Agro, la piedra en el zapato en la Alianza del Pacífico

La SAC, gremio cúpula del sector, cuestionó la negociación agropecuaria y le quitó su apoyo al proceso. El Gobierno dice que los productos sensibles tendrán plazos largos para eliminar aranceles.

De nuevo el agro, como en los demás acuerdos comerciales, es el sector más preocupado.

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De nuevo el agro, como en los demás acuerdos comerciales, es el sector más preocupado.

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febrero 07 de 2014 - 04:59 a.m.
2014-02-07

Como en toda negociación de un acuerdo comercial, en la Alianza del Pacífico (AP) el sector agropecuario generó una fuerte controversia entre voceros gremiales y el Gobierno que, en el caso colombiano, terminó con el retiro del apoyo de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) al proceso de integración regional profunda.

La SAC no estuvo de acuerdo, entre otros aspectos, con llevar a cero, así sea en forma gradual, los aranceles para un grupo de productos calificados de sensibles y dejar al sector sin instrumentos de defensa, como salvaguardias y medidas antidumping.

Recientemente, el exnegociador agrícola de los tratados de libre comercio (TLC) con Estados Unidos y la Unión Europea, Andrés Espinosa, dijo que la AP es el único pacto negociado en nuestro tiempo sin instrumentos legítimos de defensa comercial (salvaguardias, medidas antidumping y derechos compensatorios contra subsidios a las exportaciones).

A diferencia de los demás tratados internacionales de última generación, agregó Espinosa, este arreglo mercantil tampoco contempla la eliminación de los subsidios a las exportaciones, considerados abiertamente perjudiciales para la producción nacional.

El ministro de Comercio, Santiago Rojas, acepta que uno de los sectores donde aumentará la competencia es, precisamente, el agropecuario, al que pertenece el 8 por ciento de las partidas cuyo arancel se irá desmontando con el paso del tiempo.

Por ello, señaló, lo que Colombia hizo fue tener en cuenta esas sensibilidades y negociar unos plazos de desgravación largos, que llegan hasta 17 años, como en el caso del maíz, que inclusive contempla un periodo de gracia de 12 años.

También, carne de bovino (10 años, con cinco de gracia) y la carne de cerdo, con las mismas condiciones.

“Hay que reconocer que hay sectores sensibles como el agro, y ese 8 por ciento, que quedó para desgravar en diferentes plazos, responde a las inquietudes de los países”, explicó Rojas, quien aclaró que se trata de productos como fríjol, cebolla, maíz y banano, entre muchos otros.

El funcionario agregó que el único bien que no hace parte del protocolo comercial que se firmará el lunes, es el azúcar que fue una petición de la mayoría de los socios de la Alianza.

Con México, “país con el cual tenemos sensibilidades especiales”, indicó el Ministro, se negoció un arancel base de 164 por ciento, a partir del cual se iniciará la desgravación para el sector avícola y del 80 por ciento para la carne bovina.

Con lo anterior, más los recursos del Gobierno para programas del agro, según Rojas, le darán posibilidad a este sector de adaptarse y competir e incluso conquistar mercados externos.

Otros tres países piden pista como observadores

India, Singapur y Finlandia solicitaron su admisión en la Alianza del Pacífico como miembros observadores.

Desde su lanzamiento, el 28 de abril del 2011 en Lima, la Alianza llamó poderosamente la atención internacional, al punto que hoy cuenta con 25 observadores.

En junio pasado, en la sesión de apertura de la IV Cumbre de la Alianza del Pacífico, que se llevó a cabo en la ciudad chilena de Antofagasta, el presidente Juan Manuel Santos dijo: “Algo que yo quisiera destacar es la rapidez y la facilidad como creamos este proceso de integración, que yo no dudaría en señalar como el proceso de integración más importante que ha hecho América Latina”.

TRAMPOLÍN PARA LLEGAR AL MERCADO DE ASIA-PACÍFICO

Uno de los objetivos de la Alianza del Pacífico es convertirse en una plataforma de articulación política, de integración económica y comercial y de proyección al mundo, con especial énfasis en el Asia Pacífico.

México, Chile y Perú, los tres socios de Colombia en este ambicioso proyecto de integración y a diferencia de nuestro país, ya tienen una historia de relación económica y comercial con el Asia Pacífico, la región del mundo que se ha convertido en la fuente del crecimiento económico planetario y que continuará con este estatus en los próximos años.

DECISIÓN TARDÍA

Colombia, de tiempo atrás y de manera tardía, comenzó a interesarse en esos mercados lejanos frente a los cuales siempre estuvo de espaldas a pesar de tener una extensa costa sobre el océano Pacífico.

Su más serio asomo ha sido buscar vincularse al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (Apec), creado en 1989, lo cual no ha sido posible porque hace ya varios años que no le abre la puerta de ingreso a ningún país.

Simultáneamente, en los últimos años, el Gobierno colombiano decidió entrar en negociaciones de tratados de libre comercio (TLC) con economías asiáticas y arrancó con Corea, cuya negociación ya finalizó e incluso al texto del acuerdo solo le faltan dos debates en el Congreso para convertirse en ley.

Por otro lado, Colombia está negociando un tratado con Japón.

Su finalización y entrada en vigencia todavía está lejos en el tiempo.

Lo anterior, junto con el declive de la Comunidad Andina y la necesidad de acelerar su ingreso a Asia-Pacífico, las autoridades colombianas acogieron en el 2010 la propuesta del entonces presidente peruano Alan García de profundizar la integración de varios países latinoamericanos con costas sobre el Pacífico, pues consideraron que la compañía de México, Chile y Perú será clave en ese propósito.

Algunas cifras del Asia-Pacífico sirven para entender su importancia como motor del crecimiento económico mundial y el porqué del interés colombiano de poder llegar con su producción a esos mercados y de promover la vinculación de sus capitales a las actividades productivas locales.

En el 2012, los países de Apec de Asia y Oceanía le compraron al resto del mundo mercancías por 5,4 billones de dólares (un poco más de la mitad fue comercio intrarregional, precisa el Ministerio de Comercio), lo que brinda una idea muy clara de su importancia, atractivo y potencial de crecimiento.

A ese mercado, sin embargo, Colombia apenas le vendió 5.500 millones de dólares (el 10 por ciento del total), la mayoría a China, con predominio de las exportaciones de petróleo y chatarra.

Un documento del Ministerio de Comercio colombiano asegura que Colombia no aprovecha suficientemente el mercado asiático, lo que se refleja en que solo exporta productos básicos como aceites de petróleo, oro, carbón, café, flores, azúcar, banano y piedras preciosas y recién empieza a incursionar en sectores como insecticidas y medicamentos.

EL RETO: APROVECHAR LAS OPORTUNIDADES

De los cuatro países de la AP, Colombia es el que menos exporta a Asia-Pacífico (en el 2011 fueron algo más de 4.000 millones de dólares, casi la décima parte de Chile). No obstante, salvo México, las otras tres economías exportan bienes primarios.

México pone en ese mercado productos con valor agregado como automóviles, celulares, computadores y televisores.

El reto de la AP es fortalecer los encadenamientos productivos entre sus socios. El de Colombia es explotar más las oportunidades de Asia Pacífico; ser parte de la AP es un paso fundamental en el logro de ese objetivo.

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