Amazon un centro de trabajo duro y emocionante

Mientras que la compañía hace pruebas de entregas con drones, lleva a cabo un experimento poco conocido en cuanto a qué tan lejos puede presionar a sus empleados.

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agosto 22 de 2015 - 02:00 a.m.
2015-08-22

Los lunes por la mañana, reclutas nuevos hacen fila para recibir una orientación que tiene el propósito de catapultarlos a la singular forma de trabajar en Amazon.

Se les dice que olviden “los malos hábitos” que aprendieron en empleos anteriores, recordó un empleado. Cuando se “topan con una pared”, debido al ritmo imparable, solo hay una solución: “trepar la pared”, informaron otros.

Para ser los mejores ‘amazonianos’ que pueden ser, los deben guiar los principios de liderazgo, que son 14 reglas inscritas en tarjetas laminadas. Cuando los examinan días después, quienes sacan calificaciones perfectas ganan un premio que dice: “Soy peculiar”, la orgullosa frase que tiene la compañía por anular las convenciones en el centro de trabajo.

En Amazon, se alienta a los empleados a hacer añicos las ideas de los otros en las reuniones, laborar mucho y hasta tarde (hay correos electrónicos que llegan pasada la media noche, seguidos de mensajes de texto en los que se pregunta por qué no se han respondido), y se sujetan a estándares que la compañía alardea de que son “una gran exorbitancia”.

El directorio del teléfono interno instruye a los colegas en cómo enviar retroalimentación secreta a los jefes de los otros.

Los empleados dicen que se utiliza frecuentemente para sabotear a demás. (La herramienta ofrece textos de ejemplo, incluido este: “Me preocupó su inflexibilidad y que se quejara abiertamente de las tareas menores”.)

DARWINISMO CON SENTIDO 

Es posible que muchos de los recién llegados que hacen fila los lunes no estén ahí en unos años. Los ganadores en la compañía sueñan innovaciones que lanzan a 250 millones de clientes, y acumulan pequeñas fortunas en acciones que van en aumento. Los perdedores se van o los despiden en selecciones anuales de personal; “un darwinismos con sentido”, dijo un exdirector de Recursos Humanos de Amazon.

Algunos empleados que padecieron cáncer, abortos espontáneos y otras crisis personales dijeron que los evaluaron injustamente o que los hicieron salirse poco a poco, en lugar de haberles dado tiempo para recuperarse.

Mientras que la compañía hacen pruebas de entregas con drones y modos de reaprovisionar el papel sanitario con solo presionar un botón en el baño, lleva a cabo un experimento poco conocido en cuanto a qué tan lejos puede presionar a los oficinistas, trazando de nuevo los límites de lo aceptable. La firma , fundada por Jeff Bezos, quien todavía la maneja, rechaza muchas de las populares perogrulladas administrativas de las que otras corporaciones hablan, al menos, de boca para afuera, y, en su lugar, ha diseñado lo que muchos trabajadores llaman una intricada maquinaria que los impulsa a satisfacer las ambiciones siempre en expansión de Bezos. “Se trata de una compañía que se esfuerza por hacer cosas realmente grandes, innovadoras y revolucionarias, y esas cosas no son fáciles”, notó Susan Harker, la principal reclutadora de Amazon.

“Cuando le tiras a la luna, la naturaleza del trabajo es realmente desafiante. No les funciona a algunas personas”.

Bo Olson fue una de ellas. Duró menos de dos años en una función de comercializar libros y dijo que la imagen que persiste en él es ver llorar a la gente en la oficina, algo que otros empleados dijeron que estaba bien. “Sales de una sala de conferencias y ves a un hombre adulto cubriéndose el rostro”, dijo. “A casi todos con los que trabajé, los vi llorar en su escritorio”.

Gracias en parte a su habilidad para extraer lo máximo de los empleados, Amazon es más fuerte que nunca. En julio, eclipsó a Wal Mart como el minorista más valioso en Estados Unidos, con una valuación de mercado de 250.000 millones de dólares.

BAJO RESERVA

La vida dentro de sus oficinas corporativas es, en gran medida, un misterio. La reserva es un requisito; hasta los empleados de nivel bajo firman un largo acuerdo de confidencialidad. La compañía autorizó solo a un puñado de gerentes de alto nivel para que hablaran con los reporteros para este artículo, y declinó solicitudes de entrevistas con Bezos y sus más altos ejecutivos.

No obstante, más de 100 ‘amazonianos’, en activo y dados de baja –integrantes del equipo de dirección, ejecutivos de recursos humanos, comercializadores, especialistas en ventas al menudeo e ingenieros que trabajaron en proyectos desde Kindle hasta la entrega de abarrotes–, describieron cómo trataron de reconciliar los aspectos, a veces, enérgicos de su centro de trabajo con lo que muchos llamaron su emocionante poder para crear.

En entrevistas, algunos dijeron que prosperaron en Amazon, precisamente porque los presionó más allá de lo que ellos pensaban que eran sus límites. Otros, que entraron y salieron alternadamente de la empresa, notaron que lo que aprendieron en sus breves periodos ayudó a que despegaran sus carreras. Y más de unos cuantos que huyeron, expresaron que después se percataron de que se habían vuelto adictos a la forma de trabajar en Amazon.

“Muchas personas que trabajan ahí sienten esta tensión: es el mejor lugar en el que odio trabajar”, comentó John Rossman, un exejecutivo que publicó el libro, ‘The Amazon Way’ (La forma de hacer las cosas en Amazon).

Veteranos de la compañía dicen a menudo que la genialidad de Amazon es la forma en la que los impulsa a motivarse a sí mismos.

“Si eres un buen amazoniano, te conviertes en un Amabot”, dijo un empleado, utilizando un término que significa que uno ha llegado a ser uno con el sistema.

TENSIÓN POR SU CRECIMIENTO RÁPIDO 

Amazon está terminando una torre de oficinas de 37 pisos cerca de sus instalaciones en South Lake Union y está construyendo otra. Planea una tercera junto a ésta y tiene espacio para dos adicionales. Para cuando se asiente el polvo en tres años, Amazon tendrá suficiente espacio para aproximadamente 50.000 empleados, más del triple de los que tenía apenas hace poco, en el 2013.

El minorista está mostrando cierta tensión por su crecimiento rápido. Tan solo en Seattle, se crean más de 4.500 empleos, incluido uno para un analista especializado en “altos volúmenes de contrataciones”.

Jodi Kantor y David Streitfeld
Seattle, Washington