Cabezas de Interbolsa: ¿astutos o arruinados?

Aún hay un faltante de $ 200.000 millones pero dicen estar quebrados.¿Tienen derecho a beneficios?

En los próximos días buscarán una especie de rendición de cuentas en la que pretenden demostrar que alguien está dilatando la li

Archivo particular

En los próximos días buscarán una especie de rendición de cuentas en la que pretenden demostrar que alguien está dilatando la li

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junio 21 de 2015 - 03:06 p.m.
2015-06-21

El 21 de agosto próximo, el país sabrá cuál va a ser el castigo que la justicia le imponga al empresario paisa Rodrigo Jaramillo, protagonista del escándalo bursátil más grande en la historia del país: el descalabro del Grupo Interbolsa.

Su defensa espera que lo condenen a 8 años de cárcel, de los cuales ya ha purgado uno y medio en su apartamento de Medellín. Además, busca una rebaja del 50 por ciento por colaboración y por aceptar dos cargos: administración desleal y manipulación fraudulenta de especies.

Pero sus acreedores están indignados ante esa posibilidad. Y aseguran que el caso quedaría prácticamente impune porque de los 192.000 millones de pesos que se perdieron solo hay plata para cubrir 97.000 millones y Jaramillo no ha puesto un solo centavo.

Por eso, no descartan pedirle a la Superintendencia de Sociedades que corra el velo corporativo, una figura jurídica que permite perseguir los bienes de los accionistas de Interbolsa para recuperar el faltante.

‘NI UN METRO DE TIERRA’

Pero todo indica que van a perder su tiempo, al menos en el caso de Jaramillo.

El empresario, que en septiembre cumplirá 72 años, alega que solo tiene dos apartamentos y uno de ellos está embargado por la Superintendencia Financiera, a la que le debe multas por cerca de 600 millones de pesos. Y el otro, en donde cumple su prisión domiciliaria, es inembargable por ser vivienda familiar.

“Rodrigo no tiene un solo metro cuadrado de tierra –dice un allegado–. Tal como se lo dijo al juez, perdió todo su patrimonio en Interbolsa y ahora está viviendo tan solo de su pensión”.

¿Dónde está la fortuna de este hombre que tenía un sueldo de 200 millones al mes y le reportaba ganancias a los socios de Interbolsa superiores a los 80.000 millones al año?

Supuestamente, estaba invertida en 17 millones de acciones de Interbolsa, el 8 por ciento de la firma. Y que prueba de que no actuó con dolo, es que las perdió.

“No fui el gestor del escándalo, pero pido perdón por no tener la entereza de frenar las operaciones cuando se desbordó”, dijo Jaramillo en su defensa.

Si es cierto, la salida es perseguir bienes de otros socios, como Jorge Arabia (que colabora con la Fiscalía) y Víctor Maldonado, que se refugia en España.

Y por el lado del Fondo Premium, brazo del Interbolsa en Aruba, el panorama parece similar. Juan Carlos Ortiz y Tomás Jaramillo, sus fundadores y cerebros, intentan sellar un principio de oportunidad con la Fiscalía para estar libres en menos de 4 años y salvarse de dos delitos graves: captación ilegal y no devolución de los dineros.

EN PREMIUM CRECE EL LÍO

Su discurso es que están colaborando con la justicia y que han entregado bienes suficientes para cubrir el faltante: cerca de 330.000 millones de pesos.

No obstante, abogados de sus 1.082 víctimas advierten que no es viable que obtengan gabelas sin haber devuelto la totalidad del dinero de los inversionistas.

El abogado penalista Juan David Riveros calcula que el faltante oscila entre los 103.000 y los 120.000 millones de pesos que deben cubrir Jaramillo, Ortiz y Víctor Maldonado. Este último, si bien no era socio del fondo, fue uno de los principales beneficiarios de la captación ilegal.

Esto significa que, entre Interbolsa y Premium, el hueco supera los 200.000 millones de pesos.

Pero en este caso hay un nuevo capítulo. EL TIEMPO estableció que Jaramillo y Ortiz afirman que los activos en manos del liquidador de Premium, Alejandro Revollo, sí alcanzan para pagar todo y sobra.

Incluso, en los próximos días buscarán una especie de rendición de cuentas en la que pretenden demostrar que alguien está dilatando la liquidación de Premium, a costos exorbitantes, que ellos ya no tienen un solo peso y que las víctimas sí serán resarcidas.

De esto último dependerá, en buena medida, que la Fiscalía acceda a darles gabelas judiciales a pesar de que ya reconocieron que estafaron a sus cientos de clientes e incurrieron en concierto para delinquir.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com