Atractivos y fortalezas de conformar un grupo empresarial

Aunque usualmente el término se asocia a grandes corporaciones, los requisitos para tener uno son más simples de lo que se piensa. Tanto, que cualquiera podría conformarlo, incluso, sin darse cuenta.

La obligatoriedad de registro  del grupo empresarial en Colombia se da sin importar si este es de origen local o extranjero.

Archivo Portafolio.co

La obligatoriedad de registro del grupo empresarial en Colombia se da sin importar si este es de origen local o extranjero.

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enero 10 de 2014 - 11:38 p.m.
2014-01-10

Si cree que para tener un grupo empresarial necesita poseer ingresos millonarios, activos considerables y un conglomerado de muchas empresas, está equivocado.

Aunque usted no lo crea, estas condiciones nada tienen que ver con esta modalidad de organización, que puede ser una buena alternativa para administrar de manera más ágil sus negocios.

En Colombia, el concepto de grupo empresarial fue definido mediante la Ley 222 de 1995, en la que se consignan dos condiciones para que las compañías puedan ser consideradas como tal: el control, y la unidad de propósito y dirección.

El primer requisito se refiere a que las compañías en cuestión están subordinadas a una matriz, que pueden ser personas naturales o jurídicas.

Es decir, que el poder de decisión de las sociedades en un conglomerado se encuentra sometido a la de otra u otras.

Por su parte, el segundo concepto se entiende cuando “además de tener administradores comunes, se verifican procesos de integración vertical y horizontal (...)

También cuando existan políticas comunes administrativas”, explica la Guía Práctica Régimen de Matrices y Subordinadas de la Superintendencia de Sociedades.

Entonces, si usted tiene dos o más compañías que cumplen estas condiciones, es posible que tenga un conglomerado empresarial, sin saberlo.

Por citar un ejemplo, si una misma persona tiene una curtidora de cuero y luego crea una compañía que fabrique zapatos, es probable que haya formado un grupo empresarial.

Eso sí, María Isabel Cañón, superintendente Delegada para la Inspección y Control de la Superintendencia de Sociedades, resalta la importancia de evaluar cada caso de manera particular, pues no en todas las situaciones es necesario registrarse como un conglomerado de este tipo.

OJO A LAS IMPLICACIONES

De acuerdo con Juan Sebastián Sanín, socio de la firma de abogados Parra Rodríguez Sanín, entre las ventajas que tiene organizarse como grupo empresarial se encuentra la solidez que esto puede otorgar a las sociedades. “Se pueden mostrar como un conglomerado más robusto, con mayor cantidad de marcas y cobertura.

Además, se comportan como una unidad y así pueden atacar mercados de manera sinérgica”, señaló.

Por su parte, otras fuentes consultadas por Portafolio también mencionan el control de riesgo como uno de los beneficios, ya que esta modalidad puede fungir como un modo de protección a las demás empresas del conglomerado cuando se quiere incursionar en un nuevo negocio o trabajar con un socio diferente, manteniendo, claro está, el control de la nueva organización.

Una vez definida la existencia del grupo empresarial, el trámite para registrarlo es realmente sencillo.

Consiste en acercarse a la respectiva cámara de comercio y consignarlo en un documento, estableciendo quién tiene el control de la colectividad y los motivos que lo sustentan.

En este punto, cabe resaltar que si, en efecto, tiene un grupo empresarial, es necesario que lo registre, pues, de lo contrario, puede estar sujeto a multas, debido a la obligatoriedad que tiene realizar este trámite.

Además, es importante aclarar que entre las implicaciones de tener un grupo se encuentra la obligatoriedad de presentar estados financieros consolidados de las compañías, siguiendo los lineamientos que para este propósito estableció la Superintendencia de Sociedades.

Asimismo, la Ley 1116 consigna que si la casa matriz causa una situación de insolvencia en una de sus compañías, las demás empresas del grupo deben responder de manera solidaria por sus obligaciones, una presunción que puede ser refutada.

VENTAJAS COMPETITIVAS

Facilidades de financiación y para entrenar talento, entre los beneficios de tener un grupo empresarial.

Aunque la tendencia global es deshacer los grupos empresariales constituidos para que las compañías se especialicen en solo una pequeña porción del negocio, el artículo ‘Por qué las estrategias focalizadas pueden ser erróneas para los mercados emergentes’, publicado por Harvard Business Review, rescata la importancia de crear conglomerados en mercados como el colombiano.

De acuerdo con Tarun Khanna y Krishna Palepu, autoras del ensayo, la constitución de grupos empresariales brinda ventajas competitivas, más aún si se tiene en cuenta que las condiciones de las empresas en mercados emergentes son distintas a las de aquellas que están en países desarrollados.

Así las cosas, desde la perspectiva del consumidor, el posicionamiento de los grupos con marcas de calidad facilita que sus compañías incursionen en nuevos negocios, incluso si estos no están relacionados directamente con la actividad que normalmente realizan, lo que facilita la diversificación y el crecimiento de sus partes.

En cuanto a la financiación, la solidez de tener un grupo puede facilitar el acceso a crédito o atraer a inversionistas extranjeros.

Lo anterior, sin mencionar que los conglomerados pueden reinvertir el capital generado internamente en su crecimiento.

En el mercado laboral, los grupos empresariales están en capacidad de combatir la escacez de personal calificado creando grupos de entrenamiento para los futuros líderes de las compañías, un costo que puede ser asumido de manera conjunta entre las organizaciones que componen el conglomerado.

Lo anterior, sin mencionar la transferencia de talento que puede haber entre sus empresas, lo que enriquece a sus trabajadores, hace las veces de mecanismo de retención y, además, dinamiza su actividad.

De acuerdo con las investigadoras, el cumplimiento de contratos es también otro beneficio, pues la buena reputación del pasado y la solidez de la compañía hacen más fácil que tanto clientes como proveedores quieran trabajar con sus empresas, especialmente por el respaldo que genera ser un conglomerado empresarial de buena reputación.

Cristina Bustamante

cribus@eltiempo.com