Así es el ADN de las presidentas empresariales

Ejemplos del mundo corporativo demuestran que ellas pueden ser líderes exitosas de grandes compañías, y que su participación no se restringe a sectores particulares. ¿Cuáles son las características comunes entre las mujeres que encabezan la primera línea de las organizaciones?

Así es el ADN de las presidentas empresariales

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Así es el ADN de las presidentas empresariales

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diciembre 14 de 2013 - 12:29 a.m.
2013-12-14

Diversos ejemplos demuestran que detrás de una gran empresa puede haber una gran mujer. Y no es para menos, pues cada vez es más común que ellas escalen hasta las más altas esferas del liderazgo y asuman las riendas de grandes compañías con éxito.

El más reciente ejemplo fue el nombramiento, esta misma semana, de la primera mujer a la cabeza de General Motors. Mary Barra, quien se desempeñaba como vicepresidenta ejecutiva de Desarrollo de Productos Globales, Compras y Suministros de la organización, asumirá las riendas de la compañía automotriz desde el próximo 15 de enero.

Así, Barra se une a la élite empresarial femenina, donde también se encuentran Margaret Whitman, de Hewlett-Packard; Indra Nooyi, de Pepsico, e Ilene Gordon, de Ingredion, entre muchas otras.

Aunque la mayoría de los presidentes de compañías en Colombia son hombres, los casos de mujeres que asumen posiciones de liderazgo no son aislados y, de hecho, son exponentes de una ola que toma cada vez más fuerza. Entre muchas otras, se pueden citar ejemplos como Sylvia Escovar, de Terpel; María Eugenia Coronado, de Gas Natural Fenosa, y Fabiola Sojet, de General Electric.

Aunque todas las mencionadas tienen orígenes diferentes, de acuerdo con un estudio adelantado por Graciela Bocchi, rectora de la Universidad de Alta Dirección de ADEN Business School, existen características comunes en las mujeres que lideran empresas: en primer lugar, señala que nacieron entre finales de los años sesenta o principios de los setenta; además, encontró que en la mayoría de los casos son hijas de madres que fueron a la universidad y crecieron con la idea de ser personas autónomas e independientes.

En cuanto a su forma de ser, Bocchi asegura que las presidentas suelen tener habilidades de comunicación muy desarrolladas, además de una gran capacidad para escuchar a los demás.

En este mismo orden de ideas, la experta resalta que la característica más importante de las líderes es “la capacidad de generar entropía, lazos e inclusión; de tener una mirada más amplia y de integrar tanto en la acción como en el pensamiento diversas maneras de pensar, ser y obrar”.

Además, el liderazgo es una característica que no puede faltar en una líder empresarial, aparte de su capacidad para delegar tareas.

Todo lo anterior, claro está, sin obviar la sólida preparación académica y amplia trayectoria profesional que, sumadas a la perseverancia, las llevaron a su privilegiada posición.

DIFERENCIAS GERENCIALES

Diversos estudios han evidenciado que los cerebros de los hombres y las mujeres son diferentes, lo que explica por qué ambos géneros tienen aproximaciones distintas a la gerencia.

De acuerdo con Duarte Ramos, director de Hays Colombia, las mujeres poseen gran orientación al logro de tareas. “Tienen una gran capacidad de organización y de manejo de varias tareas, característica en la que son mucho más fuertes que los hombres”, indica. Sin embargo, agrega que “el liderazgo masculino es más balanceado. Ellos son más hábiles en manejar relaciones profesionales que las mujeres debido a que, en general, son más imparciales”.

De otro lado, Livi Betancur, consultora senior de Team Resources, subraya que el liderazgo femenino ha evolucionado para encontrar su propio espacio al interior de las empresas. “Antes las mujeres líderes luchaban por parecer hombres, enfocarse en lo que a ellos les importaba y ser catalogadas como ‘la dama de hierro’. Hoy día, están más tranquilas y seguras en aprovechar su mundo relacional, intuitivo y creativo para aportar sin descuidar el mundo de los números”, finaliza la experta.

EXPERIENCIA PERSONAL

Yolanda Auza ocupa la gerencia general de Unisys Colombia desde hace 12 años, una posición a la que le tomó 14 años escalar. De acuerdo con su experiencia, el género no fue en ningún momento un obstáculo para evolucionar profesionalmente y el trabajo en equipo fue la fórmula que le ganó el reconocimiento de sus pares. “El mayor reto siempre está en escoger, inspirar y persuadir para que los equipos ‘compren’ una meta, trabajen armónicamente, y logren los resultados”, asevera.

Según la experiencia de Auza, el liderazgo femenino se caracteriza por la honestidad, la fortaleza a la hora de enfrentar crisis y su habilidad de comunicación. “Hasta ahora, las habilidades de las mujeres no han sido aprovechadas en la proporción que se debería hacer, y, por ese motivo, ellas no están aportando sus puntos de vista, su forma de trabajar y su capacidad profesional, que es distinta a la de los hombres y, por lo tanto, enriquecedora”.

MUJERES, A ROMPER EL ‘TECHO DE CRISTAL’

En ocasiones, las barreras para llegar a la cima son invisibles y comienzan en la propia psique.

Aunque Colombia es resaltado por los expertos como uno de los países donde el liderazgo femenino es más fuerte en la región, aún queda un largo camino por recorrer. Según un estudio realizado por McKinsey, apenas el 17 por ciento de los cargos en el país está ocupado por mujeres. ¿Qué está pasando?

De acuerdo con Sandra Idrovo, directora de investigación de Inalde Business School, una de las dificultades de las mujeres es encontrar un balance entre su vida laboral y personal.

Por eso, señala que sería importante que las empresas cambiaran su mentalidad e incorporaran mecanismos de trabajo flexibles para permitir que ambas esferas no entraran en conflicto y así no perder el aporte que el lente femenino puede hacerles.

Por su parte, Luz María Jaramillo, country managing partner de EY, considera que hay un ‘techo de cristal’; es decir, una barrera invisible que les impide seguir creciendo profesionalmente.

Sin embargo, Graciela Bocchi, de Aden Business School, opina que “si bien en el 30 % de las ocasiones las barreras son generadas por la empresa o la sociedad, el 70 % es creada por la autolimitación interna de las mujeres, en terrenos tales como la no delegación familiar y crear la antinomia familia/cargos altos”.

Cristina Bustamante

Redacción Portafolio

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