Borrar o no borrar a Uber, el dilema de muchos usuarios

Más ciudadanos del mundo aprovechan la aplicación, pero, ¿se debe apoyar a una firma cuya actitud acerca de la privacidad, la libertad de prensa y las mujeres es reprobable?

Uber gana usuarios, pero debe trabajar su carisma, señalan algunos.

Archivo / Portafolio

Uber gana usuarios, pero debe trabajar su carisma, señalan algunos.

Empresas
POR:
diciembre 01 de 2014 - 12:42 a.m.
2014-12-01

Se la conoce como la ‘Angustia Uber’ y se refiere al dilema que muchos habitantes del mundo enfrentan estos días sobre si deben o no usar el servicio de taxis privados a través de la plataforma de la compañía Uber. ¿Deben borrarla de sus teléfonos móviles o no?
Por un lado, está la facilidad y practicidad del servicio que se puede contactar vía una aplicación en el teléfono a cualquier hora, donde sea y por precios razonables. Y por el otro, está la conciencia: ¿deben seguir apoyando a una compañía cuya actitud acerca de la privacidad, la libertad de prensa y las mujeres es reprobable?
Colombia al parecer no tendrá que enfrentar el dilema ahora que el Ministerio de Transporte ha declarado que “servicios como Uber son ilegales”, según reportó el diario El Tiempo.
Uber es una compañía que ha hecho noticia con mucha frecuencia desde su reciente creación. Primero, por la rapidez con que en cuestión de meses ganó popularidad, clientes, inversiones millonarias y una valuación desmedida de casi 20.000 millones de dólares que la convirtieron en una de las empresa startup más valiosas en Silicon Valley.
Más recientemente, por el escándalo alrededor de las declaraciones por parte de las cabezas de Uber sobre la intención de invertir millones para espiar y amedrentar periodistas que critiquen la empresa y sus ejecutivos usando información que recogen como parte del servicio.
Como si eso no fuera suficientemente inflamatorio, el director de la compañía hizo chistes durante una entrevista sobre lo fáciles que eran las mujeres a su alrededor, lo cual ha provocado acusaciones de sexismo y misoginia contra la empresa.
Y de la noche a la mañana Uber se ha convertido en la representación de “el ganador se lleva todo”, que justifica cualquier conducta si están haciendo mucho dinero. Para los clientes es también un asunto de confianza: si Uber amenaza periodistas usando la información que obtiene como nombres, direcciones y tarjetas de crédito, también puede usarla contra cualquier usuario.
Otro alto directivo de la empresa está siendo investigado por el uso de lo que Uber llama “visión divina”, que es el rastreo en tiempo real de todos los conductores y clientes para seguir a un periodista con el que iba a encontrarse.
¿El fin justifica los medios?
Para los analistas el problema es que con el poder que conlleva ser una gran empresa que afecta a millones de clientes, viene una gran responsabilidad y muchas de esas nuevas compañías globales de crecimiento y valuación rápidos y desmesurados tienen problemas para reconocer eso.
Lo que todos los incidentes con Uber tienen en común es que ofrecen un retrato de una compañía sin adultos a cargo.
De las filas ejecutivas superiores a las unidades operativas individuales de todo el mundo, la mentalidad parece ser una en la que la pura creencia en la justicia de su causa y en su derecho a enriquecerse justifica prácticas cuestionables y muchas veces inmorales.
En otras palabras, la idea de que el fin justifica los medios, no muy diferente de lo que son acusadas tantas de las grandes empresas internacionales de la ‘vieja escuela’.
De acuerdo con un comentarista del Washington Post, la realidad de Uber es que por más que todavía quiera verse a sí misma como una startup, su escala y ambiciones y el efecto de sus decisiones demuestran que se está convirtiendo rápidamente en una empresa importante que ya opera en 48 países con miles de conductores y que aspira no solamente a suplantar los servicios de taxi ineficientes, sino a contribuir para que la gente no use sus autos.
“Como periodista que ha escrito acerca de Uber varias veces, le voy a salvar a alguien en la empresa el trabajo de buscar mi información: mi último viaje fue a las 12:34 de la mañana del domingo. Desde un restaurante en Washington, Foggy Bottom, a mi casa en Logan Circle, que me costó 15 dólares. Tariq, el conductor, proporcionó un servicio excelente”, escribe el comentarista para terminar su columna.
ÉTICA Y PRIVACIDAD

La mala conducta de Uber sirve a los expertos como base para analizar asuntos más globales relacionados con ética y privacidad en nuestra cultura internáutica que permite el enriqueci-
miento desmesurado de jóvenes ejecutivos que se sienten todo poderosos, de empresas que valen más que muchos países y de lo que esas empresas están en capacidad de hacer con la información que amasan sobre sus clientes.

Cecilia Rodríguez
Especial para Portafolio/Luxemburgo