‘Quien asuma en Harinera del Valle debe superarme’

El saliente gerente de Harinera del Valle explica las razones tras su renuncia a la compañía, luego de liderarla durante cuatro décadas.

Carlos Arcesio Paz

Archivo Portafolio.co

Carlos Arcesio Paz

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mayo 08 de 2013 - 12:31 a.m.
2013-05-08

Carlos Arcesio Paz explica que recibió de su padre, Arcesio Paz Paz, la tarea de estar al frente de Harinera del Valle y que ha honrado esa designación al entregar una de las cinco empresas más importantes del país en la producción y distribución de alimentos procesados.

Dice que tuvo que renunciar por una situación que se hizo insostenible con miembros de su familia que tienen la mayoría decisoria en la junta directiva de la empresa.

Agrega que no ha decidido qué acciones va a emprender ante lo que llama “una obstrucción de manera reiterada e injustificada” a su gestión en la gerencia general de la compañía, la cual lo llevó a renunciar.

¿A qué se debe su renuncia?

Me vi obligado a presentar mi renuncia porque hace más de un año quienes ostentan la mayoría decisoria en la junta directiva y en la asamblea de accionistas, el 7 de marzo del año 2012, de manera injustificada y arbitraria, me revocaron la gerencia y la representación legal de la empresa inversionista de la Organización Harinera del Valle, que se llama ‘Consultorías de Inversiones’, una empresa que yo creé y desarrollé al punto de tener hoy día 2 billones de pesos de activos.

A pesar de lo que pasó ese día, solo en diciembre del mismo año, nueve meses después, me llegó una carta de despido de Consultorías de Inversiones.

O sea, estuve 9 meses en un limbo por decisión de esa junta, cuya composición mayoritaria es idéntica a la de Harinera del Valle. Ese mismo 7 de marzo se efectuó también la junta directiva de Harinera del Valle y desde ese día comenzó la obstrucción de manera reiterada e injustificada a mi gestión como gerente de Harinera del Valle, vulnerando, adicionalmente, mis derechos laborales.

La situación se hizo insostenible y, por eso, contra mi voluntad, renuncié el pasado 30 de abril.

¿Tuvo diferencias con sus dos hermanos?

La Harinera del Valle es una empresa familiar. Mi padre, Arcesio Paz Paz, hace 40 años me designó para ocupar la gerencia de la misma; he honrado su legado y su designación con mi trabajo y dedicación absolutas a la empresa, convirtiéndola en una de las cinco compañías más importantes del país.

La junta directiva está conformada por tres miembros principales, dos de los cuales tienen la mayoría decisoria. Como lo mencioné antes, la situación se hizo insostenible.

¿Cree que quienes quedan en la junta directiva tengan la capacidad de asumir las riendas de la empresa?

Hay una mayoría decisoria que tiene el reto de superar los resultados que yo conseguí. De no lograrlo, creo que deberían renunciar a esa junta.

¿Ya tiene un reemplazo en la presidencia?

Nombrar al nuevo gerente general es responsabilidad de quienes tienen la mayoría decisoria en la junta directiva. Son ellos los responsables del futuro de la compañía.

Hay una persona encargada, supuestamente por corto tiempo, mientras reclutan a un gerente en propiedad.

Creo que a quien nombren le corresponde hacer una labor que supere con creces la mía. Si no fuera así, quedaría en evidencia que las presiones indebidas que yo recibí para obligarme a renunciar, además de ilegales, generaron un fracaso.

¿Qué acciones va a emprender?

Eso no lo he decidido aún.

¿Existía algún protocolo familiar?

No. Un protocolo es solo un mecanismo. Para que funcione debe haber una voluntad unívoca de toda la familia de trabajar y permanecer junta; si eso no existe, el protocolo fracasa y no se necesita.

¿Cuáles son las perspectivas de la empresa?

Bajo mi liderazgo, Harinera del Valle tuvo la estrategia de subir en la escala de valor de la cadena de alimentos procesados.

Lo que yo recibí de mi padre fue un pequeño molino de trigo que producía únicamente harina industrial para panaderías, cuyo precio por kilo hoy en día es de 1.300 pesos.

El desarrollo que implementé, por ejemplo, nos tenía como líderes del segmento de brownies (Mama Ia), cuyo valor por kilo es de 14.000 pesos, y también como importantes jugadores del mercado de pan empacado (Santa Clara), cuyo valor por kilo es de 10.000 pesos.

Se había recorrido largo y difícil camino para convertir un kilo de harina de trigo industrial en productos de aproximadamente 10 veces mayor valor por kilo.

Por tanto, considero que si se mantiene y desarrolla acertadamente la estrategia que yo implementé, la empresa seguirá siendo exitosa.

¿Cómo deja a la empresa desde el punto financiero y comercial?

Solo agregaría que es una empresa muy sólida financieramente y que, en lo comercial, llega directamente a todos los canales de distribución: mayoristas, supermercados de cadena, e independientes y tiendas (75.000); panaderías industriales y chicas (8.000, la mitad de las existentes); subdistribuidores TaT, distribuidores en el exterior etc. Más de 90.000 clientes y un millón de facturas al año.

¿Cuál es su futuro empresarial?

Soy un emprendedor, me dedicaré a proyectos personales. Y también a proyectos de emprendimiento social.

¿Cómo ve la industria de alimentos en Colombia?

Creo que hay una base sólida de grandes empresas y empresarios. Hay enormes amenazas por la poca competitividad del país en general.

Si las empresas y los empresarios están solos, corren peligro ante la internacionalización de la economía y la deficiente respuesta del Estado colombiano en general.

Constanza Gómez G.

Economía y Negocios

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