo las que efectivamente están implementando medidas que les permitan hacer un cambio sostenible”, expresó González.

EL COSTO ECONÓMICO

La especialista sentenció que eso no solo es negativo en términos de la democratización de la sociedad, sino que tiene efectos en las registradoras de las empresas y en los balances económicos de los países, no solo porque ellas son esenciales para cubrir la fuerza de trabajo requerida para producir la cantidad de bienes y servicios demandados, sino porque su mirada particular es indispensable en la generación de nuevas ideas y la innovación. Está demostrado también que aportan importantes habilidades en la formación de equipos, como el mejoramiento del ambiente colaborativo y el aumento de la inteligencia colectiva. “Las empresas necesitan empleados que se parezcan a sus clientes”, afirma el estudio.

González pone como ejemplo la firma automovilística Ford, donde hace años el tema de innovación, así como las decisiones corporativos y las áreas críticas del negocio era dominado por hombres, hasta que se dieron cuenta de que las mujeres compraban más carros que los hombres y, cuando no son ellas las que pagan, sí influencian las decisiones al respecto dentro de la familia. Solo incorporándolas, cayeron en cuenta de eso y pudieron resolver escollos que alejaban a las compradoras, como la dureza de las cajas de cambios y temas de diseño.

Pero no solo se trata de abrirles espacios, sino de darles un trato equitativo, pues una vez más se demostró que sigue vigente una brecha salarial. Ellas devengan un 17% menos que los hombres por trabajos equivalentes en los países del área, sin que haya una explicación coherente. De acuerdo con Mercer, esa brecha, en vez de rebajar, aumenta en naciones como Colombia y Paraguay y en Brasil puede llegar hasta el 57%.

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