‘Anif no solo habla de problemas; propone soluciones'

“Hay nubarrones, pero tenemos espacio para trabajar. Se requiere actuar rápido en los siguientes frentes: tributario, energético, infraestructura y laboral. Las reformas estructurales son múltiples”.

Sergio Clavijo, el presidente del centro de estudios Anif.

Rodrigo Sepúlveda/Portafolio

Sergio Clavijo, el presidente del centro de estudios Anif.

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octubre 08 de 2014 - 02:23 a.m.
2014-10-08

La Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), está cumpliendo 40 años, durante los cuales ha estado inmerso en los principales temas económicos de país, dando su opinión y desarrollando estrategias para apoyar el crecimiento del país desde el área de la investigación.

Así lo explica Sergio Clavijo, el presidente del centro de estudios, que se dedica a pensar temas de coyuntura como la reciente propuesta de reforma tributaria hasta los efectos adversos que históricamente le ha traído al país el letargo del sistema judicial.

¿Cómo ha incidido Anif en el desarrollo económico del país?

La diferencia entre un centro de investigación puramente académico, como los que vemos en las instituciones que ofrecen posgrados, y un centro de investigación como Anif es la gestión de las ideas de buenas políticas públicas y ello se manifiesta en los temas centrales del país.

Los centros de investigación como Anif se ocupan de diagnosticar, dar ideas propositivas y patinar dentro de la opinión pública, incluyendo al Congreso y al Ejecutivo la progresión de esas ideas y su facturación en leyes y de decretos.

¿Por ejemplo?

En el tema de la lentitud en los procesos judiciales, hemos mirado las experiencias de California, Paraguay y Uruguay, en materia de tratamientos de choque y hemos escrito y recomendado acciones.

¿Cómo incide económicamente el tema de la justicia?

Esa pregunta me permite resaltar lo que llamamos investigaciones de agenda transversal. Si el imperio de la ley no funciona no te va a funcionar el tema de los contratos de vivienda, por ejemplo, lo que ocurrió en la crisis del año 98 / 2002, de la misma manera ahora que estamos hablando del tema de la paz, estamos diciendo que si la justicia no opera de forma ágil, pues tampoco vamos a tener ese apuntalamiento del proceso de paz con los desmovilizados, con la reparación a las víctimas, con la nueva institucionalidad de aquellos que dejan las armas y se meten, por ejemplo, a desarrollar los proyectos de la Orinoquía.

En un eventual escenario de paz, ¿cuál podría ser el impacto que ustedes prevén para la economía del país?

Es difícil hablar desde ya del aprovechamiento de los llamados dividendos de paz, todos los temas del postconflicto me parecen que se han pintado de forma muy rosa.

Colombia está aguantando muy bien y tiene un potencial de crecimiento del 4,5 por ciento. Lo otro son oportunidades que dependen de que funcione la agenda transversal, lo complicado de todo esto es que no es una sola cosa, son muchas, simultáneas y tienen que salir bien, necesitamos la paz, la infraestructura, la justicia, la desmovilización, el abaratamiento de los costos de energía y costos laborales y las reformas estructurales para pensar que Colombia podría eventualmente subir del 4,5 por ciento.

Algunos dicen que Colombia debería venderse como un país financiero y no petrolero. ¿Cuál es su opinión?

Los principios económicos dicen que el sector financiero es la grasa en los piñones del desarrollo, pero realmente el desarrollo proviene de algo más profundo que es el sector real, es decir, lo que ocurra en la vivienda, en el sector minero-energético, en la industria y el agro, en ese sentido el sector financiero es un facilitador de apalancamiento de oportunidades como lo es la opción de abrir el país al comercio internacional.

Nos encontramos en una situación en la cual curiosamente el sector financiero que se había prestado para ser la grasa de esos piñones que permiten desarrollo, se está viendo de alguna manera desacoplado de lo que ocurre en el sector real.

¿Cuáles serían las acciones?

Necesitamos que los negocios muevan tanto la demanda local como la apertura. Se cumplen dos años el TLC con los Estados Unidos y es preocupante ver que el total exportado en dólares está cayendo a ritmos del 24 por ciento, señal de que no estamos pudiendo aprovechar esas oportunidades que ofrece un mercado como el de los Estados Unidos, a pesar de que ese país lleva dos años creciendo a tasas cercanas al dos por ciento. Como centro de investigación vamos a estar acompañándolos en la gestión de llevar a puerto seguro las políticas que permitan que Colombia pueda aprovechar los TLC.

¿Cuál es la propuesta de Anif en materia de reforma tributaria?

No se le puede seguir recargando los tributos a las firmas colombianas que hoy ya pagan más que las firmas chilenas y en ese sentido lo que nos dice la ecuación tributaria es que hay que pensar en impuestos indirectos, que es lo que se usa. En Europa el IVA es del 22 por ciento promedio y lo acaba de subir España de un solo tajo de del 19 al 21, en Colombia por el contrario, tenemos un IVA muy bajo, del 16 por ciento.

¿Hasta dónde se puede empujar la economía a punta de obras civiles?

Nosotros somos relativamente optimistas dado los proyectos identificados en las 4G, los 50 billones de pesos que eso nos va a dar una buena tracción de aquí al 2017. Sin embargo, hemos hecho el inventario de proyectos y realmente no sostiene la tasa de tres puntos del PIB en inversión vial. Fue una mala noticia que lo de Isagén no haya salido. Las perspectivas de pensar en un 10 por ciento de Ecopetrol no lo veo en el curso del 2015. Se están agotando los planes B y C para allegar recursos y el impulso del sector privado también tiene un límite.

Álvaro Lesmes
Especial para Portafolio