‘Podríamos arrancar con la fase dos de la planta'

José Luis Montes, gerente general de la Sociedad Portuario El Cayo, firma que construye la primera planta de esa categoría de gas licuado del país, dice que si el Gobierno les da las señales podrían iniciar la construcción de una planta en tierra en tres años.

José Luis Montes es el gerente general de la Sociedad Portuaria El Cayao, cuyo socio mayoritario es Promigas.

Archivo particular

José Luis Montes es el gerente general de la Sociedad Portuaria El Cayao, cuyo socio mayoritario es Promigas.

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julio 23 de 2015 - 02:56 a.m.
2015-07-23

La semana pasada inició en firme la construcción de las obras de la planta de regasificación de gas licuado de la Sociedad Portuaria El Cayao, una infraestructura que se identifica como la esperanza para garantizar el abastecimiento de gas de las plantas de generación de energía térmica de la Costa Caribe.

El gerente general de la sociedad, José Luis Montes, explicó en qué va el proyecto y qué señales necesitan del mercado para poder arrancar con la fase dos.

¿El cronograma para la planta de regasificación está al día?

Sí, lo estamos cumpliendo a cabalidad.

¿Qué sigue en el proceso de construcción?

Aquí hay dos partes importantes: está la zona de construcción en tierra y la zona en el área marítima que nos asignaron. La primera parte es adecuar el terreno para las instalaciones, las estaciones y el gasoducto, que puede tardar entre 30 y 60 días. Luego inicia la construcción en las instalaciones marinas, el muelle con la plataforma.

¿Cómo califica el tiempo que se tardó la licencia ambiental?

Nos sentimos contentos por la gestión de la Anla. Teníamos presupuestado que la licencia tenía que estar antes de junio, y nos la entregaron el 15 de abril.

¿A qué acuerdos se llegó con las comunidades vecinas a las obras?

Con las seis comunidades el mayor acuerdo al que llegamos fue desarrollar proyectos productivos que compensaran su actividad económica principal, que es la pesca. Vamos a destinar más de 5.000 millones de pesos a estos proyectos, y a otras iniciativas en temas culturales y sociales, que las comunidades escogieron.

La Upme sugirió que la Planta de Regasificación podría abastecer también a los hogares, ¿eso es posible?

Desde el punto de vista técnico, sí. Lo que pasa es que nosotros tenemos completamente vendido el proyecto, es decir, los 400 millones de pies cúbicos están negociados con los generadores térmicos, que están pagando gran parte de las obras. La Upme hace una planeación sobre recursos energéticos en el país tomando todos los frentes de recursos y cruzándolos con la demanda. Hacen un balance y plantean escenarios, pero fuera de eso hay otros temas comerciales y regulatorios que hay que tener en cuenta, como por ejemplo, quién tiene los derechos sobre un campo productor, o una planta de regasificación, en este caso.

Es decir, ese gas no lo pueden destinar a otro fin distinto que el de abastecer a las térmicas…

Nosotros, como tal, no. Ya sería un tema de nuestros clientes, si de alguna manera reciben una directriz de la Creg, para que entreguen esa capacidad al mercado, es algo en lo que nosotros no tenemos competencia.

¿Es sencillo aumentar la capacidad de la planta una vez construida?

Teniendo la planta se facilita mucho la ampliación del proyecto. Ahora, esta obra está contemplada en dos partes: estamos trabajando en la fase 1, que es un barco regasificador, con un almacenamiento determinado. La capacidad es única y el barco no se puede modificar, habría que tener un nuevo barco.

Ahora bien, la segunda fase del proyecto contempla migrar estas instalaciones a tierra, allí se tiene toda la flexibilidad: el almacenamiento y el tamaño que gustes.

¿Por qué no hicieron entonces la planta en tierra?

Tres razones principales: uno, el tiempo, el Gobierno necesitaba esto rápido y la planta en tierra tarda 3 años en construcción; segundo, la inversión: ya no son 140 millones de dólares, son 600 millones de dólares, y (tercero) como este es un proyecto a 20 años, no te daban los números para recuperar tu inversión.

Entonces, sí podemos tener una planta de regasificación en tierra, el muelle es el mismo, el gasoducto también, pero se necesitaría una mayor capacidad de almacenamiento y de regasificación. Para esto necesitas un contrato no de 10, sino de 20 años.

Es decir, la segunda fase aún no está definida

No está definida porque no se han dado las condiciones regulatorias y comerciales para que sea económicamente viable.

Dice que son tres años de construcción, pero ¿habría que sumarle el tiempo de la licencia?

No, la licencia que tenemos ya incluye la segunda fase. Si nos dan la señal hoy arrancamos enseguida. Es que este proyecto se constituyó de forma tal que fuera a 20 años y, mientras terminábamos la planta en tierra, se traía el barco regasificador. Lo que sucede es que las condiciones para el contrato a 20 años no se dieron, entonces solo pudimos ofrecer al mercado la fase uno. Pero con las condiciones adecuadas estamos dispuestos a llevar a cabo la fase dos.

¿Y eso en qué va, lo han conversado con el Gobierno?

El Gobierno tiene conocimiento de esto y hemos intercambiado ideas al respecto pero aún no hemos llegado a un acuerdo. Es más que todo una discusión entre Gobierno y generadores térmicos, que son nuestros clientes.

¿Por qué necesitan autorización del Gobierno?, ¿las condiciones del contrato no las fijan ustedes con las térmicas?

Sí, pero los térmicos nos dan un contrato a diez años porque el cargo por confiabilidad que les asignó el Gobierno Nacional para este proyecto fue por diez años, ese cargo es el ingreso que les garantiza a los agentes termoeléctricos recuperar los costos de su inversión. Qué pasa si ellos firman un contrato a 20 años y el Gobierno decide eliminarlo, significa que la térmica se quedaría sin cómo cubrir sus obligaciones. Por eso digo que es un tema regulatorio y comercial, para que efectivamente se pueda dar.

@NohoraCeledon