‘Ante la coyuntura, más que asustarnos,
hay que estar preparados’

Carlos Raúl Yepes, expresidente de Bancolombia, habla sobre la evolución
de la entidad financiera y su visión frente a la economía colombiana.

Carlos Raúl Yepes dice que se dedicará a volver a sentir los pequeños placeres de la vida y a cumplir con sus sueños: aprender alemán, tocar piano, y a estar más tiempo con su familia.

Carlos Raúl Yepes dice que se dedicará a volver a sentir los pequeños placeres de la vida y a cumplir con sus sueños: aprender alemán, tocar piano, y a estar más tiempo con su familia.

Archivo particular

Empresas
POR:
luicon@eltiempo.com
marzo 08 de 2016 - 11:57 p.m.
2016-03-08

Esta semana, Carlos Raúl Yepes anunció una decisión clave para su trayectoria profesional. Esta vez no se trató de alguna adquisición o movida estratégica de Bancolombia, sino de la intención de dar un paso al costado de la organización que presidió durante los últimos cinco años.

Así, apenas empiece mayo, dedicará el tiempo a cuidar de su salud y de su familia, a recuperar los pequeños placeres de la vida, y como el mismo lo dice, “a cumplir los sueños”.

Sobre la economía y la evolución de Bancolombia en los últimos años, el directivo habló con Portafolio.

¿Cómo ve la economía?

Me preocupa que tantas cosas regulares estén pasando al mismo tiempo. La economía está en crisis, no en recesión, y frente a eso tenemos unos desafíos importantes. Hay presiones macroeconómicas muy fuertes, la palabra clave es la incertidumbre y la volatilidad. En Colombia hay cosas muy difíciles pero no podemos ser tan pesimistas. La transición nos costará, pero más que estar asustados, tenemos que estar preparados.

Habrá sectores en dificultades, otros con oportunidades, pero las autoridades económicas tendrán que lidiar con la desaceleración, el desempleo, las presiones inflacionarias y el Fenómeno de El Niño, porque una crisis energética le pegaría muy duro al país.

¿Le gustó ser banquero?

Sí. Me gustó porque me di cuenta de que no era la concepción del banquero que existe en la sociedad. Lo bonito era reivindicar el papel del banquero, pero en unas dimensiones diferentes, entender que hacemos parte de la economía, pero también de la economía de la empatía, donde somos capaces de conectar la banca con la sociedad.

Por eso, el proponer la banca más humana, basada en relaciones de respeto y confianza nos está dando un resultado económico superior.

El foco de cualquier empresa es ser rentable. ¿Cómo esa estrategia se tradujo en los resultados?

Lo primero que hicimos fue cambiar el lenguaje para cambiar la realidad. Creo que el mejor negocio es el que genera valor para todos y eso fue parte de nuestro lenguaje, de entender que éramos capaces de generar un valor superior. Es como en un partido de fútbol, se escogen los mejores jugadores, el entrenador, se entrena, se salta a la cancha y se buscan resultados. Hay hechos cuantitativos, como pasar de 68 a 200 billones de pesos en activos, generar 10 billones de pesos de utilidades, la expansión internacional con negocios a la vanguardia, o que el 45 % de las transacciones financieras se hacen en Bancolombia. Eso se produjo por la forma en que pensamos y actuamos. Hay una combinación de actividades que buscan un equilibrio entre lo económico, social y ambiental. Dijimos que nadie presentara negocios en los que solo ganara plata el banco, siempre había que ganar mayor número de personas posibles, es decir que nos vaya bien a todos.

¿Sacrificaron negocios que no cumplieran con ese estándar?

Hubo negocios que podían ser muy buenos con nosotros, pero que no se ajustaban a los compromisos que asumimos. Por ejemplo, si íbamos a vender lotes, revisábamos quién era el comprador, para qué lo iba a usar, si eso iba a generar caos, desorden o ventas informales, porque podía ser un buen negocio para nosotros pero no lo era para la ciudad, así que no se hacía. También hay temas como la venta responsable, porque cuánta de la cartera vencida del sector es culpa de nosotros mismos, que le damos una tarjeta a alguien que está sobreendeudado, hay que mirar la calidad de lo que hacemos.

"Si los negocios no se compadecen
con nuestra forma de pensar
y actuar, simplemente no se hacen".

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Igual pasa con la cobranza digna, porque el negocio del banco no es quedarse con las cosas de la gente, hay que ver cómo se le puede ayudar a quien está en dificultades.

¿Cuál fue el momento más retador?

Sin duda, la llegada. Que un banquero llegue a hablar de una banca más humana, no entraba en el vocabulario convencional. Fue difícil y yo era consciente, porque si hablo de la banca más humana, pero no produzco resultados financieros, me crucifican. También fue retador el hecho de saber identificar a tiempo de dónde venían las amenazas a los bancos y cómo íbamos a responder a los cambios y a la velocidad en que venían ocurriendo, como la virtualización y la digitalización. Cuando llegué, los proyectos eran abrir hasta 60 sucursales al año, y eso costaba medio billón de pesos, pero luego nos dimos cuenta de que lo que funcionaba era el celular y las aplicaciones. De hecho, la aplicación móvil es el canal estrella, Bancolombia hace 2.700 millones de transacciones, y el 93 % es electrónico. El compromiso con infraestructura es retador, porque la financiación es diferente. Vamos a necesitar más matemáticos e ingenieros que analistas de crédito, cambia el análisis de riesgo.

¿Qué le faltó por hacer?

Ganas nunca me faltaron, pero sí salud. Creo que me faltó seguir avanzando en lo digital, profundizando relaciones con los clientes, mejorar los índices de eficiencia, pero no cortando gastos sino evolucionando en el origen de los ingresos, tener más de los que se tienen. Pero me voy contento porque el equipo está cohesionado y la estrategia es clara.

¿Cómo ve al banco en los próximos años?

Lo veo vigente, sostenible, y creciendo, en medio de una mayor competencia por el consumidor, conociéndolo desde sus necesidades y comportamientos. Igualmente, creo que seguirá siendo motor de desarrollo para todos los sectores de la economía.