“Aliviar el dolor ahorra gastos innecesarios al sistema”

Fanny Franco asegura que Mundipharma está modificando la torta del mercado de los analgésicos.

Fanny Franco, gerente general de Mundipharma.

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Fanny Franco, gerente general de Mundipharma.

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septiembre 30 de 2014 - 09:00 p.m.
2014-09-30

El laboratorio ya tiene más de 60 años de trayectoria mundial, pero en Colombia apenas está cumpliendo su primer año. Aun así, de acuerdo con Franco, su gerente general, estos 12 meses han bastado para pisar fuerte en el campo de la educación y la investigación sobre el dolor en el país.

¿Cuál es su balance del primer año en Colombia?

Lo más importante es que unos 15.000 colombianos encontraron alivio a sus enfermedades gracias a nuestro portafolio de medicamentos. También destacamos el apoyo que dimos a la creación de 10 centros de cuidado paliativo en el país y nuestros esfuerzos en educación, que nos permitieron ser partícipes en la capacitación de 1.500 profesionales de la salud. Hemos estado muy activos en la generación de conocimiento. Gracias a los estudios que hemos diseñado, hoy tenemos una idea clara de qué anda bien y qué anda mal en el tratamiento del dolor de los colombianos con cáncer y en el manejo de la rigidez matutina en los pacientes con artritis.

Y en el mercado ¿cómo les fue?

En el último año aumentó el número de pacientes que han encontrado alivio al dolor severo en Colombia. Eso se refleja en el hecho de que el mercado de los opioides fuertes creció un 25%. Además, hoy Mundipharma tiene una participación del 23% del mercado de opioides fuertes orales. Nos enorgullece observar que nuestro portafolio está cubriendo necesidades insatisfechas en la población y ha generado suficiente confianza entre los pacientes y los médicos.

¿Cuáles han sido los retos más grandes?

Cambiar las percepciones. Es importante que las personas que viven con patologías que producen dolor crónico sepan que el dolor no es algo con lo que hay que vivir ni es algo que se debe tolerar. El dolor no es inherente a la enfermedad. Hay medidas que pueden y deben tomarse. Desde el punto de vista de quienes lideran el tratamiento, ya sea el personal de salud o las instituciones, el reto ha sido garantizar el tratamiento temprano y el adecuado acceso. Solo el 7% de los colombianos con dolores crónicos cuentan con opioides para su tratamiento. El alivio del dolor ahorra gastos innecesarios al sistema de salud, y además es un derecho de las personas que debe ser respetado. Para eso se requiere educación y una regulación que prevenga el abuso de cualquier tipo de sustancia.

¿En qué medida el alivio del dolor genera ahorros?

El ahorro conseguido con un adecuado tratamiento del dolor es sustancial. Primero, el manejo óptimo desde la primera vez evita nuevas consultas, recaídas y reformular tratamientos. Además reduce el número de solicitudes de exámenes y radiografías. En EE.UU., se calcula que un paciente con dolor le cuesta al sistema de salud 300 dólares más que uno sin esta patología. De otro lado, las complicaciones y costos generados por el dolor crónico son importantes y también producen gastos. Desenlaces como depresión, trastornos del sueño, alteraciones en la capacidad de cuidar los hijos y hacer las labores diarias, y en general la disminución de la productividad, son consecuencias del dolor crónico que aumentan los costos.

¿Qué buscaría esa educación de la que habla?

Buscaría que la población comprendiera que el problema puede y debe ser manejado, y que los medicamentos opioides son la piedra angular en el tratamiento del dolor crónico moderado a severo. Estos deben ser usados de manera correcta y siempre garantizando el conocimiento de los pacientes que los usan.

¿Qué significa un uso correcto?

Significa tres cosas: primero, que los opioides deben ser prescritos por profesionales de la salud; segundo, que los pacientes los deben almacenar de una manera segura para que ninguna otra persona tenga acceso a ellos, y tercero, que si les sobran, deben desecharlos en los lugares adecuados, como los Puntos Azules de las droguerías.

¿Van a incursionar en otras áreas terapéuticas?

Sí. Estamos trabajando para ampliar la oferta de medicamentos en Colombia. A nivel mundial contamos con cinco áreas terapéuticas y en el país tendremos tres: reumatología, oncología y analgesia. Estamos en el proceso de aprobación de cuatro medicamentos por parte del Invima.

¿Están trabajando en investigación y desarrollo?

Disponemos de centros de investigación en EE.UU., Reino Unido y Alemania. Gracias a ese esfuerzo en innovación es que desarrollamos nuevas tecnologías farmacéuticas. Cápsulas de gel, cronoterapia, fármacos de liberación prolongada o de liberación continuada y medicamentos disuasorios del abuso son algunos de los desarrollos más reconocidos de nuestra firma. Pero no entendemos la investigación solo como un asunto de plantas o laboratorios. Investigación también es producir conocimiento a nivel local para atender las necesidades de poblaciones específicas.

Eso es lo que estamos haciendo en Colombia: investigando el dolor en los pacientes con cáncer, y la afectación de la calidad de vida en los pacientes con artritis, entre otras investigaciones y estudios.

¿Qué metas tienen para el segundo año en Colombia?

Queremos que los pacientes y los profesionales de la salud de Colombia nos reconozcan como un aliado en innovación, un aliado en la generación de conocimiento útil para el país, y un aliado en la educación en temas que repercutan en el mejoramiento de la calidad de vida. Si logramos que las personas recuperen su productividad gracias a nuestro esfuerzo, si logramos que las personas que sufren reciban los medicamentos adecuados, si logramos un uso responsable de los analgésicos en Colombia, nos daremos por bien servidos. Primero los pacientes; el crecimiento vendrá por añadidura.