Alstom busca compensar el trance difícil de América Latina

La compañía francesa del transporte ferroviario pensaba aumentar su operación en un 50% en la región, pero en el 2015 y el 2016 su perspectiva bajó. 

Tranvía de Ayacucho

Alstom suministró los vagones para el tranvía de Ayacucho, que está iniciando operaciones en Medellín.

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febrero 15 de 2016 - 07:24 p.m.
2016-02-15

La gigante francesa Alstom, cuya impronta está en uno de cada cuatro sistemas ferroviarios que ruedan por el mundo, buscará crecer entre 3 y 5% en el 2016, pero no será precisamente por el aporte de América Latina, sino a pesar de los malos resultados que espera en esta zona del mundo.

Su jefe de Mercadeo a nivel global, Thibault Desteract, califica la situación en este subcontinente como “muy preocupante” debido a que Brasil, que representa el 60% de este mercado en la zona, así como Chile, México y casi todos los países del área, han visto muy afectadas sus economías por la crisis de los precios del petróleo, lo cual los ha llevado a dejar en stand by sus proyectos.

Cita por ejemplo varios estudios para tranvías en ciudades intermedias de Brasil, uno en Chile y algunos en México. “Hay muchos proyectos en América Latina, pero están aplazados”, apunta el directivo.

De hecho, anota que el proyecto más grande que se discute actualmente, y del cual están expectantes, es la construcción del metro de Bogotá.

Alstom suministró los vehículos para el Tranvía de Ayacucho, que inició pruebas en Medellín en octubre del año pasado, los cuales costaron 42,2 millones de euros. Además construyó la primera etapa del metro de Panamá y ganó la licitación para la segunda. De acuerdo con Desteract, el volumen de negocios venía aumentando al 50% anual y pretendían continuar al mismo ritmo, pero están revaluando las proyecciones regionales.

Si bien los resultados del 2015 apenas se conocerán oficialmente a principios de marzo, desde ya se da por descontado que en América Latina apenas alcanzarán a mantener la operación a los mismos niveles del año anterior. El área representa el 10% de la facturación total de la empresa.

Sin embargo, esto no afectará el consolidado global en los 40 países donde hace presencia la compañía gala que factura 6.000 millones de euros anuales.

Su estrategia tiene que ver con aprovechar la capacidad instalada en Brasil, y que no se alcanza a absorber en el vecindario, para exportar desde allí a mercados que sí poseen un gran dinamismo.

“La dimensión global de la compañía nos permite ser pacientes y esperar hasta 50 años”, dice entre risas el presidente de Alstom Brasil y vicepresidente para América Latina, Michel Boccaccio, refiriéndose al tiempo que viene discutiéndose el proyecto de un metro para la capital colombiana. Asegura que el hueco que dejará en las finanzas corporativas su zona, igual que Europa, Rusia y parte de Asia, se verá compensado con los buenos resultados de India (donde acaban de firmar contratos importantes), Australia, Arabia Saudita, Dubái y Suráfrica. “Lo de América Latina lo compensamos exportando”, puntualiza.

Thibault Desteract recuerda que en las seis décadas que llevan en Brasil les ha tocado superar muchas crisis. A principios de la década del 90 incluso pensaron en cerrar sus fábricas en espera de épocas mejores, pero optaron por diversificar la producción y los mercados. Adicionalmente la situación comenzó a mejorar. Actualmente en esa nación y México cuentan con 2.800 trabajadores cuyas plazas aspiran a conservar.

Las cuatro líneas de negocio

El grupo Alston emplea a 32.000 personas en 60 países. De su facturación, cercana a los 6 billones de euros por año que reporta, el 45% corresponde a la fabricación de trenes para comunicar ciudades y regiones, tranvías y metros. El 23% es por mantenimiento, suministro de repuestos y modernización de sistemas. Otro 20% viene de la línea de señalización y el 12% de su área de sistemas en la cual provee tecnología. En total, ha construido 16 sistemas en el mundo, tanto para el transporte de pasajeros como de carga. De ellos hay varios en América Latina. Entre sus obras más destacadas está el Eurostar que une a París y Londres, pasando por debajo del mar a través del canal de la Mancha.