Cajeros alemanes buscan más espacio en Colombia

La multinacional alemana Wincor Nixdorf tiene entre sus planes aumentar su participación en el mercado colombiano, donde uno de cada cinco cajeros automáticos lleva su marca.

Javier López Bartolomé / Presidente de Wincor Nixdorf de las Américas

Archivo Portafolio.co

Javier López Bartolomé / Presidente de Wincor Nixdorf de las Américas

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diciembre 05 de 2013 - 12:22 a.m.
2013-12-05

Varios sectores de la actividad productiva colombiana se han convertido en una ruta atractiva para la llegada al país de nuevas empresas internacionales.

Y aunque podría pensarse que este es una oportunidad reservada para productos de consumo masivo, la realidad es que la dinámica del mercado nacional ha dado incluso para la competencia entre los fabricantes de cajeros automáticos que demanda el sector financiero.

En efecto, la multinacional alemana Wincor Nixdorf, que operaba en el país en alianza con una de las gigantes tecnológicas, hace apenas tres años decidió abrir oficina en Bogotá para competir de manera directa por una tajada del mercado colombiano.

Datos de la Superintendencia Financiera señalan que, actualmente, el país acumula un inventario superior a los 12.900 cajeros automáticos de diferentes marcas instalados en todo el territorio nacional.

Las cifras del ente de control revelan además que solo en el primer semestre de este año se realizaron 313 millones de operaciones en estos dispositivos, que sumaron 72 billones de pesos.

En el mundo, operan más de 2,5 millones de aparatos.

“El potencial de crecimiento de este negocio en Colombia es muy alto”, asegura Javier López-Bartolomé, presidente de Wincor Nixdorf para las Américas, quien además indicó que las metas de la compañía en el país son ambiciosas.

“Este es un mercado que se puede triplicar en los próximos 20 años”, afirma.

Actualmente, la compañía tiene una participación de mercado del 20 por ciento, y la idea es que esta proporción aumente en los próximos años.

EL POTENCIAL

Varios temas inciden en esta percepción sobre el país.

Angélica Chiriví, presidente de Wincor Nixdorf Colombia, sostiene que el programa de bancarización que se está ejecutando en el país es un modelo que debe ir acompañado de tecnología y cultura de manejo de la banca electrónica.

“Se trata de un proceso que tomará su tiempo, pero que se extenderá gradualmente hacia todas las regiones del país”, indicó.

Precisamente, este tipo de dispositivos se convierten en uno de los mecanismos para que las entidades del sector financiero puedan ofrecer mayor cobertura y servicios a sus clientes con costos menores.

López-Bartolomé afirma que uno de los objetivos de la empresa alemana en Colombia es instalar cajeros con nuevos servicios, de tal manera que cuando un cliente financiero los use, sienta que tiene a su disposición un banco para él solo o con atención personalizada.

“Lo que buscamos es que la gente pueda utilizar el autoservicio financiero para hacer más operaciones, consultas, pagos, traslados de dinero y, lógicamente, la obtención de efectivo”.

Sin embargo, uno de los temas que resulta aún complejo en el mercado colombiano, por asuntos de cultura y manejo de los sistemas electrónicos, es el depósito de dinero.

Y es que la competencia entre las diferentes marcas y modelos de cajeros electrónicos se centra no solamente en la seguridad, sino en la tecnología y en los servicios.

Incluso, expertos en el tema ya han comenzado a cambiarles de nombre, identificándolos como centros integrales de servicios financieros electrónicos, o bancos inteligentes.

SOLUCIONES EN SEGURIDAD

Respecto a la seguridad de las transacciones realizadas a través de los cajeros Wincor, el presidente regional de la compañía dice que esta se aplica especialmente en el software que traen incorporados los equipos dispensadores.

“En nuestro departamento de seguridad trabajamos e investigamos todos los días nuevos mecanismos de protección para prevenir el fraude a través de la red de cajeros nuestros.

so es lo que ha hecho que los casos de siniestralidad sean tan bajos, en comparación con el número de operaciones que se realizan diariamente en todo el mundo.

Cada vez tenemos más filtros y controles”, sostiene el directivo.

Las cifras sobre este tema indican que el fraude más común es la clonación de las tarjetas, al igual que el depósito de billetes falsos, especialmente en Estados Unidos.

“Trabajamos mucho en este tema, pero nunca sabemos qué es lo que va a pasar. Todos los días recolectamos información de los consumidores. Atendemos todos los requerimientos para convertirlos en soluciones”.

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