Ya tenemos agenda con el Minvivienda: Fedemaderas

Alejandra Ospitia, directora de Fedemaderas, asegura que el gremio avanza en su objetivo de formalizar la actividad y hacer crecer la industria.

Alejandra Ospitia

Alejandra Ospitia, directora ejecutiva de Fedemaderas.

Abel Cárdenas

Empresas
POR:
Portafolio
mayo 18 de 2016 - 06:28 p.m.
2016-05-18

A pesar de tener tierra suficiente para cultivar bosques y conservar especies nativas, Colombia es un importador neto de madera.

Alejandra Ospitia, directora ejecutiva de la agremiación, habló con Portafolio sobre el tema y las perspectivas del sector.

¿Cómo ha evolucionado el área sembrada en bosques en Colombia?


De las 457.000 hectáreas de bosques que tiene Colombia, unas 240.000 se han sembrado en los últimos 10 años.

Esta es una actividad de tardío rendimiento y por eso tiene que hacerse en zonas donde la tierra es menos costosa para poder obtener un rendimiento aceptable, y eso solo se logra en los sitios más alejados de los centros urbanos, a los cuales los inversionistas no podían llegar hace 20 años.

¿Qué tanto ha influido el incentivo forestal?


El incentivo sirve para una población específica, para inversionistas pequeños y medianos y para unos fondos de inversión extranjera.

¿Para dónde va Colombia en reforestación?

La Upla del Ministerio de Agricultura dice que el país tiene 20 millones de hectáreas aptas para reforestación, de las cuales 7 millones no tienen limitaciones.

La meta del Gobierno es llegar a un millón de hectáreas en 2020 o 650.000 hectáreas en el 2018, según el programa Colombia Siembra, estaríamos generando un empleo por cada 11 hectáreas, es decir, 18.000 puestos de trabajo sostenibles.

¿Cuál es la agenda del sector maderero nacional?

Nosotros estamos trabajando de la mano con el Ministerio de Agricultura a través del programa Colombia Siembra, y tenemos por primera vez una agenda con el Ministerio de
Medio Ambiente. Les presentamos una propuesta para fijarnos cuatro metas: fortalecer el pacto por la madera, que el Estado se comprometa con el principio de compra de madera legal, crear un sistema de trazabilidad y control y, finalmente, acercar a los dueños del bosque, es decir, indígenas, los afro y los parques naturales, para que toda la madera sea secada en su región de origen, antes de ser enviada a los grandes centros de consumo, pues esto garantiza calidad.

¿Hay interés de inversionistas en incursionar en este negocio en el país?


Sí. Son muchos. Esta semana se reúne en Panamá una conferencia latinoamericana sobre inversión en este sector, en la que Colombia será uno de los actores principales, debido a sus condiciones naturales y de ubicación geográfica. Somos un país apetecido para esta actividad. Hay gran interés de inversionistas particulares y de los fondos de inversión y de pensiones de los Estados Unidos que tienen la mira puesta en Colombia, pero no con el fin que hacerse a la propiedad de la tierra.

¿Qué tipo de seguridad jurídica es la que piden los inversionistas extranjeros interesados en proyectos de bosques?

La tierra en los sitios cercanos a los centros urbanos es muy costosa y por eso los inversionistas optan por buscar en regiones apartadas, y es allí donde hay problemas jurídicos por la falta de claridad sobre la propiedad.

¿Cuáles son los cuellos de botella de la industria maderera en Colombia?


Lo que necesitamos es seguridad jurídica tanto en tierras como en procedimientos públicos. También queremos claridad tributaria. No estamos pidiendo que no nos cobren impuestos, sino que se haga de forma adecuada. El impuesto al patrimonio lo tenemos que pagar desde el primer año de establecimiento del cultivo de árboles, pero estos se cosechan 17 o 18 años después. Lo correcto es pagarlo un año antes de la recolección de los primeros árboles.

Otros problemas tienen que ver con la demora del ICA en crear los requisitos de importación de semillas. Si alguien quiere traer no lo puede hacer porque no hay requisitos. Afortunadamente, creemos que este año tendremos las primeras 17 especies nuevas con requisitos para importar semilla.

¿Cómo convencer a la gente de que compre productos de madera, si se supone que este es un negocio que atenta contra los bosques?

El país tiene una costumbre equivocada de pensar que toda madera es ilegal o atenta contra el medio- ambiente. Lo que estamos promoviendo es precisamente que Colombia avance en la era de la reforestación comercial, es decir, que se siembren árboles cumpliendo todos los requisitos ambientales y de sostenibilidad, para que estos sean aprovechados comercialmente.

¿Cuántas especies producimos en Colombia?


Hoy estamos concentrados en siete especies, pero hasta hace poco el Certificado de Incentivo Forestal (CIF) se otorgaba a más de 70 clases de árboles.

¿Cuál es la madera ilegal?

Hay dos mercados. Es legal la madera de bosque nativo aprovechada sosteniblemente y acompañada de un salvoconducto cuya expedición haya sido bien hecha, y que el producto corresponda a lo que dice ese documento. También son legales las plantaciones sembradas con fines comerciales que se produce respetando las normas.

Es ilegal la madera robada de las plantaciones comerciales, la de los bosques nativos protegidos, tampoco es legal la madera que ingresa de China con dumping.

AMÉRICA LATINA DEBE APLICAR MÁS CONTROLES A LOS PRODUCTOS CHINOS

¿De dónde viene la madera que consume el país?


Casi toda es importada. Somos un país comprador de madera. Nuestra balanza comercial siempre ha sido negativa.

¿Cuál es la queja concreta contra los productos chinos?

El problema es que esa madera llega con ‘dumping’, es decir, a precios inferiores a los de sus costos de producción y a los mercados de ese país.

China no prueba la legalidad del origen de la madera, y en América Latina no hay un bloqueo a ese tipo de productos. Estamos buscando crear un reglamento para bloquear el ingreso de productos que no prueben la legalidad.

¿Qué opina de las mipymes que fabrican muebles, como las del 12 de Octubre de Bogotá?

Son un gran potencial para el sector, pero deben formalizarse. Hoy en día esos negocios no resisten una mínima prueba de legalidad a sus materias primas.